Entorno a las energías libres

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Si nos preguntamos, ¿existen las energías libres, baratas, gratuitas?, la respuesta es si.

Existen energías libres, baratas, gratuitas que han sido arrinconadas, compradas sus patentes, destruidas para que sólo optemos por una fuente disponible. Al final de los años 1880, diversas publicaciones científicas, predecían la “electricidad libre” y gratuita en un futuro cercano. Nikola Tesla demostraba la “iluminación sin alambres”. Se hablaba que en un plazo de 20 años, habría automóviles y todo tipo de aparatos al alcance de cualquier humano.

Pero existen fuerzas, poderes que frenan el camino. La Primera fuerza que funciona para retrasar la disponibilidad pública de la tecnología de energía libre, son las multinacionales. Han promovido una teoría científica que establece que la obtención de energía libre es imposible (las leyes de la termodinámica, por ejemplo).

La Segunda Fuerza, son los gobiernos, los políticos. Actúan por el instinto de la conservación y por que sus decisiones en la mayoría de las ocasiones son sometidas bajo los criterios de la Primera Fuerza.

La Tercera Fuerza son las manipulaciones que se hacen de la energía libre y que son promovidas por las dos primeras fuerzas, utilizando medios para ridiculizar y desacreditar los verdaderos logros, asociándolos a los fraudes obvios. De esta forma consiguen que el espectador crea en la imposibilidad de una energía libre. Las armas usadas son la mentira,, el engaño, la estafa, el autoengaño y la arrogancia, combinados con una pésima ciencia.

La Cuarta y última fuerza, somos nosotros, una sociedad conformista que no exige, que no analiza, que sólo se preocupa por temas propios, que ha sido enseñada a no protestar y a la resignación.

Stan Meyer: Asesinado por inventar un auto a base de agua.

En 1998 Meyer salió a cenar con su hermano y dos inversionistas belgas para celebrar la obtención de la patente (https://patents.google.com/patent/US5149407) de su invento. Después de beber un jugo de arándano que le sirvieron en el restaurante, Meyer salió al exterior del local apretando su cuello y vomitando. Las últimas palabras que dijo a su hermano fueron: “Me han envenenado.” La causa de su muerte fue oficialmente registrada como “aneurisma cerebral.”

Genepax: La compañía japonesa que cerró justo antes de comercializar un auto de agua.

En 2008, la compañía japonesa Genepax presentó en Osaka, Japón, otro prototipo de automóvil a agua (https://www.youtube.com/watch?time_continue=9&v=Jivb7lupDNU). Pero un año después de presentar el automóvil, la compañía cerró y el prototipo quedó en el olvido.

La misteriosa muerte de Karl Slym justo antes de lanzar el primer auto de aire en la India.

En 2014, Karl Slym, director de la compañía automotriz líder en India, Tata Motors, cayó desde el piso 22 de un hotel en Banhkok poco tiempo antes de que la compañía lanzara su primer auto impulsado por aire comprimido. Slym fue vice-presidente ejecutivo de General Motors en China durante varios años, antes de ser contratado por Tata Motors.

El teniente Somyot Boonyakaew, quien estuvo a cargo de la investigación de la muerte de Karl Slym, dijo que la policía no encontró rastros de violencia en la habitación del hotel.

“Encontramos una ventana abierta. La ventana era muy pequeña por lo que no es posible que él haya resbalado. Además, él tubo que haber escalado para pasar a través de la ventana, pues era un hombre robusto. De acuerdo a mi investigación preliminar, creemos que él se suicidó.”

La energía de Punto Cero.

En 1912 Max Planck propuso del concepto de energía de punto cero apoyándose en los fundamentos de la física cuántica. Posteriormente su idea fue estudiada por Albert Einstein y Otto Stern in 1913. En 1916 Walther Nernst propuso que el Universo está lleno con energía de punto cero. Según la ciencia cuántica:

“El espacio no es vacío, sino que está sumergido en un campo magnético muy concentrado, compuesto por partículas que se mueven más rápido que la luz y que constituyen una fuente de energía libre situada fuera del campo electromagnético, que a su vez es independiente de la luz y del sol.”

El campo moderno de la electrodinámica estotástica está basado en estas ideas, e incluso existen patentes de inventos para obtener este tipo de energía libre en el universo.

