Fin de la normalidad (por Adolfo Estrella)

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En ocasiones uno tiene el regalo de poder leer artículos tan excelentes como este que comparto en Revolución Cantonal deseando que el mismo sea conocido y a su vez difundido tanto como nos sea posible. Porque cuando alguien es capaz de sintetizar en un articulo una serie de ideas y realidades que nos dejan bien claro el camino y la necesidad de un cambio personal, social, político, económico, ambiental, global o nos iremos al carajo, lo justo es difundirlo y repensar cada unx de nosotrxs que estamos haciendo al respecto.

Articulo:

Vivimos tiempos finales. El problema es que no sabemos exactamente qué es lo que finaliza y qué es lo que comienza, ni si saldremos vivos de todo esto. Ni tampoco qué es lo que merece ser salvado: ¿La humanidad? ¿La vida en su más puro sentido biológico? ¿la civilización? Franco Berardi escribió un libro notable: “Fenomenología del fin. Sensibilidad y mutación conectiva”. Una reflexión sutil acerca de los cambios antropológicos a los que nos ha llevado el capitalismo digitalizado: sustitución de las relaciones conjuntivas, corporales, táctiles, por relaciones conectivas, informatizadas, codificadas.

Los seres humanos, sostiene Berardi, estamos perdiendo nuestra capacidad sensitiva y sensible “a medida que (nuestra) comunicación pasa cada vez menos por la conjunción de cuerpos y cada vez más por la conexión de máquinas, segmentos, fragmentos sintácticos y materia semántica” y añade: “la mutación digital, está invirtiendo la manera en que percibimos nuestro entorno y también la manera en que lo proyectamos: no involucra únicamente nuestros hábitos, sino que afecta, a la vez, nuestra sensibilidad” y sensitividad”. La experiencia entre los seres humanos, entre los seres humanos y las cosas, entre las cosas y las cosas y entre la naturaleza, los seres humanos y las cosas, se ha modificado sustancialmente como efecto de la conexión tecnológica bajo la forma digital. Por sensibilidad entiende “la facultad que hace posible la interpretación de los signos que no pueden definirse con precisión en términos verbales”. Es una “capacidad para detectar lo indetectable, para leer los signos invisibles y para sentir los signos de sufrimiento o de placer del otro”. Esto es lo que estamos perdiendo.

La cognición, la percepción y la sensibilidad se debilitan o, lisa y llanamente, se bloquean por el hecho de vivir en entornos digitalizados acelerados, soportados por codificaciones binarias, eficaces y sofisticadas, pero banales. Se expanden las conexiones de superficie mientras, simultánea y proporcionalmente, se atenúan las conjunciones de profundidad. La codificación universal nos está haciendo torpes en nuestra capacidad de interpretar el mundo, de encontrar otros sentidos fuera de las sintaxis informáticas. Todo esto lleva a la extinción, dice Berardi, “del hombre y de la mujer humanista, y conduce a la “disolución de la concepción moderna de humanidad”.

Sin embargo, desde nuestra mirada, esta mutación, este fin, con toda su profundidad y dramatismo, es un fin relativo. Fin de una manera de vivir la condición humana, fin de una manera de experimentar los vínculos sociales, fin de unos valores, fin, incluso, de una manera de encontrar sentido a la vida en común. Fin relativo que supone, sin embargo, nuestra continuidad en el tiempo y en el espacio. Supone que los humanos, junto a otros seres vivos, podamos seguir habitando el planeta. Supone que la destrucción y la autodestrucción antrópica no haya hecho ya estallar todavía las propias condiciones de la vida sobre la tierra. Supone que el cambio climático, el agotamiento de los recursos energéticos, la contaminación, el deshielo, las nuevas enfermedades, los desplazamientos de población… Suponiendo, en fin, que la normalidad de la vida se mantuviera como hasta ahora. Pero esto es mucho suponer: más bien es justamente lo que no está sucediendo.

