Carnaval: Cuando los únicos límites provienen del respeto, la sensibilidad y la imaginación.

Hace unos días hablaba con una persona residente en la isla de La Palma, Canarias, alguien que se porto de forma excepcional durante la semana que estuve en la misma a mediados de Septiembre de 2019. Le preguntaba durante una conversación telefónica si en La Palma al igual que en otras islas de Canarias se celebraba el carnaval, en respuesta a mi pregunta me animo a buscar información con respecto a la “Fiesta de los Indianos”. Así lo hice y realmente quede sorprendido, ya sabia por la conversación mantenida que muchas personas de La Palma habían viajado a Cuba. En el comienzo de la emigración la gente no volvían a su isla se quedaban a vivir definitivamente allí, sin embargo, con el paso del tiempo las personas emigradas desde La Palma, fueron regresando de Cuba, siendo indianos aquellas personas que regresaban ricas a la isla.

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La fiesta es muy curiosa, según la creencia popular tiene su origen durante el siglo XIX, cuando un barco deja en puerto un cargamento de harina en mal estado, convirtiéndose en elemento de diversión del carnaval que en esas fechas se celebraba. Esta creencia fue desechada pues se han hallado documentos del siglo XVII que hablan de “empolvarse” el Lunes de Carnaval. La vestimenta tradicional para esta festividad consiste en guayabera y pantalones blancos o traje de lino, además de sombrero panameño. Las mujeres pueden vestirse con trajes de época igualmente blancos y sombrilla de encajes, sin faltar por supuesto las alhajas. Un complemento que también suelen llevar los indianos e indianas, son las maletas (también de época, preferiblemente de cuero) que se suponen repletas de dinero y riquezas.

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Al ver las imágenes a través de Internet, no podría dar explicación al motivo por el cual pensé en La práctica y la creencia popular del espiritismo en Cuba perteneciente de lleno a un culto sincrético afrocubano que se propagó rápidamente después de la segunda mitad del siglo XIX, viendo a las gentes con sus pelos, cara, cuerpo todos de blanco, para mas inri, este 2019 durante las fiestas de Carnaval en la isla ha tocado el grupo de origen cubano Orishas.

En Cuba se ha producido en el transcurso de su historia una gran mezcla de razas y culturas diferentes originando una gran variedad de prácticas religiosas, cultos y creencias. Con población católica por tradición y convicción, personas con raíces africanas, quienes han creído y practicado en base a la veneración a sus dioses y otro grupo de personas, bastante extenso, quienes creen en una mezcla difusa de ambas religiones, lo que se conoce como sincretismo. La Santería Cubana es una práctica religiosa en la que se mezclan elementos de la cultura española (católica) y africana (yoruba). Se formó gradualmente cuando los esclavos africanos provenientes de Nigeria y otros países de África occidental practicantes de la religión yoruba, fueron identificando sus deidades africanas (orishas) con los santos del catolicismo.

Y todo esto resonaba en mi mente viendo las imágenes de la Fiesta de los Indianos; la santería cubana, el sincretismo religioso, las deidades africanas entremezcladas en la festividades del Carnaval isleño de La Palma.

Viendo todo ello me plantee el profundizar en el Carnaval, llevar a cabo una búsqueda con respecto a sus orígenes, investigar lo que para algunos ya es conocido pero para la mayoría no es sino un gran laberinto de multiplicidad de información, la cual no encontré ya estructurada para únicamente tener que dar a conocer un texto ya existente en la red o el enlace al mismo.

En ese querer saber descubri un texto de Misael Torres, el cual dice:

En la memoria está el origen. Allí nace como sucedieron las cosas. La memoria es la madre, en ella todo fluye y confluye; es invisible pero está dentro de nosotros porque la sentimos hablándonos con su lengua que son muchas lenguas. La memoria se expresa en múltiples formas dejando constancia de las huellas que la humanidad va trazando en su historia. Una de estas formas es la celebración.
La celebración como hecho que aglutina una comunidad y a través de la “forma ritual” recuerda, revive, vuelve presente un evento que dinamiza las relaciones sociales, espirituales de un pueblo. Esta práctica ha hecho posible que los pueblos pervivan, gracias a una raíz que les permite recordar la unión del tiempo mítico con el tiempo histórico, dándoles un sentido de pertenencia que los vuelve singulares. Y esa singularidad se expresa en la festividad, en la ruptura del tiempo histórico y la inauguración de un tiempo mítico.

