EL PAPEL ECONÓMICO DE LA INSTRUCCIÓN ESCOLAR

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Son tres pilares sobre los que se asienta el sistema económico capitalista: el mercado, la elaboración de mercancías y la propiedad privada. Los que se orientan a un solo objetivo: la obtención de ganancias. El principio creador en el capitalismo es la obtención de ganancias. Sus relaciones sociales, que se subyacen en cada uno de sus pilares, deben entonces corresponder al logro de su objetivo, deben de adecuarse al principio de la ganancia.

La instrucción escolar, es decir, el proceso de enseñanza – aprendizaje en su papel económico, tiene como fin garantizar el orden social establecido para asegurar la producción y realización de la ganancia y perpetuar las relaciones de clases sociales que lo permiten. El papel económico asignado a la educación en el capitalismo es la reproducir las estructuras de poder y privilegio. En la enseñanza se encuentra la reproducion de las relaciones sociales de dominación – subordinación y en el aprendizaje esta la de generar las capacidades cognitivas y técnicas para el rendimiento laboral. Se trata de que con la instrucción escolar se pueda transformar la fuerza de trabajo en ganancia.

El propósito del texto es el de desarrollar el vínculo de correspondencia económico entra el sistema capitalista y el proceso de enseñanza – aprendizaje. El documento forma parte del curso de formación y actualización “Economía Social y Construcción de Alternativas” en su Modulo II La educación como detonante del sujeto transformador. La presentación de las ideas se organiza en tres partes. En la parte primera, se tocará el principio de correspondencia entre las relaciones sociales producción y las relaciones sociales educativas. Lo que tratamos de entender es que las relaciones sociales dentro del aula son una extensión de las relaciones sociales de producción.

Corresponde a la parte dos destacar la lógica de la empresa privada en la escuela pública, a través de la calidad – equidad – eficiencia. Aquí de lo que se trata es el de mostrar que la llamada “excelencia educativa” no es sino operar los principios de una empresa privada dentro de la escuela pública, la escuela pública administrada como una privada. Como ejemplo se exponen los ejes de la Alianza por la Calidad de la Educación, destacando la relación que existe entre la competencia – mercado – consumidor – facilitador. En la última parte se ofrecen las conclusiones, destacando la cuestión del poder y la lucha política en el centro de toda propuesta de transformación. Es en las relaciones de poder donde se genera el cambio o la continuidad de la política económica y con ella la política educativa.

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PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA: RELACIONES SOCIALES DE PRODUCCIÓN – RELACIONES SOCIALES EDUCATIVAS.

“El compromiso sería una palabra hueca, una abstracción, si no involucra la decisión lúcida y profunda de quien lo asume. Si no se diera en el marco de lo concreto”.
Freire, Paulo (1989) Educación y Cambio, Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, págs. 7

Nuestro punto de partida es el sistema capitalista. En el centro aparecen las relaciones entre capitalistas y trabajo asalariado. Y toda relación social que subyace de esta, aparece subordinada a los principios de ella. El capitalista, empresario, inversor, comerciante, buscará obtener del obrero, trabajador, profesional, peón un beneficio. Ante el mercado aparecen cada uno como propietario: el capitalista de los medios de producción y el asalariado de fuerza de trabajo.

El motor que mueve al sistema económico es la obtención de ganancia, por tanto la producción capitalista demanda la obtención de plusvalía producida del trabajo del obrero. Como se sabe, es en la esfera de la producción donde se genera un más de valor, cuando al trabajador no se le retribuye todo el tiempo de su jornada. El capitalista, sólo remunera una parte del tiempo de trabajo del obrero. Las relaciones se generan fuera de la producción, en la circulación, también aparece el sentido de la explotación.

Si tomamos como principio las relaciones sociales que se generan en la esfera de la producción, por ejemplo, si observamos con detenimiento las relaciones sociales que existen en la fábrica, son en todo momento y a toda hora relaciones de dominación y subordinación. A través de los mandos y puestos de forma jerarquizada, las órdenes buscan mantener el orden social para la producción y reproducción del sistema. Así, lo jefes, supervisores, oficiales, etcétera, responden a un orden burocrático y sólo se justifican para maximizar el control.

No se trata de un orden natural e inevitable. Es un orden de relaciones sociales para operar la distribución de los salarios y las oportunidades económicas, es decir, siempre se aspira a ocupar el puesto superior, con diferente autoridad, prestigio y responsabilidad. El punto esta en que este orden burocrático del trabajo justifica que existan diferentes tipos de trabajo y estilos de vida. Sin darnos cuenta, se reproducen posiciones de privilegio y se justifican las desigualdades sociales.

Esta misma idea de relaciones sociales de dominio y subordinación son trasladadas al interior de la escuela. Como se puede observar el gráfico 1, las relaciones sociales de la escuela (RSE) están organizadas de tal manera que reproducen la división jerárquica del trabajo, las relaciones sociales de producción (RSP). Esto es lo Bowles y Gintis (1981) llaman el principio de correspondencia.

Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba. Desde este punto de vista, las RSE, deben de garantizar contenidos y experiencia. Con los contenidos se busca desarrollar las capacidades cognitivas y técnicas para el rendimiento laboral (educación tecnocrática) y con la experiencia se busca adecuar al estudiante a un orden de puestos y jerarquía, de tal modo que cuando encaje al sistema laboral, lo haga en los mejores términos, para adaptarse a un orden burocrático de posiciones de privilegio y desigualdad. (…)

Antonio Mendoza Hernández (Profesor de la Facultad de Economía, UNAM, dirección electrónica: antoniom@economia.unam.mx)

Texto Integro en pdf: EL-PAPEL-ECONOMICO-DE-LA-INSTRUCCION-ESCOLAR

 

 

 

 

Fin de la normalidad (por Adolfo Estrella)

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En ocasiones uno tiene el regalo de poder leer artículos tan excelentes como este que comparto en Revolución Cantonal deseando que el mismo sea conocido y a su vez difundido tanto como nos sea posible. Porque cuando alguien es capaz de sintetizar en un articulo una serie de ideas y realidades que nos dejan bien claro el camino y la necesidad de un cambio personal, social, político, económico, ambiental, global o nos iremos al carajo, lo justo es difundirlo y repensar cada unx de nosotrxs que estamos haciendo al respecto.

Articulo:

Vivimos tiempos finales. El problema es que no sabemos exactamente qué es lo que finaliza y qué es lo que comienza, ni si saldremos vivos de todo esto. Ni tampoco qué es lo que merece ser salvado: ¿La humanidad? ¿La vida en su más puro sentido biológico? ¿la civilización? Franco Berardi escribió un libro notable: “Fenomenología del fin. Sensibilidad y mutación conectiva”. Una reflexión sutil acerca de los cambios antropológicos a los que nos ha llevado el capitalismo digitalizado: sustitución de las relaciones conjuntivas, corporales, táctiles, por relaciones conectivas, informatizadas, codificadas.

Los seres humanos, sostiene Berardi, estamos perdiendo nuestra capacidad sensitiva y sensible “a medida que (nuestra) comunicación pasa cada vez menos por la conjunción de cuerpos y cada vez más por la conexión de máquinas, segmentos, fragmentos sintácticos y materia semántica” y añade: “la mutación digital, está invirtiendo la manera en que percibimos nuestro entorno y también la manera en que lo proyectamos: no involucra únicamente nuestros hábitos, sino que afecta, a la vez, nuestra sensibilidad” y sensitividad”. La experiencia entre los seres humanos, entre los seres humanos y las cosas, entre las cosas y las cosas y entre la naturaleza, los seres humanos y las cosas, se ha modificado sustancialmente como efecto de la conexión tecnológica bajo la forma digital. Por sensibilidad entiende “la facultad que hace posible la interpretación de los signos que no pueden definirse con precisión en términos verbales”. Es una “capacidad para detectar lo indetectable, para leer los signos invisibles y para sentir los signos de sufrimiento o de placer del otro”. Esto es lo que estamos perdiendo.

La cognición, la percepción y la sensibilidad se debilitan o, lisa y llanamente, se bloquean por el hecho de vivir en entornos digitalizados acelerados, soportados por codificaciones binarias, eficaces y sofisticadas, pero banales. Se expanden las conexiones de superficie mientras, simultánea y proporcionalmente, se atenúan las conjunciones de profundidad. La codificación universal nos está haciendo torpes en nuestra capacidad de interpretar el mundo, de encontrar otros sentidos fuera de las sintaxis informáticas. Todo esto lleva a la extinción, dice Berardi, “del hombre y de la mujer humanista, y conduce a la “disolución de la concepción moderna de humanidad”.

Sin embargo, desde nuestra mirada, esta mutación, este fin, con toda su profundidad y dramatismo, es un fin relativo. Fin de una manera de vivir la condición humana, fin de una manera de experimentar los vínculos sociales, fin de unos valores, fin, incluso, de una manera de encontrar sentido a la vida en común. Fin relativo que supone, sin embargo, nuestra continuidad en el tiempo y en el espacio. Supone que los humanos, junto a otros seres vivos, podamos seguir habitando el planeta. Supone que la destrucción y la autodestrucción antrópica no haya hecho ya estallar todavía las propias condiciones de la vida sobre la tierra. Supone que el cambio climático, el agotamiento de los recursos energéticos, la contaminación, el deshielo, las nuevas enfermedades, los desplazamientos de población… Suponiendo, en fin, que la normalidad de la vida se mantuviera como hasta ahora. Pero esto es mucho suponer: más bien es justamente lo que no está sucediendo.

Asumiendo la realidad de la mutación y del fin antropológico señalado por Berardi, podemos imaginar, además, un fin absoluto derivado de la extinción de una parte importante de las formas de vida sobre la Tierra, incluyéndonos. Estamos viviendo los comienzos avanzados de un desequilibrio sistémico generalizado: momento de tránsito de un estado de estabilidad a otro. Tanto la vida social como la vida de la naturaleza han entrado en un bucle de transformaciones impredecibles. Los procesos morfogénicos están desbocados. Los acontecimientos golpean las estructuras y desarman los órdenes conocidos.

En estos escenarios de mutaciones, sociales antropológicas y biológicas, la vida o lo que va quedando de ella, se ha vuelto cambiante, impredecible, rara, anormal. Ni la vida social ni la vida natural son lo que alguna vez fueron. Desde la consolidación del neoliberalismo veníamos experimentando la aceleración y la inestabilidad, expresada en la epidemia de precariedad, en la pérdida de proyectos colectivos, en la destrucción de los vínculos solidarios, en el debilitamiento de las iniciativas compartidas, en el retraimiento social. Quedamos a la intemperie, desnudos, expuestos sin mediaciones a las inclemencias del Capital.