Asumiendo la realidad de la mutación y del fin antropológico señalado por Berardi, podemos imaginar, además, un fin absoluto derivado de la extinción de una parte importante de las formas de vida sobre la Tierra, incluyéndonos. Estamos viviendo los comienzos avanzados de un desequilibrio sistémico generalizado: momento de tránsito de un estado de estabilidad a otro. Tanto la vida social como la vida de la naturaleza han entrado en un bucle de transformaciones impredecibles. Los procesos morfogénicos están desbocados. Los acontecimientos golpean las estructuras y desarman los órdenes conocidos.

En estos escenarios de mutaciones, sociales antropológicas y biológicas, la vida o lo que va quedando de ella, se ha vuelto cambiante, impredecible, rara, anormal. Ni la vida social ni la vida natural son lo que alguna vez fueron. Desde la consolidación del neoliberalismo veníamos experimentando la aceleración y la inestabilidad, expresada en la epidemia de precariedad, en la pérdida de proyectos colectivos, en la destrucción de los vínculos solidarios, en el debilitamiento de las iniciativas compartidas, en el retraimiento social. Quedamos a la intemperie, desnudos, expuestos sin mediaciones a las inclemencias del Capital.

Una nueva “normalidad de la anormalidad” se instaló. Se acabó la vieja y tranquilizadora normalidad de los procesos sociales y de los procesos naturales. La normalidad de la distinción del tiempo de trabajo y del tiempo de ocio, de la comida de acuerdo a las estaciones, de la relación virtuosa entre estudio y empleo, del estudio como mecanismo de ascenso social, del empleo y del amor para toda la vida, de la escuela como lugar de autoridad y transmisión, del barrio como lugar de socialización, de la figura central del pater familia, de los partidos políticos como representantes ciudadanos, del poder e independencia del Estado, de los productos de consumo de larga duración…

Se acabó también la normalidad de los procesos de la naturaleza: sus cadencias y ciclos están alterados. Ya no llueve ni nieva como antes y los veranos son más calurosos. O llueve a destiempo y en lugares en los que habitualmente no lo hacía con esa intensidad. Aparecen tornados en otros hemisferios, los glaciares desaparecen. La naturaleza nos envía mensajes que no sabemos leer, porque cualquier condición caótica implica precisamente la ruptura de los códigos que permiten su lectura. No sabemos cuál será el nuevo equilibrio que nos tiene preparado la naturaleza ni si nos tiene contemplado en él. Lo más probable es que no estemos en sus próximos planes.

Las mutaciones catastróficas de la naturaleza están imbricadas con las mutaciones catastróficas de la sociedad, de la economía y de la cultura y, siguiendo a Berardi, con las mutaciones en el estrato más profundo, antropológico de nuestra existencia. “Las cosas cambiaron tan rápido que no podemos acompañarlas”, dice Bruno Latour. Vivimos tiempos en los que la geopolítica interacciona con la geofísica. Los humanos nos hemos transformado de simple agente biológico a fuerza geológica (Chakrabarty) modificando las propias condiciones de la existencia de la vida sobre este pequeño planeta sin versión de recambio.

Y esta “aceleración del tiempo y compresión del espacio” (Danwski & Viveiros de Castro) nos encuentran desvalidos, solitarios y desconfiados; sensitiva y cognitivamente exhaustos. “El entorno acelerado por el poder de la tecnología hoy excede cualquier posibilidad de medida humana. Pensemos en la hipersaturación del entorno mediático que está arrastrando la capacidad de pensamiento crítico. La razón humana se encuentra exhausta. La infinita complejidad de los fenómenos satura nuestra capacidad de observación. La sensibilidad, impulsada más allá del dominio de lo propiamente humano a través de su interfaz tecnológica, se ha incorporado a lo inorgánico”, continúa Birardi.

Desprovistos de herramientas de protección colectiva, los escenarios de futuros eco-fascismos son más probables que escenarios de comunidad solidaria. Neoliberalismo, digitalismo y colapso climático son expresión de una misma crisis sistémica y frente a ellos las subjetividades, individuales y colectivas, están perplejas y asustadas. No sabemos si hay o no un mundo, habitable, por venir. No hay ni dioses ni amos sobre los cuales podamos depositar esperanzas de salvación. Vivimos el doble colapso de la naturaleza y de la civilización, y esto es inédito, es lo que tiene de particular este momento. Muchas civilizaciones en el pasado sucumbieron, muchas por crisis ecológicas catastróficas, pero siempre había “otro lugar” para la continuidad de la especie, otro lugar para la reproducción de los genes, otro lugar para reinventar la cultura. En la actualidad, no hay refugio local que nos proteja de la catástrofe generalizada.