El texto de Misael Torres lleva por titulo “diablos y carnavales en América” y en el mismo también se relata; “…Una de las experiencias sincréticas más relevantes en nuestra memoria cultural, es la presencia del diablo en fiestas y carnavales. El diablo es un personaje que en la casi totalidad de nuestro universo festivo aparece encarnado en la vitalidad, la alegría, la picardía, sorna, irreverencia, grosería, erotismo, sensualidad, capricho y pecado. Como prototipo de la condición festiva, este personaje deambula danzando, enamorando, contando, trovando, ebrio, seduciendo a los espíritus de fiesta.
Por ser un paradigma de la condición festiva, encarnando el equilibrio entre el bien y el mal, este “personaje” ha sido estudiado desde diferentes disciplinas artísticas y del pensamiento humano: Dice Germán Espinosa: La idea del diablo como la concibe el catolicismo es relativamente moderna y data quizás de la Edad
Media. Entre los griegos, los demonios no encarnaban, por regla general, tendencias malignas. Eran almas tutelares o espíritus de parientes fallecidos. Para
Homero, el demonio simboliza el poder de los dioses sobre los hombres y, en Hesiodo, aparece como el anhelo del hombre de gobernar su propio destino, un
poco al modo faústico que nos propone Goethe. Para Sócrates era una simple alegoría de lo que en el hombre hay de semejante a Dios…”
“…Pero las representaciones artísticas que de Satanás se han realizado a partir de la Edad Media dejan mucho que desear respecto a lo que fue, según el Génesis,
el ángel Luzbel, el soberbio que se reveló contra su creador. A menudo, Belcebú es representado como un macho cabrío, lo cual nos hace pensar en el dios Pan de
los griegos, integrante del cortejo de Dionisios. Existe la posibilidad de que el culto dionisíaco, de carácter agrario, perdurase en las llanuras de Europa a lo largo de la alta Edad Media, como un simple rito de primavera y de vendimia, como un culto a la fecundidad, al modo de Osiris en Egipto.
La Iglesia, ansiosa de exterminar el paganismo, no vaciló en señalarlo como culto al Bajísimo….”.
Así llegó a nosotros este diablo, el que la Iglesia Católica trajo, emparentándolo radicalmente con el mal y confiriéndole a su iconografía un halo de horror y maldad…
Esta estructura simbólica muy pronto fue permeada por las manifestaciones nativas que produjeron grandes cambios formales en la estructura del carnaval y fueron
convirtiendo la festividad en un vientre fecundo donde la mixtura de razas, cosmogonías y culturas dieron origen a lo que hoy llamamos la fiesta popular…” (1)

Orígenes del Carnaval

Los indicios más tempranos de esta festividad se sitúan, hace al menos 8.000 años, en tierras de Sumeria. La hipótesis más extendida es que los campesinos solían elaborar una gran hoguera en la que pedían la expulsión de los malos espíritus de la cosecha. Una tradición que coincide aproximadamente en el tiempo (aunque no en el espacio) con la de los egipcios, quienes parece ser que llevaban a cabo un ritual parecido durante la temporada de invierno. En este caso, el objeto de veneración de los egipcios era el dios toro Apis, asociado a la fertilidad, y también a los ritos funerarios.
No queda claro si los egipcios y sumerios decoraban sus cuerpos y caras durante esta fiesta, aunque sí es muy probable que se tratara de una celebración de éxtasis, de gozo y de libertad.

Con respecto al termino “Carnaval” hay referencias contradictorias; una de las más antiguas e interesantes (aunque no es la hipótesis más extendida) es que procede de la palabra carne-baal, Moloch Baal ha sido considerado el símbolo del fuego purificante. En Egipto su celebración se vinculo con Apis, Hijo de Isis, una de las principales diosas de la religión del Antiguo Egipto, cuyo culto se extendió por todo el mundo grecorromano incluida la Península Ibérica la cual aparecía representada como vaca, fecundada por un rayo del Sol. Griegos y romanos identificaban la festividad también con las de Baco y Dionisos respectivamente. Autores como Burckhardt, por asociación etimológica, relaciona la palabra carnaval con la fiesta celebrada el cinco de Marzo en Roma en honor de la diosa Isis, compañera del dios egipcio Osiris, en la cual se botaba un barco llamado “currus navalis”.

