Surgimiento de los estados-nación en España y Francia

Organización socio-política en los pueblos pre-colonizados de la península ibérica

Si ahondamos en el pasado de la identidad de los pueblos pre-colonizados de la península ibérica, considerando que hablamos de una historia contada por quienes habían invadido la península , pues las denominaciones ibero y celta hemos de tener en cuenta que corresponden a categorías utilizadas por los pueblos colonizadores (fenicios, griegos, cartagineses y romanos) para su descripción; y aunque se han utilizado por la historiografía moderna, no deben entenderse ni como identidades étnicas ni como entidades políticas funcionales en la época. El concepto de ibero es un término cultural, que responde a los pueblos prerromanos que evolucionaron hacia otras estructuras sociedades (estados, clases dominantes, ciudades amuralladas, comercio, moneda, alfabeto) debido a su mayor contacto con los pueblos colonizadores. Los iberos y otros pueblos prerromanos, como los vascones, eran lingüísticamente preindoeuropeos, lo que suele interpretarse como prueba de que provendrían del sustrato poblacional neolítico de la península Ibérica. Los celtas, en cambio, eran pueblos indoeuropeos, y hay testimonios arqueológicos que permiten reconstruir su identificación cultural con otros pueblos celtas del centro de Europa y su penetración por los Pirineos desde finales del II milenio a. C.Ethnographic_Iberia

La organización socio-política indígena prerromana estaba compuesta por varias familias que constituirían un clan y varios clanes una tribu. El desarrollo de las unidades indígenas más elementales en otras más amplias debió ir sin duda unido a un proceso de territorialización de las mismas y esto es más fácil de lograr en los grupos de población sedentarios dedicados a una actividad económica de tipo agrícola.
Se ha considerado que existieron propiedades entre los celtiberos de tipo comunal. En las excavaciones de Langa de Duero, realizadas por Taracena, se encontró dentro del poblado un edificio de proporciones mucho mayores que el resto de las casas y dentro de él gran número de herramientas agrícolas. Inicialmente, la organización social se apoyaba en las “gentes” y las “gentilitates”, es decir, en tribus y clanes. La unidad básica eran las “gentilitates”, que se basaban en la propiedad colectiva de la tierra o territorio en que se asentaban, y el conjunto de sus miembros, que estaban unidos por lazos de parentesco o de sangre establecidos a través de un antepasado común, se regían por un conjunto de deberes, derechos y prácticas religiosas que obligaban a todos. Esta forma de organización quedaba reflejada así mismo en las “gentes” o tribus, organizaciones superiores, que a su vez podían agruparse o confederarse constituyendo lo que se conoce históricamente por pueblos.
De igual forma se ha pensado que entre los vacceos se daba también la propiedad comunal de la tierra, repartiendo cada año la tierra cultivable en suertes y asignando cada una de ellas para que fuese trabajada por las unidades suprafamiliares. El producto total pertenecía a la colectividad, que lo repartía a cada uno según sus necesidades; quien se apropiara fraudulentamente de alguna parte recibía el castigo de la pena capital. En opinión de Lomas, a primera vista la propiedad de la tierra y los frutos de la comunidad estaban por encima de las fracciones (gentes) y subfracciones (gentilitates).

 

Pero estas características no son exclusivas de los pueblos pre-colonizados de la península ibérica sino que se daría en la práctica totalidad de los pueblos originarios de todos los continentes. La evolución de las sociedades humanas elaborada a partir de los trabajos de Lewis Henry Morgan abogado, antropólogo, etnólogo y escritor estadounidense nos mostrarían una serie de elementos esenciales que definían el modelo de sociedad descrito por Morgan. Según este autor, la “sociedad gentilicia” (célula de producción fundamental en el régimen de la comunidad primitiva. El número de sus individuos llegaba hasta varios centenares) se caracteriza por:
1. En su seno existe la igualdad más estricta entre sus miembros.
2. Existe la propiedad comunal de la tierra.
3. Todos los miembros eligen o deponen en asamblea a sus jefes.
4. Tienen una religión y unas prácticas religiosas comunes, así como un cementerio común.
Actualmente la mayoría de científicos consideran que del concepto de tribu elaborado por Morgan ha desaparecido aquello que estaba directamente relacionado con las concepciones especulativas, por ejemplo, la idea de un orden necesario de sucesión de sistemas matrilineales de parentesco a patrilineales, etc.

