Definiciones de Ecoaldeas y Comunidades Intencionales

Definiciones de  Ecoaldea

https://www.economiasolidaria.org/biblioteca/ecoaldeas-y-comunidades-sostenibles

La más conocida, sin duda debido a su brevedad y concisión, es la de Robert Gilman, fundador del Context Institute y autor del libro Ecoaldeas y Comunidades Sostenibles.

Para Gilman una ecoaldea es “un asentamiento humano, concebido a escala humana, que incluye todos los aspectos importantes para la vida integrándolos respetuosamente en el entorno natural, que apoya formas saludables de desarrollo y que puede persistir en un futuro indefinido”. Como no podía ser de otra manera, dada su brevedad, es una definición vaga pero con el mérito de reunir en un corto espacio las ideas fundamentales:

1. Asentamiento humano, es decir con casas y negocios situados en un espacio concreto, no es por tanto una comunidad virtual, aunque dicho espacio puede estar en el campo o en una ciudad.

2. A escala humana, suficientemente pequeña como para que la gente se conozca y para que la participación pueda ser directa, pero suficientemente grande para que quepan en su interior una diversidad de negocios (sobre el tamaño se barajan muchas cifras, entre 500 y 5000 habitantes, aunque algunos autores lo extienden hasta 20.000)

3. Con todos los aspectos importantes para la vida, lo que incluye actividades agrícolas, artesanales, formativas, culturales, espirituales, etc.

4. Integradas respetuosamente en el entorno natural, lo que recoge inquietudes ecologistas (agricultura ecológica, construcción con materiales locales y no tóxicos, energías renovables, etc.) pero también humanas (respeto por la tradición y el alma de un lugar)

5. Apoya formas saludables de desarrollo, es decir en calidad y no en cantidad, buscando aumentar la riqueza social y la calidad de vida de la gente, sin que sea necesario un mayor crecimiento económico, y con un uso sostenible de los recursos locales 6. y puede persistir en un futuro indefinido, con un alto grado de autosuficiencia y autonomía, y de solidaridad con las generaciones futuras.
El mérito de esta definición es que, dada su generalidad, es perfectamente asumible por cualquier comunidad local. Un activo grupo de personas en cualquier pueblo o barrio de una ciudad puede adoptar esta definición como punto de partida para convertir su entorno en un lugar más sostenible.