Molok
Representación de Moloch en el libro de Anton Nyström Historia de la cultura general, o de la vida humana en su desarrollo (1900) (3)

La divinidad babilonica Moloch Baal o Moloch aparece en algunos lugares vinculado con la divinidad mesopotamica Lilith (2). Moloch Baal acabo siendo una divinidad adorada por los pueblos del Levante, de igual forma que sucedió en Egipto con Apis, las creencias de los hebreos contaban con el termino Moloch (en hebreo מלך, mlk) quien aparece en la traducción griega del Antiguo Testamento de la Biblia Griega comúnmente llamada Biblia Septuaginta originariamente procede de la Carta de Aristeas o Carta a Filócrates, obra helenística del siglo III a.C. donde se describe la traducción al griego de la ley hebrea por parte de setenta y dos traductores enviados a Egipto desde Jerusalén a petición del bibliotecario de Alejandría, dado que la orden habría provenido del rey Ptolomeo II Filadelfo, también es probable que el fin de la Biblia Septuaginta fuera proveer a la Biblioteca de Alejandría de una versión griega de los textos sagrados hebreos, donde el originario Mool Baal- Moloch rito purificador del fuego se convirtió en el dios canaanita del Creciente Fertil. En el Levítico (del Antiguo Testamento y del Tanaj) 20, 2-55, se dice:”Dirás asimismo a los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran en Israel, que ofreciere alguno de sus hijos a Moloc, de seguro morirá; el pueblo de la tierra lo apedreará”. En este pasaje no se habla de ”ofrecer al fuego”, sino simplemente de ”ofrecer”. Esto es simbólico, el ofrecimiento a un dios en el Mundo Antiguo se refiere al inicio en un culto de manos de sacerdotes. Ofrecer tus hijos significa iniciarlos en ese culto con sacerdotes.

Moloch- Santuario Judio
Santuario Judio

Levítico 18.21:”Y no des hijo tuyo para ofrecerlo por fuego a Moloc; no contamines así el nombre de tu Dios. Yo Jehová”. Se habla de ”ofrecerlo por fuego a Moloc” . Ofrecer por fuego o pasar por él es sinónimo de purificación en el Mundo Antiguo. Ejemplo de ello son la purificación de Epiménides en el Crimen de los Alcmeónidas atenienses, el fuego de Vesta en Roma, o las Hogueras de San Juan a día de hoy. Es pues que existía un culto en el pueblo hebreo consagrado a Moloch el cual no era del agrado de los sacerdotes por su carácter pagano y por lo tanto fue sujeto a la ignominia.

Eissfeldt, tras el descubrimiento de Cartago en 1935, realizó un estudio donde determinó que Moloch no era un dios, sino un verbo, es decir, el rito, quedando fuera la idea de que Molok fuera un dios. Moloch, Moloch Baal, Carnaval era por lo tanto originariamente un rito.

Entre las muchas deidades romanas que hay, una de las más populares es Baco, denominado Dionisio en la cultura griega. Se le conoce principalmente por ser el dios del vino pero también lo era de “la vegetación y el éxtasis”. Se le asocia con la reproducción, por lo que está relacionado tanto con la sexualidad como con la agricultura.
En la Antigua Roma, el inicio de la primavera se asociaba con la llegada de Baco. Se suponía que éste entraba por el mar en un barco con forma de carro, a esta celebración se le llamaba carrus navalis, denominación también vinculada con la palabra Carnaval.