James Allen: el cineasta que perdió la vida por un documental sobre una aeronave de energía de punto cero.

Zero-Point es un documental de James Allen, un estudiante de cine que cuenta la historia de Mark McCandlish y la nave espacial “Flux Liner.” McCandlish es un reconocido ilustrador aeroespacial que empezó a investigar el tema de la antigravedad en 1988 cuando un amigo le describió un vehículo avanzado de anti-gravedad secreto que vio por accidente en la Base la Fuerza Aérea de Norton, en los Estados Unidos. El testimonio de McCandlish y sus ilustraciones son la fuente principal de información del documental.

En el documental McCandlish menciona todos los problemas que ha tenido desde que publicó las ilustraciones del misterioso vehículo que dibujó de acuerdo a las descripciones detalladas de su amigo.

Allen había fallecido “debido a un tipo de cáncer muy raro.” Según Mark McCadlish, la muerte de Allen fue causada por “envenamiento por radioisótopos.”

Zero Point: The Story of Mark McCandlish and the Fluxliner (HQ) – https://vimeo.com/133170463

Nikola Tesla: Fundador de la energía libre moderna.

Nikola Tesla fue el primer científico moderno en formular una teoría sobre la energía libre a finales del siglo XIX. La llamó “energía cósmica” y afirmó su potencial diciendo que:

“La potencia eléctrica está presente por todas partes de forma ilimitada y puede hacer funcionar toda la maquinaria del mundo sin necesidad de carbón, petróleo, gas ni ningún otro combustible.”

Tesla no se limitó a teorizar sobre esa energía, sino que la puso en práctica. En 1931 hizo funcionar un auto marca Arrow con su convertidor de energía cósmica, alcanzando velocidades de hasta 128 kilómetros por hora. Años más tarde la energía cósmica de Tesla fue rebautizada —con algunas modificaciones— como “energía taquiónica.”

Con el tiempo, la energía libre de Tesla fue aplicada a vehículos dirigibles, rayos X, y hasta armamento. Pero sus ideas y sus patentes se volvieron inaccesibles y su carrera fue destruída por criminales corporativos sin escrúpulos que estaban a favor de los motores a combustión fósil. Tesla murió a los 97 años de edad en la soledad de una infame habitación de hotel.
Taquiones

Fuente: http://www.cienciahoy.org.ar/ch/hoy30/taquion022.htm

ERASMO RECAMI, WALDYR A. RODRIGUES JR.
y MARISA ENÓRIO VASCONSELOS1
Departamento de Matemática Aplicada, UNICAMP, Brasil
1USP/ESALQ, PIRACICABA (ACTUALMENTE EN M.A./SERFA), Brasil

Si existieran, seria preciso encontrarlos; si no existieran, seria preciso explicar por qué.
E. C. George Sudarsham.

Desde hace mucho tiempo, la imaginación de los físicos se ha sentido atraída por la posible existencia de particulas que se desplacen en el vacio con velocidades superiores a las de la luz. Hasta donde sabemos, Lucrecio (ca. 50a.C.) fue el primero que se refirió, en De Rerum Natura, a objetos que deben ir más rápidamente y más lejos, y recorrer más espacio en el mismo tiempo, que los rayos del Sol cuando atraviesan los cielos. A traves de los siglos se ha especulado mucho sobre esta idea, sugerida – entre otros – por J.J. Thomson (1889), O.Heaviside (1892) y sobre todo, por el gran A. Sommerfeld (1904 y 1905). Mientras tanto, por motivos que veremos más adelante, el advenimiento de la teoría de la relatividad especial, formulada por Albert Einstein en 1905, difundió la convicción de que la velocidad de la luz en el vacío es el límite superior de todas las velocidades en el universo. En 1917, R.C.Tolman consideró haber demostrado que la existencia de partículas más veloces que la luz daría lugar a una paradoja: la posibilidad de transmitir información hacia el pasado, o el “antiteléfono”.