Una definición más precisa, y por tanto más controvertida, ha sido elaborada por Hildur Jackson, coeditora del libro Ecovillage Living, en el que desarrolla su pensamiento sobre el concepto de ecoaldea, a la vez que recoge multitud de experiencias de ecoaldeas existentes en las que apoyar sus ideas. Hildur elabora una lista circular con una serie de elementos básicos para la vida sostenible y que deberían formar parte de cualquier ecoaldea. Estos elementos se agrupan en tres categorías fundamentales, sin que se niegue por ello su clara interrelación: dimensión ecológica, dimensión social-económica, y dimensión espiritual.
La dimensión ecológica de una ecoaldea se refiere a la conexión de la gente con el entorno natural en el que vive, y supone, entre otras cosas, el cultivo local de alimentos ecológicos en explotaciones familiares; la construcción de viviendas y otros edificios con materiales locales, naturales y no tóxicos, respetando en la medida de lo posible la arquitectura tradicional; el uso de sistemas de energía renovable integrados en la comunidad local; la creación de empresas verdes, que hacen un uso sostenible de los recursos locales, no contaminan y conocen el ciclo vital de todos los productos que utilizan; el uso eficiente y el cuidado del agua, aire y suelo limpios, favoreciendo la reparación y el reciclado para no generar residuos; la protección de la biodiversidad y la restauración de las zonas degradadas; el diseño de espacios siguiendo técnicas de permacultura.
La dimensión social tiene que ver con las relaciones que las personas establecen entre ellas, con el fin de satisfacer necesidades que no puede satisfacer por sí mismas. La economía es uno de los componentes fundamentales de esta dimensión, pues es a través de diversas actividades económicas que conseguimos satisfacer necesidades básicas como procurarnos alimentos, cobijo, etc. Desde las ecoaldeas se favorece una economía local, solidaria y sostenible. Una economía local basada en negocios y empresas que hacen un uso sostenible de los recursos locales, con una moneda complementaria de uso local o regional con el que evitar la huida de capital fuera de la comunidad; una economía solidaria, que se manifiesta en la existencia de sistemas de financiación solidaria (bancos cooperativos, bonos solidarios, etc.), de empresas solidarias (cuyo principal objetivo no es ganar dinero, sino servir a la comunidad y en especial a los grupos más desfavorecidos) y de formas de intercambio solidario (trueque, LETS, favores mutuos, etc.); una economía sostenible, cuya meta es la satisfacción de necesidades individuales y sociales y no la producción de objetos innecesarios, el aumento de la calidad de vida y no el crecimiento económico.
Otro aspecto fundamental de la dimensión social es la toma de decisiones y los asuntos relacionados con la gobernabilidad. El proceso de toma de decisiones ha de ser claro y transparente, inclusivo (no debe dejar de lado grupos minoritarios), colaborativo (huyendo de la política adversarial a la que estamos acostumbrados) y buscando el consenso (aunque sobre este punto existen posturas muy diferentes). Desde el movimiento de ecoaldeas se considera importante el aprendizaje y la formación en facilitación y toma de decisiones, como una manera de prevenir conflictos y crear un mayor sentimiento de comunidad. Igualmente importante es aprender a resolver conflictos por medios no violentos.
Crear comunidad, establecer redes de apoyo y de intercambio, compartir recursos, cuidar los espacios públicos, reconocer y valorar lo diferente, favorecer prácticas de salud preventiva y holística, crear espacios para los grupos tradicionalmente marginados (niños, mujeres, ancianos, etnias minoritarias, inmigrantes…), promover una educación continua, fomentar todo tipo de manifestación artística y cultural, etc. son algunos de los elementos de la dimensión social que también son valorados en la propuesta de Hildur Jackson y el movimiento de ecoaldeas.
Por último, la dimensión espiritual se refiere a la relación que cada persona establece con su ser profundo, con la totalidad, o con los diferentes dioses y diosas (según preferencias). La espiritualidad se expresa a través de elementos como el rito y la celebración, que ayudan a desarrollar un sentimiento de dicha, pertenencia y unidad; la creatividad y la actividad artística, como una expresión de unidad e interrelación con el universo; la reflexión y el trabajo personal, con prácticas como la meditación, el yoga, las diversas prácticas psicoterapéuticas, el estudio filosófico, etc., que nos ayudan a comprendernos mejor y comprender nuestro lugar en el mundo; y en general, a través de cualquier acto encaminado a celebrar la vida, honrar la diversidad dentro de la unidad, seguir los ciclos naturales y las tradiciones culturales. Y todo ello, dentro de una imagen holística del mundo, según la cual en lo pequeño, en el microcosmos particular en el cada uno vivimos, podemos encontrar una representación del todo, respuestas para comprender el macrocosmos.

Fuente: https://www.economiasolidaria.org/biblioteca/ecoaldeas-y-comunidades-sostenibles

Comunidades intencionales: estilos de vida basados ​​en ideales

(Texto de 1993)


Basándose en la información de sus visitas a cientos de comunidades en todo el continente norteamericano, Geoph Kozeny ofrece una visión general del movimiento de las comunidades, no solo en su estado actual, sino también cómo han evolucionado y sus perspectivas para el futuro. Señalando los vínculos comunes que unen a las comunidades a pesar de su diversidad.

Hoy muchas personas están cuestionando los valores de nuestra sociedad y preguntandose qué le da sentido a la vida. Se lamentan de la “pérdida de comunidad” y están buscando formas de reintroducir los valores de la comunidad en sus vidas.

Hay diferentes opciones actualmente disponibles para que  las personas puedan satisfacen al menos su ideas básicas: mucha gente se involucra con  grupos cívicos o de cambio social; otras personas se involucran más profundamente en las actividades de su iglesia; otros crean amistades y redes de apoyo en sus vecindarios. Aquellos con una fuerte motivación para vivir sus valores “a tiempo completo” a menudo buscan unirse o crear comunidades intencionales.

Una “comunidad intencional” es un grupo de personas que han elegido vivir juntas con un propósito común, trabajando en cooperación para crear un estilo de vida que refleje sus valores centrales compartidos. Las personas pueden vivir juntas en un terreno rural, en una casa suburbana o en un vecindario urbano, y pueden compartir una sola residencia o vivir en un grupo de viviendas.