Baco
Baco

Oficialmente según la Real Academia Española, “etimológicamente hablando”, el término carnaval procede del italiano ‘carnevale’ y este de la palabra latina ‘carnem levare’. En ambos casos, la palabra se compone de ‘carne’ (carne) y el verbo ‘levare’ (quitar) por lo que literalmente se puede traducir como “quitarse la carne”; aunque sería más preciso interpretarlo como “despedirse de la carne”, el origen de esta interpretación del termino parece tener dos fuentes probables, provenientes del periodo del Imperio Romano. La primera es Saturnalia, de la que deriva la actual Navidad, una celebración en la que los romanos organizaban fiestas, banquetes y orgías para conmemorar el día del dios sol. La segunda fuente sería Lupercalia (San Valentín), una fiesta en la que las reglas morales se volvían más laxas y las relaciones sexuales eran frecuentes. Además, se realizaban sacrificios animales para los dioses y, durante el ritual, los hombres se disfrazaban con pieles de animales.

Por lo tanto el originario Mool Baal- Moloch rito sumerio purificador a través del fuego de la gran hoguera en la que pedían la expulsión de los malos espíritus de la cosecha a través de una celebración de éxtasis, de gozo y de libertad. Se convirtió en divinidad y posteriormente en deidad con el paso del tiempo.

Pero quizás la divinidad sumeria Mool Baal ya estaba inmersa en la institucionalización surgida a partir de la revolución neolítica y el desarrollo de la agricultura.

Un buen amigo me animaba a pensar a este respecto que según el pensamiento hegeliano “La historia no es el lugar de la dicha” y por lo tanto el considerar que de no haber existido la revolución neolítica la historia de la humanidad hubiera sido mas feliz, dichosa y justa y/o mejor, era una posible idea alejada de todo criterio científico, pues no sabemos que pudiera haber ocurrido de no haber sucedido la misma.

Sin embargo si podemos intentar saber que sucedió antes de la revolución neolítica a partir del estudio y la investigación científica.
Por ejemplo sabemos a través de la etnologia cual fue la organización social de los San, Tswana o Khoisan, el pueblo mas antiguo de la Tierra, los Bosquimanos (100.000 años) quienes se organizan en comunidad donde “la ayuda y confianza mutua es fundamental, ya que todxs dependen de todxs. Asimismo, el cuidado de ancianxs y enfermxs es tarea común.

A través de la etología sabemos que los leones son mamíferos felinos gregarios, es decir viven en sociedades. Su forma de vida, -su cultura podríamos decir- consiste en una organización básicamente matriarcal, sin embargo en 2015 se proyectaba en Discovery MAX un documental titulado “El rey de la manada”  trabajo filmado durante 16 años en la reserva sudafricana Sabi Sands donde se mostraba la vida de una familia de leones, apodados Mapogo, en cuyo seno creció una robusta camada compuesta por cinco machos. Desde que nacieron ya se podía intuir que dos de ellos, llamados Mr. T y Kinky, tenían aptitudes para convertirse algún día en ‘reyes’. Sin embargo, aún no se sabía si serían unos monarcas clementes o unos crueles tiranos. Pero antes de que este grupo de hermanos se viera obligado a dejar el grupo ocurrió un extraño suceso que cambio para siempre sus vidas: sus madres dejarán entrar en la manada a un león extraño y permitieron que el imponente Makhulu se acomodara en su grupo junto a los hermanos.
Tras ganarse el respeto y la confianza de Mr.T y sus hermanos, Makhulu les “invito” a buscarse la vida al margen del grupo con él mismo como líder, convirtiéndose en un auténtico escuadrón de la muerte compuesto por seis imponentes machos. Los Mapogos impondrán así un devastador reinado del terror que en sólo un año darían muerte a más de cien leones con el único propósito de ampliar su territorio. Todo un ejemplo de genocidio, dominación y luchas de poder.