Una nueva “normalidad de la anormalidad” se instaló. Se acabó la vieja y tranquilizadora normalidad de los procesos sociales y de los procesos naturales. La normalidad de la distinción del tiempo de trabajo y del tiempo de ocio, de la comida de acuerdo a las estaciones, de la relación virtuosa entre estudio y empleo, del estudio como mecanismo de ascenso social, del empleo y del amor para toda la vida, de la escuela como lugar de autoridad y transmisión, del barrio como lugar de socialización, de la figura central del pater familia, de los partidos políticos como representantes ciudadanos, del poder e independencia del Estado, de los productos de consumo de larga duración…

Se acabó también la normalidad de los procesos de la naturaleza: sus cadencias y ciclos están alterados. Ya no llueve ni nieva como antes y los veranos son más calurosos. O llueve a destiempo y en lugares en los que habitualmente no lo hacía con esa intensidad. Aparecen tornados en otros hemisferios, los glaciares desaparecen. La naturaleza nos envía mensajes que no sabemos leer, porque cualquier condición caótica implica precisamente la ruptura de los códigos que permiten su lectura. No sabemos cuál será el nuevo equilibrio que nos tiene preparado la naturaleza ni si nos tiene contemplado en él. Lo más probable es que no estemos en sus próximos planes.

Las mutaciones catastróficas de la naturaleza están imbricadas con las mutaciones catastróficas de la sociedad, de la economía y de la cultura y, siguiendo a Berardi, con las mutaciones en el estrato más profundo, antropológico de nuestra existencia. “Las cosas cambiaron tan rápido que no podemos acompañarlas”, dice Bruno Latour. Vivimos tiempos en los que la geopolítica interacciona con la geofísica. Los humanos nos hemos transformado de simple agente biológico a fuerza geológica (Chakrabarty) modificando las propias condiciones de la existencia de la vida sobre este pequeño planeta sin versión de recambio.

Y esta “aceleración del tiempo y compresión del espacio” (Danwski & Viveiros de Castro) nos encuentran desvalidos, solitarios y desconfiados; sensitiva y cognitivamente exhaustos. “El entorno acelerado por el poder de la tecnología hoy excede cualquier posibilidad de medida humana. Pensemos en la hipersaturación del entorno mediático que está arrastrando la capacidad de pensamiento crítico. La razón humana se encuentra exhausta. La infinita complejidad de los fenómenos satura nuestra capacidad de observación. La sensibilidad, impulsada más allá del dominio de lo propiamente humano a través de su interfaz tecnológica, se ha incorporado a lo inorgánico”, continúa Birardi.

Desprovistos de herramientas de protección colectiva, los escenarios de futuros eco-fascismos son más probables que escenarios de comunidad solidaria. Neoliberalismo, digitalismo y colapso climático son expresión de una misma crisis sistémica y frente a ellos las subjetividades, individuales y colectivas, están perplejas y asustadas. No sabemos si hay o no un mundo, habitable, por venir. No hay ni dioses ni amos sobre los cuales podamos depositar esperanzas de salvación. Vivimos el doble colapso de la naturaleza y de la civilización, y esto es inédito, es lo que tiene de particular este momento. Muchas civilizaciones en el pasado sucumbieron, muchas por crisis ecológicas catastróficas, pero siempre había “otro lugar” para la continuidad de la especie, otro lugar para la reproducción de los genes, otro lugar para reinventar la cultura. En la actualidad, no hay refugio local que nos proteja de la catástrofe generalizada.

Cuesta imaginar el fin porque siempre cuesta imaginar la muerte. ¿Queda la posibilidad de una muerte colectiva digna, sin sufrimiento, sin estertores? Es difícil. Ninguno de los escenarios del desastre son indoloros. Estamos jodidos, como señala Roy Scranon. Muy jodidos, pero quizás imaginar la alta probabilidad del desastre es la condición para restarle probabilidades de ocurrencia. Frente a ello, aquí y ahora: ¿depresión o rebelión?, ¿melancolía o grito?, ¿adaptación o resistencia? Quizás hay que partir del derrumbe y del miedo que es “aquello que sentimos cuando nos acercamos a la verdad”, dice la budista Pema Chödrön. Quizás. Tenemos ante nosotros posibilidades, pero desconocemos sus probabilidades. La campana del señor Gauss se fue al carajo: no tenemos la normalidad necesaria para sustentar modelos predictivos continuos. La discontinuidad catastrófica es la norma. Solo queda rescatar impulsos dis-tópicos positivos, prefigurativos, arriesgados, lúcidos y, por tanto, escépticos. Porque, hagamos lo que hagamos, siempre estaremos en el reino de las paradojas y, por lo tanto, de las soluciones a la vez necesarias e imposibles. Y “cuando algo es necesario e imposible, hay que cambiar las reglas de juego, para inventar nuevas dimensiones”, decía Jesús Ibáñez.

Fuente: https://diariolaquinta.cl/

El silencio propicia la invisibilidad de la historia de los pueblos

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Se suele indicar que la protección de la naturaleza y los precedentes históricos del movimiento ecologista nacieron en la segunda mitad del siglo XIX en Inglaterra donde la explotación humana y de la naturaleza crearon un espacio optimo para las ciencias naturales. Otras personas hacen referencia a la iniciativa en la Inglaterra del siglo XVII,  en 1661, cuando el escritor y jardinero John Evelyn publicara una obra llamada “Fumifugium” subtitulada “La nocividad del aire y el humo de Londres disipada, dedicado a su Sagrada majestad y al parlamento”, también se hace mención en ocasiones a la “Sociedad para la preservación de los comunales, los espacios abiertos, y los senderos” (1865), la “Real sociedad para la protección de las aves”(1889) o la “Sociedad Británica para la conservación de la fauna y la flora” esta un poco mas avanzada ya en 1903, en los albores del nuevo siglo. Sin embargo, en pocas ocasiones se menciona una realidad mas próxima y mas cercana.