Esta definición abarca una amplia variedad de grupos, que incluyen (entre otros) comunas, cooperativas estudiantiles, cooperativas de tierra, grupos de covivienda, monasterios y ashrams, y colectivos agrícolas. Aunque son bastante diversos en filosofía y estilo de vida, cada uno de estos grupos otorga una alta prioridad al fomento de un sentido de comunidad: un sentimiento de pertenencia y apoyo mutuo que es cada vez más difícil de encontrar en la sociedad occidental dominante.

Las comunidades intencionales son como las personas: puedes categorizarlas según ciertas características distintivas, pero nunca dos son idénticas. Las diferencias entre ellas, ya sean obvias o sutiles, pueden atribuirse a variaciones en la filosofía, en misiones o proyectos, en normas de conducta, en la personalidad y el estilo de los líderes (si el grupo ha identificado líderes) y en los miembros individuales. Cada grupo es de alguna manera único.

Una idea honrada en el tiempo
Los medios convencionales generalmente promueven el mito popular de que la vida en común comenzó con los “hippie crash pads” de los años 60 y murió con la llegada de los “yuppies” a fines de los 70 y principios de los 80.

La verdad, sin embargo, es bastante diferente. Hoy en día hay literalmente miles de grupos, con cientos de miles de miembros, que viven en comunidades intencionales y familias extendidas basadas en algo más que lazos de sangre. Este tipo de vida ha existido durante miles de años, no solo décadas.

Está bien documentado que los primeros seguidores de Jesús se unieron para vivir en una “comunidad de bienes”, simplificando sus vidas y compartiendo todo lo que poseían. EsaUna idea honrada en el tiempo tradición continúa hasta nuestros días, particularmente a través de muchos grupos cristianos del centro de la ciudad que viven en comunidad. Estos grupos a menudo reúnen recursos y esfuerzos en su ministerio para las personas sin hogar, los pobres, los huérfanos, los padres solteros, las mujeres maltratadas y las minorías descuidadas y oprimidas.

Sin embargo, la vida compartida se remonta a mucho antes en el tiempo, anterior al desarrollo de la agricultura hace muchos miles de años. Los primeros cazadores-recolectores se unieron en tribus, no solo en familias relacionadas con lazos de sangre, y dependían de la cooperación para su propia supervivencia.

El advenimiento de la familia nuclear aislada es, de hecho, un fenómeno bastante reciente, que ha evolucionado principalmente con el auge de la industrialización, en particular el desarrollo del transporte de alta velocidad. Como el transporte se ha vuelto más barato y más rápido, también hemos sido testigos de un aumento en la fugacidad y la desaparición del vecindario tradicional.

Raíces y realidades
Aunque muchas visiones contemporáneas de la comunidad enfatizan la creación de vínculos familiares y / o extendidos, sus raíces filosóficas son asombrosamente diversas. El rango incluye cristianos, cuáqueros y seguidores de las religiones orientales, desterrados de los 60, anarquistas, psicólogxs, artistas, sobrevivientes de la tierra y la lista seria mucho mas extensa.

El alcance de sus valores primarios es igualmente amplio, incluida la ecología, la igualdad, la tecnología apropiada, la autosuficiencia, el sustento correcto, la psicología humanista, la creatividad, la espiritualidad, la meditación, el yoga y la búsqueda de la paz mundial. Sin embargo, incluso entre grupos que basan su filosofía en “lograr una visión holística del mundo”, sería bastante sorprendente descubrir una comunidad que ha logrado la “perfección” en medio del caos acelerado de la vida moderna. Las comunidades obtienen su membresía de la sociedad en general, y esos miembros traen consigo generaciones de condicionamiento social. Las actitudes, los comportamientos y las instituciones que prevalecen en la sociedad en general, incluidas las mismas cosas a las que buscamos alternativas, son una parte importante de nuestra educación. Simplemente identificar un problema y expresar un deseo de superarlo no significa que actualmente tengamos la perspectiva o las habilidades necesarias para trascenderlo. Los problemas que vemos “allá afuera” en la corriente principal -la codicia, la deshonestidad, el ego excesivo, la falta de autoestima, el faccionalismo, los recursos inadecuados, las pocas habilidades de comunicación, lo que sea- todos logran encontrar un papel significativo en las culturas alternativas también .