Tales convicciones bloquearon durante varias décadas las iniciativas de investigar sobre velocidades superlumínicas. Más allá de un trabajo aislado del matemático italiano Somigliana, los primeros estudios que, en nuestro siglo, replantearon la cuestión fueron realizados por el francés H. Arzeliès (1955, 1958), el alemán H. Schmidt (1958), el japonés S.Tanaka (1960), el soviético Y.P.Terletsky (1960) y, principalmente, el indio E.C.George Sudarshan y sus colaboradores (1962). El camino abierto por este último fue seguido por muchos investigadores, entre los cuales se cuentan Jones y Feinberg, en los Estados Unidos, y el primer autor de esta nota y sus colegas, en Europa. Entre 1963 y 1966, Alväger condujo, en el instituto Nobel, las primeras investigaciones experimentales diseñadas para detectar partículas superlumínicas, bautizadas por Feinberg taquiones (de taxús – tacùV – pronto, rápido). Llamamos luxones (en este caso del latín lux) a las partículas que viajan con velocidades exactamente iguales a las de la luz, como los fotones, mientras que usamos el término bradiones (de bradús – bradùV – lento) para designar a objetos sublumínicos.

Recientemente, distintos resultados experimentales parecen sugerir la posible existencia de objetos que viajan a velocidades superiores a c, la velocidad de la luz en el vacío. Enumeraremos algunos al final del artículo, pero mencionaremos uno aquí. Consideremos una onda electromagnética (por ejemplo, una de radio) que viaje a lo largo de una guía de ondas metálica, como la antena de un receptor; las leyes de la física establecen que, si la sección transversal de la guía se hace demasiado estrecha, la onda no podrá seguir avanzando. La teoría matemática que se refiere a esta situación postula que la onda continuará, pero con una energía o impulso imaginarios; esto es, en forma de onda evanescente… Desde hace mucho, se sospecha que las ondas evanescentes poseen velocidades de grupo que superan a c, hecho que fue verificado en 1992, en Colonia, por Nimtz y sus colegas, y confirmado poco después, usando condiciones experimentales diferentes, por Chiao, Kwiat y Steinberg, de la universidad de California, en Berkeley; estos lo divulgaron en el Scientific American en agosto de 1993. En el mismo año, Ranfagní y colaboradores también encontraron, en un experimento llevado a cabo en Florencia, que las ondas evanescentes viajan a velocidades superiores a c.

La relatividad especial – que ha sido exhaustivamente verificada y constituye, junto con la mecánica cuántica, uno de los pilares de la física moderna – puede plantearse en términos de dos postulados: (a) las leyes de la mecánica y del electromagnetismo deben ser las mismas (esto es, son invariantes en su forma) para todos los observadores inerciales (o sea, aquellos cuyo movimiento es rectilíneo y uniforme con relación al llamado cielo de estrellas fijas y, por lo tanto, unos con relación a los otros), y (b) el tiempo y el espacio son homogéneos, y el espacio o vacío es isótropo (tiene las mismas propiedades en todas direcciones). Einstein demostró que, cuando las distancias y las velocidades relativas son muy grandes, dos acontecimientos (o eventos) de la vida de un objeto pueden parecer, para observadores diferentes, separados por distancias espaciales (Dx) y temporales (Dt) también diferentes. Los dos postulados enunciados permiten llegar a una conclusión importante: debe existir una -y sólo una- velocidad invariable (c), tal que su cuadrado tenga el mismo valor para todos los observadores inerciales. Como se sabe, se comprobó experimentalmente que esta tiene un valor finito y equivale a la velocidad de la luz en el vacio, de modo que: c + v = c. Nótese, de paso, que la velocidad infinita, si existiese, no sería invariante: ¥ + v = V, donde V ¹ ¥ ; la operación + no coincide, en el caso de composición de velocidades, con la operación de suma aritmética.

Una de las consecuencias de la relatividad especial es que, con el aumento de la velocidad (v), la energía total (E) de una partícula sublumíníca dotada de masa en reposo mo aumenta de acuerdo con:

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Cuando v tiende a c, el denominador de la fracción tiende a cero, haciendo que la energía E tienda a infinito. Por lo tanto, necesitaríamos fuerzas infinitas para hacer que un bradión alcanzase la velocidad de la luz, lo cual generó la opinión, bastante generalizada, de que tal velocidad no puede ser alcanzada ni, mucho menos, superada.