Cuesta imaginar el fin porque siempre cuesta imaginar la muerte. ¿Queda la posibilidad de una muerte colectiva digna, sin sufrimiento, sin estertores? Es difícil. Ninguno de los escenarios del desastre son indoloros. Estamos jodidos, como señala Roy Scranon. Muy jodidos, pero quizás imaginar la alta probabilidad del desastre es la condición para restarle probabilidades de ocurrencia. Frente a ello, aquí y ahora: ¿depresión o rebelión?, ¿melancolía o grito?, ¿adaptación o resistencia? Quizás hay que partir del derrumbe y del miedo que es “aquello que sentimos cuando nos acercamos a la verdad”, dice la budista Pema Chödrön. Quizás. Tenemos ante nosotros posibilidades, pero desconocemos sus probabilidades. La campana del señor Gauss se fue al carajo: no tenemos la normalidad necesaria para sustentar modelos predictivos continuos. La discontinuidad catastrófica es la norma. Solo queda rescatar impulsos dis-tópicos positivos, prefigurativos, arriesgados, lúcidos y, por tanto, escépticos. Porque, hagamos lo que hagamos, siempre estaremos en el reino de las paradojas y, por lo tanto, de las soluciones a la vez necesarias e imposibles. Y “cuando algo es necesario e imposible, hay que cambiar las reglas de juego, para inventar nuevas dimensiones”, decía Jesús Ibáñez.

Fuente: https://diariolaquinta.cl/

El silencio propicia la invisibilidad de la historia de los pueblos

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Se suele indicar que la protección de la naturaleza y los precedentes históricos del movimiento ecologista nacieron en la segunda mitad del siglo XIX en Inglaterra donde la explotación humana y de la naturaleza crearon un espacio optimo para las ciencias naturales. Otras personas hacen referencia a la iniciativa en la Inglaterra del siglo XVII,  en 1661, cuando el escritor y jardinero John Evelyn publicara una obra llamada “Fumifugium” subtitulada “La nocividad del aire y el humo de Londres disipada, dedicado a su Sagrada majestad y al parlamento”, también se hace mención en ocasiones a la “Sociedad para la preservación de los comunales, los espacios abiertos, y los senderos” (1865), la “Real sociedad para la protección de las aves”(1889) o la “Sociedad Británica para la conservación de la fauna y la flora” esta un poco mas avanzada ya en 1903, en los albores del nuevo siglo. Sin embargo, en pocas ocasiones se menciona una realidad mas próxima y mas cercana.

La gente suele conocer el origen del 1 de Mayo* y del 8 de Marzo**, por ejemplo, estas dos fechas no fueron elegidas al azar vienen motivadas por acontecimientos históricos, conocidos y por lo tanto visibilizados.

Primera manifestación ecologista reprimida, datada históricamente.

Desde 1873, los británicos explotaban las minas de la zona de Riotinto (Huelva-Andalucia) de una manera esclavista, y ello provocó que los obreros y obreras se unieran en lo que hoy podemos denominar un movimiento ecologista: la Liga Antihumista, un grupo activo agroganadero que advertía de las consecuencias que la minería estaba trayendo a la comarca de Riotinto.

El 4 de febrero de 1888 fue un día histórico en las calles del pueblo minero de Río Tinto (Huelva). Centenares de hombres, mujeres y niñxs se manifestaban en contra de las emanaciones de la mina a cielo abierto que solo sembraba muerte y enfermedad entre los vecinos de la comarca.
Los manifestantes salieron a la calle con pancartas en las que se podía leer “No más humos tóxicos”, “Riotinto quiere respirar aire limpio” o “Teleras No”, protagonizando una protesta que también tuvo un marcado carácter social y laboral, ya que exigían mejoras salariales, como que no se descontaran los cuartos y medios jornales cuando no trabajan por culpa de la manta de humo.