Lo que es alentador para muchas comunidades intencionales es su tendencia a abrirse a nuevas ideas, su voluntad de ser tolerantes con otros enfoques y su compromiso de vivir de una manera que refleje su idealismo. Aunque existen comunidades que son de mente cerrada e intolerantes, son la excepción, no la regla. La mayoría de las veces, las personas que conscientemente eligen vivir en una comunidad intencional también tienen intereses paralelos en ecología, crecimiento personal, cooperación y transformación social pacífica, buscando el trabajo necesario para cambiar actitudes y comportamientos destructivos que a menudo se dan por descontados en la cultura predominante. .

Algunos hilos comunes
La espiritualidad o la religión, independientemente de la secta o forma específica, es probablemente la inspiración más común para el lanzamiento de una nueva comunidad. Tales grupos tienen un parecido sorprendente con sus predecesores centenarios, a pesar de los desarrollos actuales en tecnología, educación, psicología y teología. Muchos de los principales centros de América del Norte para el estudio de la meditación y el yoga han sido establecidos por comunidades intencionales basadas en las enseñanzas de maestros espirituales del Lejano Oriente. (Tales centros incluyen Kripalu en Massachusetts, Ananda Village en California, Satchidananda Ashram en Virginia, Ananda Marga en Nueva York y Maharishi University en Iowa. Cada una de estas comunidades intencionales atiende a un grupo de practicantes ampliamente disperso.

Entre las comunidades seculares, la inspiración se basa mayoritariamente en visiones audaces de crear un nuevo orden social y económico, estableciendo modelos replicables que conduzcan a la salvación pacífica y ecológica del planeta. En algunos casos, sin embargo, los grupos seculares pueden optar por el aislamiento, buscando escapar de los problemas del resto del mundo creando, en cambio, una vida de autosuficiencia, simplicidad y serenidad.

La mayoría de los miembros de comunidades intencionales comparten una profunda preocupación por el hogar, la familia y el vecindario. Más allá del propósito obvio de crear su propio entorno, las comunidades crean un ambiente de familiaridad y confianza lo suficientemente fuerte como para que las puertas se puedan desbloquear de manera segura.
Decenas de comunidades intencionales, alarmadas por la proporción creciente de estudiantes y docentes y la caída de las tasas de alfabetización en las escuelas públicas, han optado por establecer escuelas alternativas y formar comunidades como base de apoyo para nuevas formas de educación. Las comunidades intencionales constituyen una parte considerable de la membresía de la Coalición Nacional de Escuelas Comunitarias Alternativas, una organización de escuelas privadas, familias e individuos que comparten el compromiso de crear una estructura nueva y empoderadora para la educación. Los miembros de la Coalición publican un boletín trimestral y organizan una conferencia anual de primavera para compartir recursos y habilidades para el cambio social.

Otras comunidades, por lo general más pequeñas, han creado viviendas rurales donde pueden dedicarse a la educación en el hogar sin temor a la presión legal de los funcionarios escolares locales. Las leyes estatales favorables a la escolarización en el hogar han sido promovidas, y en algunos casos iniciadas, por miembros de comunidades intencionales. Muchas comunidades que educan en el hogar están activas en asociaciones nacionales organizadas específicamente para apoyar los derechos de los padres, promover redes temáticas y aumentar la conciencia de la nación sobre la educación en el hogar como una opción educativa viable.

Otro tema popular en estos días es la ecología. Más del 90 por ciento de las comunidades contemporáneas que he visitado, incluidas las ubicadas en áreas urbanas, practican el reciclaje y el compostaje. Muchos sirven como entornos modelo o centros de enseñanza para la agricultura sostenible y la tecnología apropiada, y presentan conceptos como la permacultura, la jardinería orgánica, los sistemas de aguas grises, la energía solar y eólica, y el diseño pasivo de hogares solares. Eco-Home, un pequeño hogar compartido en Los Ángeles, es un modelo inspirador de cómo vivir ecológicamente en un entorno urbano. “The Farm”, una gran comunidad de cooperativas en la zona rural de Tennessee, ha lanzado una amplia gama de proyectos centrados en el medio ambiente, incluido el desarrollo de equipos avanzados de detección de radiación; una compañía de electrónica solar; una compañía de automóviles solares; el Centro de Derechos Naturales (un proyecto de ley ambiental); y una editorial que se especializa en libros sobre temas ambientales, cocina vegetariana, cuidado de la salud natural, partería, amerindios, cuentos infantiles y jardinería sin pesticidas.