La gente suele conocer el origen del 1 de Mayo* y del 8 de Marzo**, por ejemplo, estas dos fechas no fueron elegidas al azar vienen motivadas por acontecimientos históricos, conocidos y por lo tanto visibilizados.

Primera manifestación ecologista reprimida, datada históricamente.

Desde 1873, los británicos explotaban las minas de la zona de Riotinto (Huelva-Andalucia) de una manera esclavista, y ello provocó que los obreros y obreras se unieran en lo que hoy podemos denominar un movimiento ecologista: la Liga Antihumista, un grupo activo agroganadero que advertía de las consecuencias que la minería estaba trayendo a la comarca de Riotinto.

El 4 de febrero de 1888 fue un día histórico en las calles del pueblo minero de Río Tinto (Huelva). Centenares de hombres, mujeres y niñxs se manifestaban en contra de las emanaciones de la mina a cielo abierto que solo sembraba muerte y enfermedad entre los vecinos de la comarca.
Los manifestantes salieron a la calle con pancartas en las que se podía leer “No más humos tóxicos”, “Riotinto quiere respirar aire limpio” o “Teleras No”, protagonizando una protesta que también tuvo un marcado carácter social y laboral, ya que exigían mejoras salariales, como que no se descontaran los cuartos y medios jornales cuando no trabajan por culpa de la manta de humo.

El ácido sulfúrico reventaba los pulmones de todos lo que respiraban el humo rojizo de la cuenca.
La mina era propiedad de la compañía inglesa Río Tinto Company encarnaba el más rancio colonialismo inglés, pero además en 1888, la familia Rothschild —un influyente linaje de banqueros alemanes— entró en el accionariado de la Rio Tinto Company Limited. Los Rothschild habían desembarcado en 1835 en España para comerciar con el mercurio de las minas de Almadén (Ciudad Real)

La carga del Ejército en ese día contra la gente que se manifestaba acabó con una sangría entre la población, que fue atacada a tiro limpio y hasta con bayonetazos por parte de los soldados. La empresa inglesa y el Gobernador Civil reconocieron sólo trece víctimas que enseguida pasaron a ser 48 tras los primeros recuentos, Las intervenciones políticas en el Congreso acabaron sumando más de 200 muertos causados por aquella carga militar.
La película, El corazón de la tierra recoge este momento de la historia de Andalucia***

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Pero esta no ha sido la única situación trágica fruto de la represión contra la gente de esta tierra. En la noche del 25 de agosto de 1936, el Comité provisional del ayuntamiento republicano de Nerva firmaba su redención ante las tropas militares franquistas. La llegada de los enviados de Queipo de Llano a la Cuenca Minera de Riotinto al grito de “los mineros están equivocados y lo van a pagar. ¡Aquí no va a quedar ni uno!” dejó más de 1.500 desaparecidos, en aquellos primeros meses de guerra.

Estos dos acontecimientos vividos en una misma zona continúan pasando desapercibidos para la mayoría de la gente y es que en ocasiones el silencio es cómplice de una realidad histórica que no podemos ignorar.

* El 1 de mayo Día Internacional de los Trabajadores, es una jornada con un origen histórico, esta fecha recuerda la revuelta de Haymarket una serie de protestas que comenzaron el día 1 de mayo de 1886, y el día 4 se concentraron en la plaza de Haymarket más de 20 000 personas que fueron reprimidas por 180 policías uniformados. Un artefacto explosivo estalló entre los policías produciendo un muerto y varios heridos. La policía abrió fuego contra la multitud matando e hiriendo a un número desconocido de obreros. El Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, acordó que el 1 de Mayo fuera una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886.

** El 8 de marzo el Día de la Mujer, se celebra en una fecha que no fue elegida al azar, se escogió este día para conmemorar un terrible suceso que se produjo en 1911. Un incendio en una fábrica de Nueva York que acabó con la vida de más de 140 trabajadores, la mayoría de ellos, mujeres.

*** El corazón de la tierra:                                                                                                                    https://vimeo.com/32498808

 

 

Ciencia y crisis medioambiental

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La humanidad es un ser vivo y, como tal, forma parte de la Naturaleza. Las personas que conformamos la humanidad somos seres naturales. Por lo tanto si formamos parte de la naturaleza tendríamos que plantearnos cuales deberían ser las formas mas acordes de vida en todos los ámbitos de las personas.

Destruir la naturaleza, no respetar su riqueza, dinamismo y leyes equivale a no respetar a las personas que han de vivir de ella y en ella, al igual que el resto de seres vivos. Cuando no tratamos adecuadamente y con benevolencia la naturaleza, tampoco nos estamos comportando nosotros de acuerdo con nuestra naturaleza humana y dignidad.

Hemos de considerar el concepto de naturaleza como un todo —el universo físico— concepto más reciente que ha adquirido un uso cada vez más amplio con el desarrollo del método científico moderno en los últimos siglos que aquellos que consideraban a la misma de forma sesgada, justificando, la investigación parcial partimentada.