Sin embargo, contrariamente a lo que sugieren las apariencias, lo anterior no agota la cuestión. Así como existen partículas que viajan a la velocidad de la luz, sin que la hayan alcanzado acelerándose a partir de velocidades sublumínícas, también podrían existir otras que siempre viajaran con velocidades mayores que c. Ello fue ilustrado pintorescamente por Sudarshan: Supongamos que un demógrafo que estudie la población de la India afirme, ingenuamente, que nadie habita al norte del Himalaya, pues nunca se consiguió atravesar esas montañas. Nos enfrentaríamos con una conclusión absurda. Las poblaciones del Asia Central nacieron y viven más allá del Himalaya: no precisan nacer en la India y luego atravesar las montañas. Lo mismo puede suceder con partículas más veloces que la luz.

El desafío es mostrar que el problema puede ser puesto, en forma pertinente, en el marco de la física contemporánea. Para ello, vamos a revisar brevemente los postulados de la relatividad especial, y considerar las partículas sublumínicas y superlumínicas, empezando por las primeras. Contrariamente a la física clásica, la teoría de la relatividad postula que las mediciones del espacio y del tiempo no son independientes entre ellas. No es posible describir el universo en términos puramente espaciales, pues la simultaneidad es relativa al observador: lo que para uno sucede en cierto instante, para otro constituye una serie de acontecimientos que tienen lugar en instantes diferentes (“Relojes y reglas de Newton y Einstein“).

Las distancias espaciales y temporales entre dos eventos en la vida de un objeto varian según el punto de vista de observadores diferentes. Ni el espacio ni el tiempo pueden considerarse, por separado, parámetros físicos estrictamente objetivos, por lo que se vuelve necesario construir un nuevo concepto de distancia. Partiendo de cantidades relativas a cada observador, la relatividad especial enseña a definir cantidades absolutas, de suerte que dos eventos cualesquiera aparezcan separados por una distancia espacio-temporal Ds del mismo valor para todos los observadores, lo que, de cierta forma, vuelve inapropiado el nombre de la teoría, que sería mejor denominar teoría de la absolutividad…

La distancia espacio-temporal Ds se define por la relación Ds2 = c2 . Dt2 -Dx2, que generaliza el teorema de Pitágoras para cuatro dimensiones. Es fácil advertir que: Ds2 >0 para un bradión (lo llamamos caso tipo-tiempo); Ds2 = 0 para un luxón (caso tipo-luz), y Ds2 < 0 para un taquión (caso tipo-espacio). Para los bradiones, que recorren poco espacio en mucho tiempo, predomina el signo positivo de c2 . Dt2. Los taquiones recorren mucho espacio en poco tiempo: para ellos predomina el signo negativo de Dx2. En el caso tipo-luz, el intervalo es cero. En lo que sigue, cuando fuese conveniente, utilizaremos c como unidad de medida de las velocidades.

La relatividad especial no puede ser concebida mediante sistemas sólo definidos por sus coordenadas espaciales y temporales. Es preciso, además, considerar un espacio dual, definido por coordenadas de energía (E) e impulso (p). Pasando de espacio-tiempo al de energía-impulso, podemos anticipar que la cantidad E2 – p2 (análoga a Ds2 del primer espacio) tendrá el mismo valor en todos los sistemas inerciales; o sea:

en el caso de un bradión E2 – p2 = +m02 > 0 (2a)
en el caso de un luxón E2 – p2 = 0 (2b)
en el caso de un taquión E2 – p2 = -m02 < 0 (2c)

La figura 1 muestra cómo, en el espacio de energía-impulso (E,p), las relaciones anteriores representan, respectivamente: para los bradiones, un hiperboloide de dos hojas, simétrico con relación al eje E; para los luxones, un cono doble indefinido, y para los taquiones, un hiperboloide de rotación de una hoja. Salta a la vista que los bradiones y taquiones libres están sujetos a relaciones diferentes: los primeros pueden tener impulso nulo, en cuyo caso poseen la energía mínima (E0=m0c2), nunca igual a cero; los segundos, por su parte, pueden tener energía total nula, y entonces aparecen con impulso mínimo (½p½ºpo=moc) que, a su vez, nunca se anula. Más allá de esto, recordando que v =p/E, también se puede verificar que los taqulones dotados de velocidad infinita – llamados taquiones transcendentes – transportan energía nula. Luego, ni aun estas partículas podrían transmitir energía con velocidad infinita.