A fines de la década de 1960, una oleada de nuevas comunidades influenciadas por el movimiento contra la guerra, la “revolución sexual”, la música rock, actitudes más permisivas sobre las drogas y la popularización de las religiones orientales surgieron para crear estilos de vida cooperativos basados ​​en la liberación sexual, y todo lo demás. En efecto, estos experimentos utópicos a menudo ingenuamente idealistas funcionaron como ollas a presión para el crecimiento personal y colectivo. Aunque muchos de los grupos de los 60 se retiraron durante la década creativa pero turbulenta que siguió, cientos han sobrevivido hasta los años 90 y ahora están prosperando, habiéndose reevaluado, reestructurado y madurado a lo largo de los años.

El libro de B.F. Skinner, Walden Two (una novela futurista basada en sus teorías de la psicología del comportamiento), inspiró la creación de al menos una docena de experimentos comunitarios. Los Horcones, una de esas comunidades cerca de Sonora, México, es hoy uno de los principales experimentos del mundo en teoría conductista.

El enfoque de “franquicia”
Algunas comunidades recurren a una combinación de filosofía y estilo de vida que les permite prosperar. Ocasionalmente se embarcará en un programa de colonización sistemática para difundir su mensaje y su influencia.

Durante la Reforma, un grupo de anabautistas alemanes decidió unir sus bienes y unirse en la hermandad cristiana. Jakob Hutter emergió como un líder primario cinco años más tarde, en 1533. La comunidad prosperó, y posteriormente formó muchas nuevas colonias. Hoy hay casi 400 colonias de Hermanos Hutterianos en Canadá y los Estados Unidos, y algunas más en América del Sur y Europa. Cuando una comunidad hutteriana alcanza su capacidad óptima (100 – 150 miembros), el grupo adquiere un nuevo terreno, construye un nuevo conjunto de estructuras (casas, graneros, escuelas, etc.) adquiere más equipo agrícola y equipa un nuevo instalaciones. Luego, la población se divide en dos grupos: un grupo permanece en el sitio original y otro se muda al nuevo. Las colonias vecinas se apoyan unas a otras con mano de obra de respaldo y varios recursos, un enfoque que produce una proporción muy alta de éxito para las nuevas colonias.

Cada colonia tiene un trabajo común y un propósito común, y la mayoría tiene una base económica de agricultura a gran escala, impulsada por máquinas, dentro de una estructura organizativa similar a la de una cooperativa de productores. Han tenido tanto éxito en sus esfuerzos que en los años 80 algunos de sus vecinos en las llanuras canadienses iniciaron demandas para evitar que los hutteritas adquirieran más tierras, alegando que su base agrícola modernizada y economía comunal equivalían a “competencia desleal”. Porque los hutteritas han conservado muchas de sus costumbres originales -incluidas la vestimenta, la estructura familiar, un estilo de vida simple y el idioma alemán- muchos extranjeros encuentran que los hutteritas están fuera de lugar cuando se los compara con sus vecinos contemporáneos.

Por el contrario, los miembros de Emissaries of Divine Light, otra asociación basada en la espiritualidad, logran encajar perfectamente con la cultura dominante. The Emissaries, fundada a principios de los años 30, tiene una red de 12 comunidades principales más varios centros urbanos que se extienden por todo el mundo. Su enfoque general está dirigido a lograr una experiencia de vida más efectiva y creativa, desarrollando una conciencia espiritual sin reglas o un sistema de creencias específico. Su estilo de vida sería descrito por muchos como “clase media alta” y orientado a los negocios. Las unidades familiares nucleares, aunque no son obligatorias, son la norma. Los emisarios se enorgullecen de estar en buenos términos con sus vecinos. Un antiguo residente de una comunidad de emisarios en el borde de una pequeña ciudad canadiense fue elegido alcalde de la ciudad durante 15 años consecutivos. El personal de Emissary es muy respetado, tanto es así que los funcionarios tributarios del gobierno en Columbia Británica consultan regularmente al personal del Emisario antes de decidir sobre las estrategias para implementar nuevas leyes y regulaciones tributarias con respecto a las corporaciones sin fines de lucro.