A mediados del siglo XV la etimología de la palabra «física» revelaba su uso como sinónimo de «natural», Isaac Newton (1687) en su obra ‘Principios Matemáticos de la Filosofía Natural’ refleja el uso frecuente, en aquella época, del término «filosofía natural», el cual equivaldría a ‘estudio sistemático de la naturaleza’.

El problema surge con respecto a la concreción de aquellas formas de vida acordes para la vida en la naturaleza, sin embargo no debería ser así, es mas tendríamos que comenzar a denunciar como ideas y propuestas contrarias a lo que la ciencia conoce y sabe con respecto a aquellas formas de vida que se alejan de nuestra integración en la naturaleza. Por lo tanto gran parte de lo que se hacen llamar ideas científicas abiertamente no lo son, siendo ideas y pensamientos acientificos.

Esta respuesta facilita el camino a las ideas científicas que nos dicen cuales son las vías de solución con respecto a la realidad en la cual nos encontramos; la actual crisis medioambiental, ecológica y social.

La ciencia nos muestra el camino y ciertamente es duro pues implica cambios en las formas de vida para una parte significativa de la población mundial y estos cambios pueden ser comprendidos, aceptados y considerados vitales para nuestra subsistencia por parte de la gente, de las personas, es un trabajo de información, sensibilización, concienciación y movilización. Algo que se falsea, por quienes aun están atrapados en la red sistémica consumista, desarrollista, industrialista de los estados-nación y la economía global al servicio de los mercados del capital.

Por ello, quizás, no tendríamos porque temer cuando hay quienes nos hablan de criterios científicos para desarrollar aquellas acciones que hagan factible el vencer la crisis existencial que vivimos, o no. Pues por desgracia podemos constatar que muchas de las iniciativas encaminadas a solucionar los problemas, en el fondo lo que pretenden es la perdurabilidad de un sistema causante de la degradación de la naturaleza y por lo tanto también de las condiciones de existencia de las personas. Siendo nuestra obligación la creación de alternativas al mismo que constaten la viabilidad de formas de vida integradas en la naturaleza y creando las vías que hagan posible el fin del actual sistema.

Degradación y Globalización

Los problemas ambientales más serios que enfrentan las sociedades contemporáneas, sobre todo aquellos más claramente globales, derivan principalmente de la opulencia, siendo relativamente fácil de trazar una relación multicausal directa entre riqueza y degradación ambiental.

Para enfrentar el trinomio pobreza–opulencia–crisis ambiental es preciso recurrir a iniciativas y acciones suficientemente consistentes y estructuradas, no sólo para tratar de aprehenderlo en su complejidad, sino también para ofrecer respuestas que sean igualmente complejas y eficaces. Hemos de afrontar y confrontar individual y colectivamente de modo consciente, autónomo y libre las miserias sociales y ambientales en un mundo globalizado.

Si desde la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente y Desarrollo (1972) ya resultó difícil desvincular ambiente y desarrollo, la globalización no ha hecho más que estrechar este binomio. En la actualidad, los pobres están atenazados por la insuficiencia de recursos, la fragilidad de sus redes sociales, la precariedad de sus dinamismos socioculturales y por su exclusión de los núcleos y procesos centrales de la globalización (las redes telemáticas, los mercados financieros, la innovación tecno–científica, etc.), sin apenas alternativas para romper el círculo de miseria que los atrapa. También se constata en el seno de las sociedades occidentales cierto “cambio en los rostros de la pobreza”, asociado con las sucesivas reconversiones económicas, los recortes en los derechos laborales, el desgaste de los sistemas de protección social y las modificaciones en las relaciones sociales y familiares que conllevan estos cambios. El concepto de Cuarto Mundo se está generalizando para designar a la población que está quedando fuera del paraguas del bienestar en el seno mismo de las sociedades avanzadas. La vulnerabilidad y la rabia de los sectores marginales de población –pobres y de raza negra– que fueron dejados a su suerte por el gobierno de los EEUU en el fragor del huracán Katrina; o las sucesivas explosiones de violencia social en los suburbios de las principales ciudades francesas, son un aviso
de que ese Cuarto Mundo emergente puede generar serios conflictos en el corazón mismo del sistema. O peor aún: pueden ser síntomas de que a la economía global de mercado le comienza a ser indiferente dónde se localicen los colectivos excluidos de la multiplicación del capital.

La principal amenaza que introduce la globalización en la evolución de la crisis ambiental aparece en sus causas estructurales: es la potenciación y generalización de un modelo de desarrollo que ha demostrado su gran capacidad para alterar y degradar la estabilidad ecológica a nivel local y global; un modelo, el occidental, basado en el poder del mercado para generar riqueza y, sólo para algunos y en algunas sociedades, bienestar. El crecimiento, que ha de ser sostenido en los países desarrollados, y que ha de acelerarse en los países subdesarrollados, se entiende como una condición imprescindible para derivar, una vez satisfechas las necesidades básicas, recursos para la conservación del ambiente. El detección de las limitaciones ecológicas y sociales del modelo económico o como una expresión de la crisis civilizatoria de la modernidad, sino que se contempla, en el mejor de los casos, como un ruido que es preciso controlar para que no entorpezca su “buen funcionamiento” (Jacobs, 1991; Bermejo, 1993; Naredo, 1996; Leff, 2004; etc.).

Cuando se habla de globalización no sólo se describe el mundo contemporáneo como un ente económico cada vez más integrado. Se expresa algo más: la emergencia de una estructura en la que todos sus componentes y procesos están estrechamente entrelazados y son cada vez más interdependientes. El proceso de globalización se expresa también en las esferas cultural, social, política y psicológica, adquiriendo una dimensión histórica y subjetiva que ha llevado a algunos autores a hablar de una nueva fase o, incluso, de una nueva era de la civilización occidental.