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FIG.I MODELO EN SÓLO TRES DIMENSIONES DE LAS SUPERFICIES p² º E² – p² = ± m0²: PARA LOS BRADIONES, (a), ES p²> 0; PARA LOS LUXONES, (b), p² = 0; PARA LOS TAQUIONES. (c), p² < 0; POR MOTIVOS OBVIOS, LAS FIGURAS SE CONSTRUYERON CON PZ = 0.RECORDAMOS QUE p = mv. DADO QUE UNA TRANSFORMACIÓN ORDINARIA DE LORENTZ DETERMINA EL PASAJE DE UN PUNTO A OTRO DE LA MISMA HOJA DE HIPERBOLOIDES. EL CARACTER DE MATERIA O ANTIMATERIA ES ABSOLUTO EN EL CASO DE LOS BRADIONES, PERO RELATIVO AL OBSERVADOR EN EL CASO DE LOS TAQUIONES.

Finalmente, de la ecuación (2c) podemos deducir que, para los taquiones, la fórmula (1) pasa a ser:

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De esta forma, la ecuación describe el comportamiento que se representan en la figura 2, en el caso en que ½V½ es mayor que c. Consecuentemente, los taquiones – de existir – poseerían la sorprendente propiedad de aumentar su velocidad cuando su energía total disminuye, y viceversa. Por eso, como vimos, cuando su velocidad tiende a infinito, su energía total tiende a cero. Por otro lado, para disminuir la velocidad de un taquión hasta el límite inferior c se necesitan fuerzas limitadamente grandes. De esta forma, c continúa siendo una velocidad límite que no puede ser franqueada ni viniendo desde arriba (la derecha de la figura 2), ni desde abajo (la izquierda). Si para los bradiones la velocidad de la luz representa un límite superior de las velocidades que pueden alcanzar, para los taquiones representa el inferior. Es bueno recordar que estamos analizando partículas sublumínicas y superlumínicas, pero que sólo hemos considerado, hasta aquí, observadores ordinaríos, que se mueven a velocidad sublumínica. Más adelante extenderemos el sistema de referencia.

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FIG 2. ELGRÁFICO RELACIONA – PARA BRADIONES (½v½ < c) Y TAQUIONES (½V½ > c) – LA ENERGÍA TOTAL RELATIVISTA CON LA VELOCIDAD.
PARA SIMPLIFICAR, TOMAMOS UNA VELOCIDAD DIRIGIDA SEGÚN EL EJE X DEL SISTEMA DE REFERENCIA. QUEDA CLARO QUE, EN LOS DOS CASOS, LA CANTIDAD DE ENERGÍA TIENDE A INFINITO CUANDO LAS PARTICULAS SE APROXIMAN A LA VELOCIDAD DE LA LUZ, TANTO POR LA IZQUIERDA COMO POR LA DERECHA.

La figura 1 sugiere la siguiente observación importante: en el caso de los bradiones (1 a), la superficie tiene dos hojas, a diferencia de la de los taquiones (1 c), que tiene una. Por lo tanto, los últimos pueden pasar, sin solución de continuidad, de la semisuperficie superior (donde E > 0) a la inferior (donde E < 0). Tal pasaje corresponde a un cambio ordinario de observador, o sea, a una típica transformación ordinaria de Lorentz, como la que se describe en la leyenda que corresponde a la (“Relojes y reglas de Newton y Einstein”).

En otras palabras, un taquión que para un observador O tenga normalmente energía positiva (punto A del semiespacio superior), podrá tener, para a un observador O’, energía negativa (punto A’ del semiespacio inferior). Como la física se resiste a conceder el derecho de ciudadanía a partículas con energía negativa, se suscita una dificultad grande para aceptar la existencia de taquíones, que puede superarse recurriendo al llamado principio de reinterpretación (switching principle), enunciado por Stuckelberg y Feynman y aplicado por Sudarshan, por primera vez, a los taquíones. Permite también resolver la mayoría de la objeciones sobre causalidad, uno de los desafíos más fascinantes que deben enfrentar los investigadores de estas partículas.

Volviendo a los observadores O y O’, apreciamos que un taquión con energía positiva para el primero tiene energía negativa para el segundo. Es posíble demostrar, además, que para el observador O’ el taquión estará avanzando en una dirección temporal contraria a la fijada unívocamente por el comportamiento de los objetos ordinarios (Fig. 3).