Las conexiones entre las diversas comunidades emisoras en todo el mundo se mantienen de muchas maneras: las conversaciones inspiradoras y los eventos especiales siempre se registran, y las transcripciones se archivan en cada centro emisor; algunos eventos se graban en vídeo, con copias distribuidas por correo; semanalmente, varios centros se conectan vía satélite para la transmisión instantánea de presentaciones relacionadas que se originan en múltiples ubicaciones. La mayoría de los miembros activos reciben publicaciones regulares de Emissary, algunas de las cuales proporcionan una descripción general de la red, y otras documentan el trabajo de subgrupos de intereses especiales. Por ejemplo, muchos de los principales centros emisores tienen operaciones agrícolas, que producen la mayor parte de la comida que consumen los residentes e invitados. Conocidas como “granjas de mayordomía”, estas operaciones separadas son administradas y atendidas por miembros que regularmente comparten ideas e información sobre la agricultura sostenible a largo plazo. Este grupo de interés especial publica un boletín periódico y organiza conferencias periódicas, reuniones de planificación y visitas de intercambio.

Mas de 50 casas de Trabajadores Católicos publican un periódico y organizan reuniones ocasionales para compartir ideas, habilidades, rituales, amistad y solidaridad.

Alianzas en red
El mito popular de que el movimiento de comunidades intencionales murió a principios de los años 80 ha sido desalentador para muchas de las comunidades intencionales que sobrevivieron y prosperaron por sí mismas. Muchos grupos contemporáneos han sufrido una falta de contacto y apoyo debido a su impresión equivocada de que estaban entre los pocos sobrevivientes de una época pasada. Afortunadamente, existe un creciente interés compartido por un número creciente de comunidades independientes que desean contactarse con grupos afines, tanto cercanos como de todo el mundo. Las redes regionales, continentales e incluso intercontinentales -alianzas para compartir ideas, recursos e intereses sociales- están ganando apoyo y visibilidad, lo que les permite a los grupos aprender de los errores y éxitos a largo plazo de los demás.

Fellowship for Intentional Community (FIC) es una red basada en valores , una red norteamericana creada para promover la vida compartida en cualquiera de las formas que pueda tomar. The Fellowship maneja miles de consultas anualmente de buscadores con la esperanza de encontrar una comunidad para unirse, desde comunidades que buscan nuevos miembros, desde académicxs que realizan investigaciones, y desde gente de medios de comunicación que recopilan material para historias. Otra organización es la Federación de Comunidades Igualitarias (FEC), establecida para promover y desarrollar comunidades dirigidas democráticamente en base a la igualdad, el intercambio de ingresos, la no violencia, la cooperación, la ecología y la sostenibilidad. FEC fomenta la identificación y eliminación de los “ismos” (racismo, sexismo, clasismo, discriminación por edad, etc.) y enfatiza la importancia del contacto continuo entre los grupos miembros.

Las comunidades FEC se gravan a sí mismas con $ 200 por año más un uno por ciento de los ingresos netos, utilizando este fondo para financiar campañas conjuntas, recaudación de fondos, viajes a reuniones y entre comunidades. También han creado un fondo de seguridad conjunto voluntario para la protección contra la tensión económica de grandes facturas médicas. Este fondo ahora ha crecido a más de $ 100,000 y se usa en parte como un fondo de préstamo rotativo que proporciona préstamos a bajo interés para proyectos y negocios comunitarios compatibles con los valores de FEC. Las comunidades miembros también participan en un programa de intercambio laboral que permite a los residentes de una comunidad visitar a otra y recibir crédito laboral en el hogar por el trabajo realizado. Esto es especialmente útil cuando la carga de trabajo máxima de una comunidad ocurre durante la temporada baja de otra, y la mano de obra fluye hacia adelante y hacia atrás cuando más se aprecia. El intercambio también ofrece la oportunidad de tomarse unas mini vacaciones, aprender nuevas habilidades, hacer nuevos amigxs, mantener los viejos y compartir ideas sobre experiencias comunes.

La Federación también aspira a documentar la sabiduría adquirida colectivamente, poniéndola a disposición del público por el costo de las copias y el franqueo. Han creado un “Paquete de Sistemas y Estructuras”: una compilación de documentos escritos sobre estatutos, acuerdos de membresía, códigos de propiedad, normas de comportamiento, sistemas de trabajo y gobierno, políticas de visitantes e ideas sobre qué hacer cuando tienen demasiados perros. El objetivo de compartir esta información es ayudar a las comunidades nuevas (e incluso a algunas no tan nuevas) a superar las dificultades de crear estructuras adecuadas, ofreciendo modelos de qué hacer cuando la buena voluntad y las mejores intenciones no son suficientes.