De igual forma sabemos que en enero de 1974 un chimpancé llamado Godi comía en solitario sobre las ramas de un árbol en el Parque Nacional de Gombe, en Tanzania. Lo que Godi no vio fue que, mientras merendaba, ocho monos lo habían rodeado.
“Saltó del árbol y corrió, pero lo atraparon”, contó el primatólogo británico Richard Wrangham en el documental televisivo de la BBC “El simio demoníaco” (2004).
“Uno consiguió (tomarlo de) un pie, otro le atrapó una mano. Lo inmovilizaron y luego lo golpearon. El ataque duró más de cinco minutos y para cuando lo dejaron ir, apenas podía moverse”.
Godi jamás fue visto de nuevo.
Este brutal episodio es conocido como el inicio de lo que la famosa primatóloga británica Jane Goodall bautizó como la “Guerra de los 4 años”, el conflicto bélico que dividió a una comunidad de chimpancés en Gombe y desató una ola de asesinatos y violencia como nunca antes se había registrado. Joseph Feldblum, profesor de antropología evolutiva de la Universidad de Duke, Estados Unidos lideró un estudio publicado en la revista científica American Journal of Physical Anthropology donde devela la historia de “poder, ambición y celos” que originó esta sangrienta guerra.

La primatóloga, Jane Goodall, cambió todo lo que creíamos saber sobre los chimpancés (y sobre los seres humanos) al descubrir que estos monos fabricaban y usaban herramientas, tenían un lenguaje primitivo y eran capaces de entender lo que sus pares pensaban. La guerra, dijo Goodall en el documental de la BBC, “solo hizo que los chimpancés se parecieran todavía más a nosotros de lo que se pensaba”. (4)

Sin embargo de igual forma que en el universo de otros animales mamíferos también se dan episodios de violencia, genocidio, guerra, dominación, existen también otros ejemplos de organización social. Frans B.M. de Waal investigador holandés especializado en psicología, primatología y etología refiriéndose a los bonobos indica; “El comportamiento de este pariente cercano del ser humano pone en tela de juicio las teorías sobre la supremacía masculina en la evolución de nuestra especie”. No menos inteligentes que los chimpancés, los bonobos gozan de un temperamento mucho más sensible, son muy imaginativos a la hora de divertirse e inventar diversos juegos, que practican con gran concentración y dedicación. Pero lo realmente significativo de esta peculiar especie radica en el inesperado repertorio de comportamientos relacionados con el papel prioritario que ocupan las hembras en sus sociedades.

bonobos

Otro aspecto que también ha llamado poderosamente la atención en el comportamiento de estos simpáticos simios es que presentan una imaginativa actividad sexual. De hecho, en las sociedades de bonobos el sexo desempeña funciones sociales de gran significado y afecta a muchas estrategias de su comportamiento.

Según de Waal (1997), y otros expertos, las relaciones sexuales entre los bonobos actúan como un factor relajante entre ellos. Los estudiosos han detectado que estos animales tienen un temperamento mucho menos agresivo y exaltado que los chimpancés, con una tendencia a la violencia física claramente menor y los conflictos graves entre grupos de bonobos parecen ser bastante raros. Cualquier cosa que despierte a la vez el interés de más de uno de ellos suele acabar en contacto sexual (machos/hembras, machos/machos, hembras/hembras) lo que no significa que se trate, como se ha sugerido, de una especie hipersexual. Tras cientos de horas de observación, de Waal concluye que en realidad practican el sexo de manera bastante relajada, como una faceta completamente natural de su vida en grupo y no se detecta en ellos ansiedad alguna. (5)

Las personas tenemos afinidades cercanas a chimpances y bonobos pero, siguiendo a Frans de Waal, podemos saber que “comparaciones recientes de ADN muestran que humanos y bonobos compartimos un microsatélite relacionado con la sociabilidad que está ausente en el chimpancé”; y como en las primeras sociedades humanas debieron de darse condiciones de reproducción óptimas para la supervivencia de los elementos más amables de la especie, “en algún momento la empatía se convirtió en un fin en sí mismo: pieza central de la moralidad humana (…), nuestros sistemas morales refuerzan algo que es en sí parte de nuestra herencia. No están transformando radicalmente el comportamiento humano: sencillamente potencian capacidades preexistentes”. En este contexto se explican las neuronas espejo, existentes en primates y en humanos, que permiten hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás. Constituyen la base neurológica de la empatía, lo que demuestra que somos seres profundamente sociales. Por eso el psicobiólogo Michael Tomasello ha podido afirmar que “las hazañas cognitivas de nuestra especie, sin excepción no son productos de individuos que obraron solos sino de individuos que interactuaban entre si, y lo dicho vale para las tecnologías complejas, los símbolos lingüísticos y matemáticos, y las más complicadas instituciones sociales (…) El origen de la cultura se deriva del hecho de que los seres humanos se hayan puesto a pensar juntos para llevar a cabo actividades cooperativas”.