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FIG. 3 LÍNEA DE UN UNIVERSO 0T DE UN TAQUIÓN. NÓTESE QUE LA PROYECCIÓN DE OT SOBRE EL EJE t’ ESTA DIRIGIDA HACIA EL SEMIEJE NEGATIVO. POR ELLO, CON RELACIÓN A LAS OBSERVACIONES O’ º (t’,x’), EL TAQUIÓN PARECE ESTAR MOVIÉNDOSE HACIA ATRAS EN EL TIEMPO (TOMANDO COMO REFERENCIA EL SENTIDO FIJADO UNÍVOCAMENTE POR EL COMPORTAMIENTO TERMODINÁMICO DE LOS MACROOBJETOS). RECORDEMOS QUE EL SISTEMA (t’,x’) LAS PROYECCIONES SE OBTIENEN TRAZANDO LAS PARALELAS A LOS EJES. LOS OBSERVADORES O’ POR LO TANTO, SON AQUELLOS PARA QUIENES EL TAQUIÓN PARECERÁ TENER ENERGÍA NEGATIVA. LOS DOS SUCESOS PARADÓJICOS SE BALANCEAN PERMITIENDO UNA INTERPRETACIÓN FÍSICA ORTODOXA.

Tomadas juntas, ambas propiedades paradójicas (energía negativa y movimiento hacia atrás en el tiempo) permiten una reinterpretación absolutamente ortodoxa. Una partícula P con energía negativa (y, por ejemplo, carga eléctrica -e) viaja para atrás en el tiempo: fue emitida por A en el instante t1 y absorbida por B en el t2, anterior al primero. ¿Qué sucedió? En t1, A perdió energía negativa y una carga -e, lo que equivale a decir que adquirió energía y una carga +e. En t2, antes que t1 , B adquirió energía negativa y una carga -e, lo que significa que perdió energía y una carga +e. El fenómeno puede entenderse como una cesión por parte de B, en beneficio de A, de una partícula normal Q, dotada de energía positiva, que se movió en el tiempo también de manera normal. Las cargas quedan con el signo cambiado y la partícula Q es la antipartícula P* de P Esta reinterpretación, ilustrada en la figura 4, constituye el switching principle, que puede adoptarse como el tercer postulado fundamental de la relatividad especial.

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FIG. 4. REPRESENTACION DEL INTERCAMBIO, ENTRE A y B, DE UNA PARTICULA DOTADA DE ENERGIA NEGATIVO (y CARGA -e) Y QUE VIAJA HACIA ATRAS EN EL TIEMPO (t2 < t1). PARA UN OBSERVADOR, EL PROCESO APARECE COMO UN INTERCAMBIO, ENTRE B y A, DE UNA PARTICULA Q DOTADA DE ENERGIA POSITIVA (y CARGA +e), QUE VIAJA HACIA ADELANTE EN EL TIEMPO. LA PARTÍCULA CEDIDA POR B A A APARECERA COMO LA ANTIPARTICULA DE LA PARTICULA INICIAL (Q = P).

Si bien fue explicado para los taquiones y antitaquiones, el principio se aplica igualmente a los bradiones: aparecerá como antipartícula de P aquella partícula Q que se encuentre en movimiento en la hoja inferior del hiperboloide de la figura 1a. La distinción entre materia y antimateria sólo se aplica a los bradiones (cuando consideramos observadores sublumínicos), pues solamente en este caso (1a) tenemos un hiperboloide con dos hojas separadas, En los taquiones, la cualidad de materia y antimateria depende exclusivamente del observador.

Vale la pena destacar que el principio de reinterpretación permitiría postular, en el marco de la relatividad especial, la existencia de una antipartícula para cada partícula. En efecto, la relación fundamental (1905) E2 – p2 = m02 lleva a la conclusión de que el valor de E aparece en una expresión de doble signo:

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Consideremos un taquión T (Figs. 3 y 1c) que, con relación a nosotros (observadores S0), viaja a lo largo del eje de las x con velocidad V, mayor que c. Consideremos igualmente a otros observadores s, también en movimiento a lo largo del mismo eje, con velocidad variable u. Cambiando de observador, T puede volverse cada vez más veloz y llegar a ser visto como un taquión transcendente por un observador particular Sc= tc, Xc, para el cual u=c2/V. Notemos que otra idea intuitiva -que la velocidad relativa de un objeto disminuye sí corremos cada vez más rápido detrás de él- sólo se ve confirmada por la relatividad especial para los bradiones. Un fotón se moverá siempre a la misma velocidad, no importa cuál sea aquella a la que lo persigamos. Y con los taquiones la paradoja es aún más notable: cuanto más rápido se mueva el perseguidor, mayor será la velocidad con la que el perseguido se alejará.