La ola contemporánea
Históricamente, la participación en comunidades de vida compartida ha venido en ciclos. Una gran ola antes de la Guerra Civil de EE. UU. Incluyó a Brook Farm, un experimento educativo que atrajo a personas como Henry David Thoreau, Nathaniel Hawthorne y Ralph Waldo Emerson. Siguieron otras olas notables: una a fines del siglo pasado, incluidas algunas “colonias de impuestos únicos” todavía existentes (basadas en la filosofía económica de Henry George), una inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial y otra durante la Gran Depresión. La última ola salió de la contracultura en los años 60, y ahora está comenzando una nueva ola. Esta edición de 1994 del Directorio de Comunidades documenta más de 50 comunidades nuevas iniciadas durante los últimos cinco años, y eso es simplemente la punta del iceberg. También se enumeran más de 160 que han sobrevivido al menos una década, y otros 80 que existen desde hace más de dos décadas.

Es evidente que las personas, insatisfechas con la brecha entre sus ideales y la realidad, seguirán probando nuevos enfoques hasta que encuentren estilos de vida que resuelvan la mayoría de los problemas que ven en la cultura dominante. La historia sugiere que el proceso es interminable.

Parafraseando a Karl Marx: Las soluciones de hoy a los problemas de ayer introducen nuevas dinámicas que se convierten en los problemas del mañana. Una característica interesante del movimiento de comunidades intencionales de hoy en día es que sus miembros buscan activamente identificar problemas, trabajar para encontrar soluciones e intentar implementar nuevos conocimientos en su vida cotidiana.

Muchos grupos contemporáneos están explorando formas de lograr un verdadero sentido de comunidad mientras se mantiene un equilibrio entre privacidad y cooperación, un concepto bastante compatible con los valores prevalecientes en la sociedad dominante de hoy. Quizás al enfatizar las preocupaciones comunes en lugar de las diferencias en nuestras elecciones de estilo de vida, las innovaciones encontrarán su camino más rápidamente a través de las líneas culturales.

Aunque la vida compartida no atrae a todas las personas, la historia confirma una y otra vez que los experimentos sociales en curso conducen inevitablemente a una variedad de nuevas innovaciones sociales y técnicas, desarrollos que eventualmente encontrarán muchas aplicaciones útiles en otros segmentos de la sociedad. Es difícil predecir cuándo una comunidad intencional presentará algo nuevo que, quizás, será asimilado por la cultura dominante. Sin embargo, si los resultados de la experimentación social en su producción,  proceso o filosofía que hace la vida un poco más fácil o un poco más satisfactoria, entonces sería bueno mantener una mente abierta mientras supervisamos el progreso.

Sobre el Autor

Geoph Kozeny estuvo “en el camino” desde el Día de Año Nuevo de 1988, visitando más de 250 comunidades intencionales diseminadas por América del Norte. Él fue un experimentado veterano de la vida cooperativa, que vivió en comunidades de un tipo u otro durante más de 20 años. Geoph fue coordinador de la base de datos de comunidades de FIC, participo en la junta de Fellowship y fue columnista habitual de la revista Communities. También fue voluntario de Community Catalyst Project, una organización sin fines de lucro que él creó para (1) ayudar a las comunidades a ponerse en contacto entre sí, (2) proporcionar asistencia técnica y apoyo, (3) ofrecer referencias para los solicitantes, y (4) promover la conciencia pública de la vida comunitaria como una opción de estilo de vida viable. La principal herramienta educativa de Geoph fue presentación de diapositivas que compiló para proporcionar una descripción representativa de los antecedentes, las filosofías y los estilos de vida  disponibles en las comunidades de vida compartida. Otra versión de este resumen de comunidades intencionales ha sido publicada en el libro de Claude Whitmyer, In the Company of Others (Jeremy Tarcher, San Francisco, 1993).

Fuente: https://www.ic.org/wiki/intentional-communities-lifestyles-based-ideals/

 

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EE.UU

Federation of Egalitarian Communitieswww.thefec.org/

Support Intentional Communities in the Northwest U.S. & British Columbia

https://nwcommunities.org/about-nica/

https://www.cfnc.us/new-culture/https://www.cfnc.us/sce.htmlhttp://www.new-culture.org/

 

 

 

Ecoaldea – Pueblo Mampa – -Organización Comunitaria (Argentina)

https://www.facebook.com/pueblo.mampa/

Ecoaldea Velatropa

http://velatropa.org/

Comunidades Intencionales/Ecoaldeas
Estados Unidos

 

 

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