La globalización, así entendida, sería uno de los principales rasgos de la cosmovisión contemporánea, que obliga a replantear nociones como las de sujeto, ciudadanía, democracia o Estado–nación.

La globalización transciende la mera mundialización, a pesar de que con frecuencia ambos términos se utilizan como sinónimos. La mundialización, entendida como unificación geopolítica, no es un fenómeno estrictamente nuevo. Sus inicios se pueden remontar a las aventuras colonizadoras emprendidas en el siglo XV por las potencias europeas de la época, y a su consolidación con la instauración de los imperios coloniales en los siglos XVIII y XIX. Su consecuencia principal es la conversión de todo el planeta en objeto de los intereses de una civilización, la occidental, que ha convertido en hegemónicos su modelo
de producción–consumo y las estructuras políticas y patrones culturales que lo aderezan y legitiman.

La fase actual de este proceso, la globalización, sería una forma de neocolonialismo más sutil y sofisticada que la denunciada en los años sesenta y setenta del siglo pasado: aparecen nuevos instrumentos que aceleran e integran cada vez más los flujos económicos –las nuevas tecnologías de la comunicación y del transporte–, nuevas formas de reproducción del capital –dominadas por la economía especulativa– y nuevas estrategias de producción –la deslocalización de las actividades productivas en busca de bajos salarios, menor presión fiscal y un control ambiental más laxo–.

Joseph Stiglitz (2003: 59), ex–vicepresidente del BM y persona clave en la política económica del gobierno de los EE.UU en la era Clinton, señala que “la orientación keynesiana (inicial) del FMI , que subrayaba los fallos del mercado y el papel del Estado en la creación de empleo, fue reemplazada por la sacralización del libre mercado en los ochenta (…) que marcó un enfoque completamente distinto del desarrollo económico y la estabilización”. Buen conocedor de las entrañas de un sistema al que ha servido, Stiglitz reconoce que la desregulación no se ha aplicado de forma universal y que los países occidentales han mantenido los mecanismos arancelarios, financieros y de soporte público de sus aparatos productivos, a la par que no han dudado en imponer a los países subdesarrollados la supresión de barreras comerciales y el desmantelamiento de sus escuálidos
sistemas públicos a través de planes de ajuste estructural y de la imposición de condiciones draconianas para la devolución de la deuda externa.

La globalización, en fin, “es un paisaje hipotético, fundado en una idea: dar al dinero el campo de juego más amplio posible” (Baricco, 2002: 33). En última instancia, la globalización es eso: el libre juego de los flujos despiadados y amorales del capital y de quienes lo poseen –pocos, y cada vez menos– con el único fin de multiplicarse. No existen reglas ni escrúpulos, no se reconocen fronteras para el capital o las mercancías (sí, claro, para las personas); sólo la pulsión del beneficio y la ley del más fuerte.

Bajo las etiquetas del desarrollo sustentable y sostenible se enmarcan cada día mas empresas, instituciones y organizaciones que  pretenden construir un nuevo discurso y un nuevo orden transnacional donde se introduce la variable ambiental, para continuar posibilitando plusvalía y beneficio de unos pocos con respecto a la mayoría a través de la explotación de los recursos existentes en el planeta a partir, eso si, de una pretendida responsabilidad social con el medioambiente, completamente alejados de las ideas de autosuficiencia y decrecimiento.

Saben que llega una nueva recesión donde el capitalismo productivo industrial y financiero, unido a la crisis climática que aumenta exponencialmente nos acerca a un escenario de conflictividad social y por ello hemos de decidir que tipo de cambio en el paradigma cognocitivo pretendemos llevar adelante cuando la masividad de las protestas, las pueda convertir en inabarcables.

Sera el momento de constatar si ese trabajo que gentes, organizaciones sociales, pueblos originarios y comunidades igualitarias  llevan a cabo por construir un mundo ecológico, justo e igualitario triunfa o logran vencer quienes pretenderán mantener la continuidad del estado y del capital. En ese caso habrá triunfado el objetivo, de los mas inteligentes de entre ellos al lograr que perduren sus estructuras de poder.

Big Band, o la violencia no fue el origen de “todo”

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El pasado lunes se celebro en el Teatro del Barrio en Lavapies (Madrid) un acto donde se entrevisto a Santi Ochoa y previa a la entrevista, realizada por el sociólogo Ramon Adell, se proyecto un breve cortometraje donde Santi según sus propias palabras realiza: “Confesiones a tumba abierta sobre fotografía, matrimonio civil y animal, drogas, violencia…”.

https://contraindicaciones.net/quien-cono-es-santi-ochoa/

Bien, pues cuando Santi Ochoa habla sobre la violencia quizás esta cometiendo un error de fondo, a partir en la base de su análisis del Big Band cuando considera que; la violencia es el origen de todo, cuando dice; “ nosotros somos, todo lo que hay en el mundo es el nacimiento de la mayor violencia de todas, de la mayor violencia posible que es el Big Band” y su creencia de que todo partió de la misma, la violencia.

Personalmente coincido en que quizás nosotros somos al igual que todo lo que hay en el mundo producto y causa tras el  “Big Band” o mejor dicho “Recalentamiento” pero con otro criterio de análisis, veamos.