Numerosos trabajos desde el campo de la Lingüística y de la Historia Antigua se han ocupado del estudio de la organización social de los pueblos del área indoeuropea de la Península Ibérica. Los avances de una y otra disciplina, así como nuevos hallazgos epigráficos, han contribuido a ampliar los conocimientos sobre las características de la organización social de los pueblos prerromanos y su continuidad o transformación en época romana.

La estructura comunal democrática de la sociedad natural rechaza el estado-nación.

Surgimiento de los estados-nación en España y Francia

 

1-la-revolucin-francesa-50-728

La principal causa del cambio de mentalidad entre finales del XVIII y la primera mitad del XIX fue el ascenso de la burguesía. Un estamento que acumulo capital debido a la revolución tecnológica. La configuración política del Antiguo Régimen ya no podía continuar ignorando este estamento. La revolución francesa significo la eclosión de los estados-nación con el triunfo de la economía clásica. Se podría decir que los economistas liberales de la primera mitad del XIX no concedieron una gran importancia a esa cosa nueva que habían inventado los revolucionarios franceses (la nación). La gran diferencia entre Antiguo Régimen y naciente estado nacional fue que la propiedad del país y su gestión dejaron de pertenecer a personas concretas y pasaron a ser compartidas por “la nación”.

En este proceso, la “nación” paso a tener por primera vez un significado político y no meramente geográfico. Muchos de los revolucionarios franceses podemos considerarlos nacionalistas en referencia a una construcción nacional sobre el cimiento de un estado del Antiguo Régimen. Su nacionalismo se identificaba con el concepto de estatismo frente a la idea de nación referida a etnia, comunidad lingüística o raza.

Aunque puedan parecer eternas, las identidades son realidades dinámicas que se encuentran en un estado permanente de cambio, al ser continuamente actualizadas por las sociedades.

A este respecto si nos preguntáramos antes de leer el texto de Raphaël Lebrujah que sucedió en la Península Ibérica con respecto al surgimiento del Estado-nación podríamos decir que en la Península Ibérica de igual forma que en el resto de Europa tras el comienzo de la Edad Moderna, con la reducción del poder de la nobleza y el clero surgen los primeros embriones de estados modernos, siendo los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, quienes tras la unificación de las dos coronas más poderosas de la península en 1469 dejaron a sus descendientes una algarabía de reinos ibéricos que se conocían, entre otras denominaciones, como «las Españas». Sin embargo, los distintos reinos de España, pese a compartir monarca, tenían sus leyes e instituciones propias. Incluso se consideraba “extranjeros” a los de otro reino y existían aduanas entre ellos (por ejemplo, entre Aragón y Castilla).

Seria con la llegada de la dinastía de los Borbones en la persona de Felipe V situándose este al frente por primera vez de una monarquía-estado cuando se emplearía el termino «Reino de España». Hasta entonces no había sido empleada esa expresión. Pero una cosa es la fundación del reino, monarquía-estado y otra la de un estado-nación español. Aquel fue un proceso mucho más lento.

La mayoría de historiadores apuntan a la Guerra de la Independencia, en concreto a la Constitución de Cádiz de 1812, como el nacimiento de la idea de España como estado-nación. En plena invasión napoleónica, la promulgación de una constitución de corte liberal dejó recogido en su artículo 1 a la «Nación española» como «la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios».

El estado-nación

Francia es la cuna del estado-nación en el estricto sentido del término. Fue el poder que este sistema logro durante la Revolución Francesa lo que le permitió posteriormente barrer Europa. Comencemos definiendo los dos términos.

Definamos el estado como el monopolio de la violencia simbólica legítima. Esta es la definición de Bourdieu-Weber. Se entiende por simbólico porque no siempre necesita violencia física para mantenerse, sino que necesita que las poblaciones administradas crean en estos símbolos de dominación sean aceptados mayoritariamente. Se podría decir que es la habilidad de los dominantes para imponer un sistema de pensamiento para que su dominación sea aceptada por las poblaciones dominadas.

Definamos nación como pueblo, grupo étnico que se distingue de otras naciones por una cultura y / o lenguaje específico y / o historia común.