Por lo tanto la humanidad probablemente disfruto de una vida donde se cultivaban valores básicos como la igualdad, la vida sencilla, la libertad sexual y la buena vida. Luego llegaría la institucionalizacion de los ritos espirituales y el surgimiento de festividades cual es el caso del Carnaval.

Evangelización del carnaval

Con la propagación de la religión cristiana, y la cristianización progresiva de los pueblos europeos, esta religión monoteísta se dedicó a evangelizar las festividades paganas (por ejemplo, San Valentín, que luego quedó fuera del calendario santo), de igual forma que había sucedido con Moloch Baal, el rito convertido en divinidad por parte de quienes dieron origen a las religiones no integradas en la naturaleza.

Johann Huizinga no se equivoca cuando afirma que la función social de las fiestas “saturnalias” era puramente lúdica. Romper temporalmente con el orden establecido como condición sin-e-quanon para que la “sociedad no se disperse”; en fin el carnaval ha servido para que la línea de autoridad continúe vigente.

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A fines del siglo VI d. C., la Iglesia católica decide adoptar estos festejos paganos como propios, aunque la Iglesia cristiana no los admite como celebración de tono religioso, aun así los incorporo oficialmente a su calendario. Con ello quedo establecida la fecha y duración del evento: desde el último sábado previo al comienzo de la cuaresma, hasta el miércoles de ceniza (el primer día de la cuaresma). En un principio se siguió celebrando solo en Roma, pero cuando el Imperio Romano comienza a expandirse por Europa, también comienzan a expandirse el catolicismo, y en consecuencia, la celebración del carnaval, que adoptó nuevas formas fruto del sincretismo con las culturas locales donde llegaba (Gibbon 1829; Korstanje, 2008; Bokenkotter, 2007), de aquellos países de tradición católica, y en menor medida con los cristianos ortodoxos orientales; las culturas protestantes tienen tradiciones modificadas, como el carnaval danés. El Carnaval a partir de la Edad Media, se expandió por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir de fines del siglo XV.

La fiesta fue tomando diferentes formas acorde a las estructuras económicas de las comunidades que las creaban. Fue de esa manera que el carnaval europeo tal cual como se lo conoce hoy, se terminó de definir en el siglo XVIII con las festividades carnestolendas. Tenían lugar en las ciudades de Berlín, Hamburgo y Leipzig. Aquí ya queda establecido el uso de máscaras y caretas como principal elemento del festejo,  las máscaras eran usadas para que no fuera reconocida la persona que lo usara, y así la nobleza y el campesinado podían mezclarse sin ser reconocidos. Lo mismo ocurría desde la década de 1750 en Venecia, donde además de la careta, usaban un disfraz completo los participantes dejando a un lado las distinciones sociales y así logrando que la nobleza pudiese mezclarse libremente con el pueblo llano. Otro posible uso para estas máscaras era, precisamente, que no se supiera quién era el “pecador”.
En Francia, estudios históricos demuestran que la temporada de carnaval producía más concepciones que cualquier otra del año y es muy probable que esta fuese una práctica habitual, al menos, en el resto de Europa.

El carnaval marcaría un ritual de pasaje por medio del cual, los valores culturales del orden político imperial se reproducen a si mismos enarbolando no solo el orgullo de pertenecer al “grupo sagrado”, sino de aceptar el sacrificio como un aspecto natural del mundo circundante. De esta manera, no es extraño observar que las alegorías carnavalescas son más vistosas y cautivantes a medida que la comunidad atraviesa mayores sufrimientos y constricciones.