La argumentación que comparto no es otra que la explicación que aporta este vídeo al respecto.

” La Teoría de la Inflación Cósmica nos invita a pensar que no fue ni de lejos una gran explosión sino un periodo de expansión que aumento el tamaño del universo al menos un quintillon de veces en una pequeñísima fracción de un segundo, además la teoría considera que el Big Bang no se produjo en un punto concreto sino en todos lados y al mismo tiempo, A esta conclusión llegaron los investigadores simplemente a partir de la logica.

Sí sabemos que tras el comienzo del universo hay zonas que no han tenido tiempo de comunicarse porque la luz no ha recorrido toda la distancia entre ellas ¿como es posible que aun así todo el cosmos sea homogéneo e isotropo? es decir, como es posible que mires a donde mires y en la dirección que mires todo se vea igual. Así es como comenzó la idea de que el Big Bang ocurrió en todas partes pues es la única solución a esa inexplicable homogeneidad.

Si nos preguntamos ¿donde esta el centro del universo? podemos comprobar a traves de la Teoria de la Inflación Cosmica que esta pregunta no tiene sentido puesto que nada tiene su origen en un mismo punto y además el espacio se expande en todas las direcciones, por lo que desde nuestra perspectiva todo el universo se aleja de nosotros haciendo que la Tierra parezca el centro de este, sin embargo, esto es solo cuestión de perspectiva pues la realidad es que cualquier lugar del universo donde nos encontremos sera el centro del universo para nosotros o dicho de otra forma no existe ningún centro…”

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Notre Dame y El Gran Debate Nacional

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Antes de arder la catedral de Notre Dame de París, la gran cuestión en Francia era el discurso que iba a pronunciar el lunes día 15 de Abril a la nación el presidente francés, Emmanuel Macron.

El pasado 16 de Marzo, apenas hace un mes, el periódico El País titulaba:”Macron afronta el desafío de convertir su gran debate nacional en medidas concretas”.

La pregunta que quizás nos deberíamos plantear  podría ser a que hará referencia eso de “el gran debate nacional”. La respuesta aparece en el mencionado articulo; “tras verse acorralado por una revuelta inesperada y nutrida por un odio visceral hacia su persona. El gran debate nacional —la idea de darle la vuelta a la situación abriendo el micrófono a los franceses de a pie— ha sido una especie de campaña electoral sin elecciones que le ha permitido retomar pie….El gran debate es algo más que una estrategia de comunicación o una táctica para desactivar un movimiento social. Macron ha participado en once sesiones de las más de 10.000 que se han desarrollado por todo Francia. Han asistido a ellas 400.000 y 500.000 personas, según el diario Les Échos. Un millón y medio han registrado sus contribuciones en Internet. Como ejercicio de democracia de base —los ciudadanos expresándose y el poder escuchando—, es una novedad.

En enero el periódico El País titulaba en referencia a los chalecos amarillos: “Francia, un país en terapia” donde se decía: “Desde mediados de enero, y por iniciativa del presidente francés, decenas de reuniones se celebran cada día por todo el país. Los debates durarán hasta mediados de marzo. Nadie sabe cómo acabará el experimento. De momento, parece una oportunidad para que los franceses expresen sus dudas, sus demandas, sus esperanzas y sus frustraciones. Una terapia colectiva para la Francia del malestar”.

Bien pues el lunes día 15 el presidente francés Macron iba a realizar una alocución donde no se sabia claramente si incluirá “iniciativas sobre la mejora de la democracia, como un recurso más fácil a los referendos, sobre el reforzamiento de los servicios públicos en las zonas rurales, sobre los privilegios de presidentes y ex primeros ministros, o sobre los altos funcionarios, que simbolizan para algunos la arrogancia de las élites y su desconexión con los franceses de a pie“.

Gérard Grunberg, responsable del Think Tank francés Telos había manifestado a mediados de marzo que “El problema será cómo transformar todas estas contribuciones —y toda esta energía— en leyes y reformas. En las próximas semanas, debe procesarse la información para que Macron pueda presentar la síntesis a mediados de abril. La idea del Elíseo no es presentar una lista cerrada de medidas que dé el ejercicio por terminado. El argumento es que la revuelta de los chalecos amarillos no es una crisis en el sentido estricto, que pueda resolverse con unas políticas determinadas, como el jarabe que curaría el resfriado. El estallido sería más bien la expresión de un malestar más profundo, que se arrastra desde hace décadas, y que requerirá otra manera de gobernar y reformar.

Habría que tener en cuenta que según publicaba también El País; “Si la crisis de los chalecos amarillos en Francia fuese una obra de teatro, estaría a punto de comenzar el tercer acto, el del desenlace. El primero fue el estallido, en noviembre, de la revuelta de las clases medias empobrecidas. El segundo, la organización de un gran debate en el que, por todo el país, decenas de miles de franceses expresaron sus quejas en una especie de terapia nacional. El gran debate nacional terminó oficialmente este viernes (15 de Marzo). Ahora se abre una etapa llena de incógnitas, en la que el presidente Emmanuel Macron deberá transformar la discusión en políticas tangibles“.