La idea es fusionar la idea de un pueblo que se construye alrededor de un solo estado. Por lo tanto, se excluye la idea de que hay otros pueblos relacionados con este estado. Por ejemplo, en Francia, hay siempre un pueblo francés, pero hay muchas personas con sus propias culturas, historias e idiomas como los vascos, los corsos, los bretones, los alsacianos, etc. La violencia simbólica en este caso se encuentra en el hecho de que son constantemente ignorados o considerados insignificantes. Así, pueblos enteros están excluidos de cualquier (o casi) existencia estatal e institucional. No escuchamos de la boca de un político “los pueblos de Francia”. Se podría decir que están excluidos de toda existencia (o casi) simbólica.

No es coincidencia que los Estados-nación tengan sus raíces en la colonización, cuya justificación para estos crímenes de masas se encuentra en la exclusión de las poblaciones colonizadas de una identidad blanca. “Los salvajes” deben ser educados por la fuerza para traerles “civilización”. Este espíritu colonial está ligado en gran medida a la mentalidad del Estado-nación en la que el hombre blanco, o grupo étnico como en el caso de los Estados-naciones árabes, tiene el poder simbólico contra los no-blancos o no árabes.

Pero la colonización también está en el corazón de la empresa del desarrollo capitalista a partir del siglo XVI. El Estado-nación es analizado por Abdullah Öcalan y su organización PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), pero también por los municipalistas libertarios como el sistema político del capitalismo por excelencia. Su fuerza de cohesión social permite la necesaria estabilidad a la gran disparidad de riqueza y a la explotación excesiva que este sistema económico desarrolla.

En el contexto francés, es necesario que la población “francesa” bajo influencia se encuentre en una identidad común que permita unirla: la nación. El Estado debe modelar una identidad, a menudo conservadora dominante, incluso en el imaginario, y que de significación a la identidad nacional, frente a los excluidos. De hecho, la identidad se construye en el marco del Estado en oposición a otras identidades.

vintage-infographic-capitalist-pyramid

Primero hay un pueblo, por lo tanto un lenguaje con un vocabulario específico, gramática y ortografía propia. Por ejemplo, alguien que comete errores ortográficos en su curriculum vitae destruye en gran medida sus posibilidades de ser contratado en muchos oficios. Pero esto no es suficiente, los “no nacionales” pueden muy bien haber aprendido el idioma en cuestión. Esta vez, creamos un registro nacional con sus autores “franceses” y un patrimonio también identificado como “francés”. Para tomar un ejemplo en el extranjero: Emir Abdelkader, líder anticolonial del siglo XIX, se enseña en Argelia como ferviente defensor de la nación árabe, convirtiéndolo en un héroe del panarabismo. El problema: es que era amazigh (beréber). El objetivo es integrar a las figuras históricas ignorando sus grupos étnicos, sus culturas específicas y sus contextos históricos para recuperar su lucha por causas que no eran propias. En Francia, se puede citar la Mona Lisa, ésta se encuentra en el Louvre, lugar destacado de la herencia francesa, y allí es vista como la más bella obra de arte de Francia. Sin embargo, Leonardo da Vinci realizo esta obra en una península italiana dividida en ciudades-estado. Se excluyen los “no nacionales” con diferentes referencias culturales.

Así el Estado-nación crea un repertorio con sus propios héroes, sus objetos fetichizados que tienden a querer probar la realidad de esta nación destinada a construir un Estado que garantice a su vez su identidad. Esto permite construir una cohesión alrededor del Estado. El Estado necesita fortalecer su cohesión por la sencilla y buena razón de que está determinado por numerosos antagonismos de clase, género, raza, psíquico y muchos otros. La sociedad sin un sentimiento de unión sería mucho más frágil. De no ser así, ¿cómo podemos unir a los proletarios y a los patronos si nada los une?

Por definición, el Estado-nación es una herramienta formidable de divisiones para oponerse a una identidad simbólica con el resto de la sociedad. Para entender cómo se construye esta identidad simbólica, basta con mirar a la Asamblea Nacional francesa. La inmensa mayoría de los diputados son: hombres, blancos, de cultura cristiana, maduros, sanos, nacidos en barrios urbanos favorecidos, graduados de “escuelas secundarias”, de redes informales como el Voltaire de L’ENA de Francois Hollande. Muchos diputados a menudo tienen relaciones con lobbies con los que tienen vinculados sus intereses (tabaco, industria farmacéutica, agroalimentación, etc.). Son casi todos entrenados y seguidores del pensamiento económico neoliberal. De esto también podríamos deducir muchos otros puntos comunes que sirven como vectores para caracterizar la identidad simbólica dominante.