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En el Libro de Buen Amor, texto medieval español redactado alrededor de 1330, Juan Ruiz Arcipreste de Hita nos habla del significado simbólico de la Pascua y la Cuaresma a partir de una simpática alegoría:

“Don Carnal, hombre mundano y amante de los placeres, es retado por doña Cuaresma a sostener una batalla que tendrá lugar al cabo de una semana; el reto ha sido lanzado el jueves anterior al día que hoy conocemos como Miércoles de ceniza…(6)

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Cuento infantil de Don Carnal y Doña Cuaresma (7)

Como todos sabéis, estamos en Carnaval, todo es fiesta y diversión pero… ¿por qué lo celebramos, alguien lo sabe? Os contaré una historia, escuchad:
Hace mucho, mucho tiempo, en un lejano pueblo gobernaba don Carnal, el rey del Carnaval. Todos los años, por estas fechas, aparecía disfrazado y permitía a todo el mundo divertirse de la manera que cada uno quisiese. Y todos, como si estuviesen embrujados, lo hacían. Unos pasaban días y noches bailando, otros aprovechaban para disfrazarse y cometer fechorías ocultos tras sus mascaras, algunos hacían batallas de naranjas, tomates y huevos, y había quienes comían y comían sin parar, también les daba por gastar bromas pesadas a los demás… Como veis, lo que iba a ser algo divertido, acabó convirtiéndose en algo desordenado y peligroso.
Todo este jaleo no gustaba nada a Doña Cuaresma, que era una vieja de siete piernas, poco comedora y nada amiga de tanta fiesta. Ella siempre lo advertía: “Esto no es bueno, se desperdicia mucha comida, las bromas son muy peligrosas, se cometen muchos robos… Hay que parar todo esto o va a ocurrir alguna desgracia”. Don Carnal no hacía caso alguno:
“¡Bah!, eres una vieja sosa, aburrida y envidiosa. ¡Vete a tu casa a comer tu bacalao y deja nos divertirnos!”.
En vista de que Don Carnal no le hacía ni caso y temerosa de que algo grave ocurriese, Doña Cuaresma decidió luchar contra el reinado de Don Carnal a su manera. Mientras él trataba de llevarse a la gente de fiesta y les animaba a cometer maldades: robar chuches, correr por los pasillos, jugar al balón en las casas, pellizcar a los amigos, tirar papeles de todos los colores a la calle, hacer grandes banquetes y comilonas tirando a la basura lo que sobraba, cantar en la biblioteca…
Ella intentaba deshacer el embrujo, convencerles que aquello no era bueno, había que tranquilizarse. Muchos días estuvo Doña Cuaresma intentando que la gente lo entendiese, porque, atraídos por tanta diversión, se dejaban llevar por Don Carnal. Pero poco a poco, quizás cansados ya de tanta fiesta, los habitantes del pueblo se fueron poniendo del lado de Doña Cuaresma, hasta que no quedó nadie que siguiese a Don Carnal, que se encontró sólo y aburrido.
Cuando todos se dieron cuenta de los destrozos, la suciedad y los robos que se habían cometido, declararon a Don Carnal culpable de todo ello y le impusieron un castigo: sólo podría comer espinas de pescado y espinacas durante los cuarenta días que durase el reinado de Doña Cuaresma. Durante esos cuarenta días, como habían desperdiciado tanta comida, tendrían que comer sopas con aceite, agua y verduras y sólo los domingos podrían comer pescado, y es por ello que Y para poner fin al reinado de Don Carnal, celebraron el “Entierro de la sardina”, con la sardina enterraron las maldades cometidas y comenzaron una nueva vida en la que tendrían que recuperarse de tanta diversión inconsciente y arreglar los destrozos producidos, aprendiendo a convivir y divertirse en paz.

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Frente a este criterio recordemos las palabras de Spinoza; Dios hubiera dicho:” Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida. Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti. ¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti. O también las ideas que un buen amigo me dio a conocer de “Los Hermanos del Libre Espíritu” (8) y su doctrina de negación de todo orden existente que difundían los adeptos al espíritu Libre convirtiéndolos en un enemigo prioritario para el poder. Durante más de cinco siglos, entre el XI y el XVI, los miembros del movimiento fueron perseguidos por papas, emperadores y príncipes. La comunidad fue acusada de promover el libertinaje, por sus prácticas de amor libre, nudismo y otras actitudes calificadas como “desviaciones”.