Y la gran duda es si estas medidas iban a ser planteadas en el discurso a pronunciar el pasado lunes día 15 de Abril. Sin embargo si podemos hablar ya de lo que al día siguiente del incendio de la catedral de Notre Dame, Macron ha manifestado a la nación francesa: ““Después de este periodo de dificultad, habrá uno de reflexión y de acción, no dejaremos que las cosas se nos escapen de las manos, seguiremos adelante, la catedral será más bonita que antes”, en referencia a la catedral y en un tono solemne, también ha afirmado que “en los próximos días hará esos anuncios” asegurando que el pueblo francés ha sido capaz de levantar grandes obras y reconstruirlas. El incendio de Notre Dame nos recuerda que nuestra historia no se detiene nunca, que siempre habrá dificultades que superar, que aquello que creemos indestructible puede ser dañado. Todo lo que supone la Francia, material, espiritual y viva, es frágil. No debemos olvidarlo. Agregó que les corresponde a los franceses “garantizar la continuidad de la nación”.

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Donaciones multimillonarias

Tras el incendio de Notre Dame comienzan a hacerse publicas donaciones multimillonarias para la reconstrucción de la catedral. A las cinco de la tarde del martes 16 de Abril las donaciones para la reconstrucción de Notre Dame alcanzaban ya los 700 millones de euros según recuento realizado por la agencia France Presse. La familia Arnault, dueña del grupo de lujo LVMH ha anunciado que donará 200 millones de euros. Misma cantidad que donará la familia Bettencourt, que ha anunciado dos donaciones de 100 millones de euros, una a través de L’Oréal y la otra a través de su fundación. Por su parte, la familia industrial Pinault, propietaria del Grupo Kering, ha anunciado que entregará 100 millones de euros a través de su compañía de inversión Artemis. El grupo Total, que se presenta como el “primer patrocinador de la Fundación Heritage”, hará igualmente una “donación especial” de 100 millones de euros. En el extranjero, la primera donación a gran escala ha sido anunciada por Henry Kravis, cofundador del fondo de inversión estadounidense KKR, y su esposa, Marie-Josée Kravis, que han anunciado que contribuirán con 10 Millones de dólares (8,85 millones de euros).

El CEO de Apple, Tim Cook, también ha anunciado que la compañía hará una donación para la recostrucción, aunque no ha especificado la cuantía. Se suma así también ha otras empresas como Fimalax, Vinci, JCDECAUX, Societe Generale o el conglomerado Bouygues.

Aple

La gran pregunta es “Y ahora que”, en que quedara “El Gran Debate Nacional”, y cual va a ser el camino que llevaran adelante “los chalecos amarillos”.

Relacionado con el articulo:

“La revolución de los chalecos amarillos es mucho más importante que Mayo del 68”

“¿Existe alguna relación entre los chalecos amarillos, Mayo del 68 y la Revolución Francesa?

Esta revolución es mucho más digna y mucho más importante que la de mayo del 68, cuyo valor principal fue la movilización obrera, la huelga general, que fue algo increíble. Pero esta vez los sindicatos han cometido traición. No han querido participar y la gente se ha encontrado sola para defender sus derechos. Cuando entraron con la elevadora en el Ministerio del Portavoz (el de Relaciones con el Parlamento, donde tiene su despacho Benjamin Grivaux) no tuvo el mismo impacto, desde luego, pero fue una mini Bastilla. Entraron en un lugar de poder, un poco sin saber por qué, ni cómo, y luego se fueron tranquilamente. Su objetivo no era dar un golpe ni ocupar el lugar. Su gesto recordaba que Grivaux era ahí un inquilino y que esos palacios de la República se habían construido con el dinero del pueblo para ser defendido, no denigrado.”
https://ctxt.es/es/20190220/Politica/24551/chalecos-amarillos-macron-francia-juan-branco-gaspar.htm
¿Hacia un impasse estratégico entre Macron y los Chalecos Amarillos?

El cierre de “El gran debate” reabre una serie de contradicciones, no solo tácticas sino estructurales, para Macron.

Por su parte, los Chalecos Amarillos han logrado estructurarse en el tiempo y conservar apoyo social, pero sin lograr concretar su principal demanda que es la renuncia de Macron. Es un doble impasse estratégico, que difícilmente pueda mantenerse en el tiempo.

El desarrollo de “El gran debate nacional” [una maniobra de consultas ciudadanas impulsada por el gobierno de Macron], había permitido al ejecutivo francés retomar el control de su acción y comunicación gubernamental luego del catastrófico mes de diciembre, cuando el poder fue sorprendido por la acción espontanea de los Chalecos Amarillos. Ahora, con “El gran debate” ya terminado, se reabre una serie de contradicciones no solo tácticas sino estructurales del macronismo, que ponen en duda su capacidad para mantener el orden frente a nuevas erupciones de la protesta social, así como la facilidad con que podrá retomar la ofensiva, sin grandes riesgos, frente al carcomido régimen de la V República.

¿Hacia un impasse estratégico entre Macron y los Chalecos Amarillos?

La revolución de los “chalecos amarillos” revela la fractura social de Francia

La característica principal del sistema político francés centrado en el hipercentralismo del Estado situado en París, es la debilidad de las instituciones mediadoras entre la sociedad civil y el Estado sindicatos y partidos políticos, que han desaparecido practicamente ante la insurrección de las últimas cuatro semanas. Es la historia francesa en estado puro: sociedad civil y Estado frente a frente en una situación de ruptura completa de tipo insurreccional.

Todas las contradicciones se han exacerbado en Francia en los últimos 5 años, al desatarse en el mundo una nueva revolución industrial, en que el mecanismo de acumulación se funda en el conocimiento, y ya no más en el capital o el trabajo.

http://revista.lamardeonuba.es/la-revolucion-de-los-chalecos-amarillos-revela-la-fractura-social-de-francia/