Tras estas causas emergen varias palancas de influencia para el poder y su violencia simbólica. Por ejemplo, la palanca “Blancos”. Las empresas y el servicio civil están en gran parte dominados por los blancos, son “priorizados” en el empleo y la jerarquía. La educación nacional en el año 93, por haberla vivido, es una caricatura de la misma. Las posiciones de enseñanza y de dirección están ocupadas predominantemente por blancos, mientras que los Bia-toss (personal de comedores, técnicos, etc.) están ocupados por un gran número de indios occidentales. Mientras que las clases de alumnos son muy coloridas, procedentes de la inmigración de orígenes geográficos muy diferentes. Es una distribución “racial” del ambiente social que comienza en la infancia. Algo a lo que la gente se acostumbra porque suena “normal”. Sin embargo, los antillanos son “franceses nativos”, su territorio está bajo la soberanía del Estado “francés” incluso antes que los Niçois (Condado de Niza), pero resulta que tienen un patrimonio económico y un estatus social menos valorado en el marco de la educación de 93. Esto probablemente suceda en otros lugares. En consecuencia, los unos y los otros interiorizan como “legítimo” que sean los blancos quienes dominen. Aunque no hay leyes en Francia para afirmar esto concretamente, es una realidad estructural la que impulsa la opresión de los “no blancos” y el establecimiento de una violencia blanca simbólica.

Otro ejemplo es el de los diplomados. En Francia, se atribuye gran importancia a los diplomados para encontrar trabajo no ingrato y bien remunerado. Esto da un perfil de “conocedor” en un campo específico. Sin embargo, el diplomado es producto de una selección social basada en la apropiación del capital cultural por herencia. De hecho, en Francia el capital económico, social y cultural de los padres es muy decisivo en el nivel de cualificación que uno puede obtener en sus estudios. En 1964, Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron publicaron un libro titulado “Estudiantes, herederos y cultura”. Y demostraron que la esfera familiar favoreció a los estudiantes por la adquisición de ciertos rasgos culturales. Muchos grupos sociales fueron excluidos no por razones objetivas, sino por la presencia o no presencia de signos sociales distintivos en sus copias anónimas.

Además, 1964 fue un momento en que la agudeza y perspicacia social fue más convincente de lo que es hoy, tanto que las noticias de este libro se han reforzado en las últimas décadas. Así es como las clases preparatorias para las grandes escuelas se encuentran con un fuerte contingente de hijos e hijas de profesores con un fuerte patrimonio cultural o con niños de la burguesía y la pequeña burguesía. Al mismo tiempo, una pequeña minoría de niños de trabajadores y de empleados se encuentran en estas mismas clases formativas representando demográficamente a partes más amplias de la población. Por último, un diplomado es sólo la medida por encima de un cierto umbral de la capacidad de algunos para restaurar una cierta cantidad de conocimiento cultural y social en un momento. Muchos pueden obtener el mismo conocimiento por la práctica o por autoaprendizaje. Así, el diplomado refuerza el aspecto del patrimonio de esta identidad simbólica dominante, el diplomado encarna en Francia la transmisión del dominio de esta identidad simbólica dominante de padres a hijos.

patriarcado-y-capital-alianza-criminal

Un último ejemplo la dominación simbólica del hombre sobre la mujer. Esta organización social que pretende subyugar a la mitad de la sociedad no es nueva y se refiere a menudo como un sistema patriarcal. En referencia a los patriarcas romanos que tenían el poder de vida y muerte sobre los miembros de su familia. De todas las formas de opresión, es probablemente la más antigua y profundamente arraigada en nuestras sociedades. En Francia, esta opresión es en gran parte inviolable porque aunque la ley oficial reconoce la igualdad de los sexos, en la práctica esta igualdad no existe. Las mujeres son pagadas en promedio un 20% menos que los hombres por un trabajo igual. El trabajo doméstico es realizado principalmente por mujeres, alrededor del 80% de las tareas domésticas son hechas por mujeres. Las mujeres son fuertemente víctimas de violencia sexual a través de acoso y agresión. Finalmente, las mujeres se someten a una explosión ideológica para empujarlas hacia un papel de madre. La política natalista (subsidios familiares, reducción de impuestos, etc.) es característica en Francia de esta voluntad de hacer a las mujeres madres. En particular, impregnando las poblaciones administradas con la idea de que siempre ha sido así y que es natural que “la” mujer sea el segundo sexo. Esta dominación simbólica se debe en gran parte a la no presencia de mujeres en los puestos de toma de decisiones de la sociedad donde los hombres están sobre representados como en la asamblea nacional. Si bien estas desigualdades son la continuación de muchos milenios de explotación del cuerpo de las mujeres que preceden al Estado-nación, reforzando la separación del género mediante una vez más el enfrentamiento de las identidades.