No permitamos que el carnaval se continué transformado en un artículo de consumo, en el que el espectador no es ya participante sino que queda relegado a la condición de observador pasivo, en esta era de la cultura visual. Vivamos mas allá de la festividad un desborde espontáneo, un carnaval que dure 365 días rememorando aquellas manifestaciones rituales originarias, recordemos que gobernantes y muchos vasayos intelectuales -el poder- vieron en el carnaval la encarnación de las costumbres bárbaras.

                       Viriato

 

                                        
(1) – http://documentacion.cidap.gob.ec:8080/bitstream/cidap/370/1/Diablos%20y%20carnavales%20en%20Ameria-Misael%20Torres.pdf

(2) – https://www.abc.es/cultura/20150914/abci-lilit-mujer-adan-tradicion-201509132022.html

(3) –  Cuando uno ve la imagen de Moloch no puede dejar de pensar en la diosa Tiamat – Diosa Primigenia sumeria, La diosa de la naturaleza en Enuma Elish .

– En los Anunnaki (antigua transcripción acadia por el sumerio Anunna) un grupo de deidades sumerias y acadias identificados en los textos como los Anunna y con los Igigi, los dioses menores. Anunnaki se deriva de An, el dios sumerio del cielo. Se creía que los Anunnaki eran descendientes de An y su consorte, la diosa de la tierra Ki y por ende en los estraños cráneos por su morfología: no tienen boca aparente y poseen dos enormes protuberancias, a modo de cuernos, sobresaliendo por detrás, encontrados en la República de Adigueya, en el Cáucaso ruso.

(4) – https://www.bbc.com/mundo/noticias-43628595

(5) – https://mujeresconciencia.com/2015/06/17/las-comunidades-de-bonobos-un-comportamiento-esclarecedor/

(6) – “…Una vez cumplido el plazo, don Carnal y su ejército de bueyes, cerdos, gallinas, becerros y cabras se enfrentan en campo abierto a doña Cuaresma y su legión de vegetales y mariscos. Luego de un día de confrontación más o menos aparejada y de que ambos contrincantes se han retirado a sus respectivas tiendas, don Carnal, fiel a sus excesos, decide celebrar un fastuoso banquete que le produce, tanto a él como a los suyos, una pesadez y un sueño incontrolables. Doña Cuaresma, aprovechando esta inmejorable situación, entra por la noche al cuartel de su enemigo y, sin dificultad alguna, lo somete y lo aprisiona.
Desde el primer día de su vencimiento, el Miércoles de ceniza, el glotón de don Carnal es obligado a confesarse y a hacer penitencia de ayuno y abstinencia, mientras que, doña Cuaresma, triunfante, asea su casa, sus vestidos y su cuerpo y sale a la iglesia a convocar a los feligreses católicos para que participen en los ritos religiosos correspondientes: “dízeles que se conoscan e que les venga emiente / que son çeniza e tal tornarán ciertamente”. Don Carnal, por su parte, es sometido por un sacerdote a una dieta a base, entre otras delicias, de lechugas, lentejas y alcachofas.
Trascurridos cuarenta días (la Cuaresma), cuando ya don Carnal comenzaba a estar verdaderamente arrepentido de su anterior forma de vida, un inesperado acceso de salud lo impulsa a burlar a don Ayuno en Domingo de Ramos y a escaparse de su celda; ya en libertad, reúne a sus beligerantes compañeros y decide tomar venganza de doña Cuaresma, quien, juzgando prudentemente la renovada fuerza acopiada por su enemigo, se atavía con su elegante ropa de viaje y, el Viernes Santo, ya muy entrada la noche, huye con dirección a Jerusalén.
A la tarde siguiente, el Sábado de Gloria, don Carnal, al lado de su mejor aliado, don Amor, de don Almuerzo y de doña Merienda, entra por la ciudad sobre un carro musical que representa su avasallante victoria. El Domingo de Resurrección, un nuevo aire —un aire de abril—puede respirarse en cada rincón”.

(7) – http://centros.edu.xunta.es/ceipopombal/colegio/relixion/curso_13_14/festas/coresma/cuentp_dona_coresma_don_carnal.pdf

(8) – http://vidadeperrxs.blogspot.com/2015/03/la-hermandad-del-espiritu-libre.html

 

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