En la figura 3 podemos apreciar que un observador (t’, x’ ), que siguiera al observador crítico Sc en la sucesión considerada, debería ver al taquión progresar hacía atrás en el tiempo. Luego, sí estudiáramos también en el espacio dual (E, p) las consecuencias del cambio de observador -siempre según la misma sucesión-podríamos entender (figura l c) que el observador critico Sc vería al taquíón T en el punto A¥ , mientras que cada observador transcritico vería a T en un estado de tipo A’, correspondiente a energía negativa. Los mismos observadores que viesen a T ir hacia atrás en el tiempo considerarían que la energía de esa partícula es menor que cero, y viceversa. En virtud del principio de reinterpretación, podemos concluir que cualquier observador transcrítico del tipo (t’,x’ ) vería al taquión como un antitaquión t.gif (876 bytes)con energía positiva y movimiento orientado en la dirección espacial opuesta, o sea, en dirección -x (figura 4).

Este notable fenómeno puede expresarse también de la siguiente manera: cambiando el observador y considerando una reacción en que intervienen partículas superlumínicas, un taquión en el estado inicial puede aparecer como un antitaquión en el estado final, y viceversa. De esta forma, las expresiones formula4.gif (1634 bytes)-en las cuales, como de costumbre,

formula5.gif (1049 bytes)significan, respectivamente, las antipartículas de b y c- pueden considerarse descripciones de un mismo fenómeno físico visto por dos observadores diferentes. Análogamente, se puede demostrar la validez de otras relaciones de crossing utilizadas por la física relativista de partículas.

Es interesante resaltar que la relatividad no requiere que dos observadores inerciales describan un fenómeno de la misma manera, sino sólo que lo juzguen regido por las mismas leyes. Es ilustrativo el ejemplo de la figura 5a. Consideremos un taquión a (con carga eléctrica positiva) que, para a un observador s1, emita un fotón c, por lo que perderá energía y aumentará su velocidad (se explicó que, en el caso de los taquíones, pérdida de energía y aumento de velocidad están asociados). Podemos hallar un segundo observador s2, para quien el taquíón emitido (b) aparecerá como un antitaquión recibido (b.gif (907 bytes)), con carga eléctrica negativa. Para el segundo, todo ocurrirá como si se tratase de una aniquilación taquión -antitaquión, que produce un fotón (figura 5b).

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FIG. 5.REPRESENTACION DE DOS DESCRIPCIONES DIFERENTES DEL MISMO FENÓMENO, HECHAS POR LOS OBSERVADORES INERCIALES S1 (A LA IZQUIERDA) Y S2 (A LA DERECHA). EL PRIMERO VE LA EMISIÓN DE UN FOTÓN c POR PARTE DE UN TAQUIÓN POSITIVO a QUE, EN ESTE PROCESO, SE TRANSFORMA EN EL TAQUION RAPIDO b. EL SEGUNDO ADVIERTE ALGO DIFERENTE: EL TAQUION a Y EL ANTITAQUION b.gif (907 bytes) SE ANIQUILAN PRODUCIENDO UN FOTON c. AMBAS DESCRIPCIONES SON COHERENTES CON LA TEORIA DE LA RELATIVIDAD.

En los sistemas de referencia S1 y S2 se podrán observar cargas totales diferentes: + I en el primer caso, cero en el segundo. Ambos, por lo tanto, estarán de acuerdo en el hecho de que, para el proceso observado, se respetó la ley de conservación de la carga eléctrica. Antes de la interacción, S1 verá una partícula y S2 verá dos. Sólo el número total de partículas de taquiones que intervienen en la reacción es invariable. Estas observaciones enfatizan la exigencia -cuyo alcance filosófico es evidente- de que la física se construya en términos de procesos de reacción y no en términos de objetos (“La revolución filosófica de Einstein“).

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