Dado que las mujeres son muy responsables de la educación de los niños, se les insta a transmitir el modo de funcionamiento de los dominantes. Los cuerpos y las mentes de las mujeres se encuentran “colonizadas” y se las hace responsables de perpetrar la “raza” para garantizar la supremacía de la misma. Recientemente en Turquía, el presidente turco Erdogan hizo discursos en los que atacó directamente los derechos de las mujeres sobre la anticoncepción, derechos que apenas adquirieron. No se limita a hacer esta declaración porque es sexista, sino también porque es racista porque la tasa de natalidad de las poblaciones turcas es mucho menor que la de las poblaciones kurdas, temiendo una inversión demográfica en las próximas décadas. Así, la dominación de la mujer por el hombre es un pilar esencial para el correcto funcionamiento del sistema de dominación de la identidad simbólica, retransmitiéndolos como una identidad sexual secundaria dedicada a la reproducción bajo la esclavitud sexista.

El estado-nación también tiene otros aspectos. A menudo el control espantoso sobre los cuerpos y las mentes requiere la imposición de dispositivos burocráticos, ideológicos y represivos. El aparato burocrático requiere pocos comentarios sobre todas las administraciones que se apoderan de nuestras vidas examinando cada aspecto de ella con papeleos desproporcionados e incomprensibles controlando cada vez más nuestras vidas íntimas. El aparato ideológico se estructura a través de un importante dispositivo mediático mediante su estrecha colaboración con los grandes capitales de las industrias, este dispositivo ideológico se complementa con una educación nacional que refuerza las desigualdades en el aprendizaje y el acceso al conocimiento, ya mencionado, donde los profesores son empujados a jugar el rol de policías ideológicos en instituciones que cada vez más se asemejan a las cárceles. Basta con ver cómo son la mayoría de las clases de primaria y secundaria para entender el peso simbólico que el profesor tiene sobre sus alumnos, el derecho a designar quién sabe y quién no sabe según criterios de ‘estado-nación. Por último, el aparato policial consiste en una importante fuerza policial y militar.

Uno de los aspectos modernos más llamativos del Estado-nación es la extrema centralización del poder y su universo urbano de campos de concentración. Las inmensas megalópolis nacen mediante el saqueo de inmensos recursos naturales y recursos demográficos. Estos espacios urbanos sin almas son centros de trabajo que atraen a millones de individuos desde sus regiones de origen. Destruyendo los lazos de la comunidad entre los individuos, destruyendo una parte de su identidad al mismo tiempo, devolviéndolos a una posición donde están solos en multitudes inmensas. El viaje en RER (tren de cercanías) a París y el metro son un ejemplo conmovedor donde millones de personas se encuentran bajo tierra sin casi hablar, donde los mendigos buscan la caridad en una atmósfera fría y cruel. Las mujeres son acosadas por extraños que se burlan de las consecuencias de sus fechorías. Los lazos sociales son glaciales y brutales en este mundo de cadencia infernal donde cada día la gente pasa horas en estos apretados transportes unos contra otros. Es uno de los muchos daños de estas concentraciones urbanas que aíslan y fortalecen el control del Estado-nación sobre los individuos aislados de sus entornos sociales.

Por supuesto, también pueden tenerse en cuenta otros factores, pero estos diversos ejes, como los daños ecológicos causados por estas concentraciones urbanas y las lógicas de dominación sobre la naturaleza, reduciéndola a un simple elemento de valor de mercado.

Fuente:

Extractos del articulo – Norte de Siria. Elecciones Cantonales Vs. Estados-Nación. https://amistadkurdistan.org/ayuda-kurdistan/norte-de-siria-elecciones-cantonales-vs-estado-nacion/

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s