El ácido sulfúrico reventaba los pulmones de todos lo que respiraban el humo rojizo de la cuenca.
La mina era propiedad de la compañía inglesa Río Tinto Company encarnaba el más rancio colonialismo inglés, pero además en 1888, la familia Rothschild —un influyente linaje de banqueros alemanes— entró en el accionariado de la Rio Tinto Company Limited. Los Rothschild habían desembarcado en 1835 en España para comerciar con el mercurio de las minas de Almadén (Ciudad Real)

La carga del Ejército en ese día contra la gente que se manifestaba acabó con una sangría entre la población, que fue atacada a tiro limpio y hasta con bayonetazos por parte de los soldados. La empresa inglesa y el Gobernador Civil reconocieron sólo trece víctimas que enseguida pasaron a ser 48 tras los primeros recuentos, Las intervenciones políticas en el Congreso acabaron sumando más de 200 muertos causados por aquella carga militar.
La película, El corazón de la tierra recoge este momento de la historia de Andalucia***

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Pero esta no ha sido la única situación trágica fruto de la represión contra la gente de esta tierra. En la noche del 25 de agosto de 1936, el Comité provisional del ayuntamiento republicano de Nerva firmaba su redención ante las tropas militares franquistas. La llegada de los enviados de Queipo de Llano a la Cuenca Minera de Riotinto al grito de “los mineros están equivocados y lo van a pagar. ¡Aquí no va a quedar ni uno!” dejó más de 1.500 desaparecidos, en aquellos primeros meses de guerra.

Estos dos acontecimientos vividos en una misma zona continúan pasando desapercibidos para la mayoría de la gente y es que en ocasiones el silencio es cómplice de una realidad histórica que no podemos ignorar.

* El 1 de mayo Día Internacional de los Trabajadores, es una jornada con un origen histórico, esta fecha recuerda la revuelta de Haymarket una serie de protestas que comenzaron el día 1 de mayo de 1886, y el día 4 se concentraron en la plaza de Haymarket más de 20 000 personas que fueron reprimidas por 180 policías uniformados. Un artefacto explosivo estalló entre los policías produciendo un muerto y varios heridos. La policía abrió fuego contra la multitud matando e hiriendo a un número desconocido de obreros. El Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, acordó que el 1 de Mayo fuera una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886.

** El 8 de marzo el Día de la Mujer, se celebra en una fecha que no fue elegida al azar, se escogió este día para conmemorar un terrible suceso que se produjo en 1911. Un incendio en una fábrica de Nueva York que acabó con la vida de más de 140 trabajadores, la mayoría de ellos, mujeres.

*** El corazón de la tierra:                                                                                                                    https://vimeo.com/32498808

 

 

Ciencia y crisis medioambiental

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La humanidad es un ser vivo y, como tal, forma parte de la Naturaleza. Las personas que conformamos la humanidad somos seres naturales. Por lo tanto si formamos parte de la naturaleza tendríamos que plantearnos cuales deberían ser las formas mas acordes de vida en todos los ámbitos de las personas.

Destruir la naturaleza, no respetar su riqueza, dinamismo y leyes equivale a no respetar a las personas que han de vivir de ella y en ella, al igual que el resto de seres vivos. Cuando no tratamos adecuadamente y con benevolencia la naturaleza, tampoco nos estamos comportando nosotros de acuerdo con nuestra naturaleza humana y dignidad.

Hemos de considerar el concepto de naturaleza como un todo —el universo físico— concepto más reciente que ha adquirido un uso cada vez más amplio con el desarrollo del método científico moderno en los últimos siglos que aquellos que consideraban a la misma de forma sesgada, justificando, la investigación parcial partimentada.

A mediados del siglo XV la etimología de la palabra «física» revelaba su uso como sinónimo de «natural», Isaac Newton (1687) en su obra ‘Principios Matemáticos de la Filosofía Natural’ refleja el uso frecuente, en aquella época, del término «filosofía natural», el cual equivaldría a ‘estudio sistemático de la naturaleza’.

El problema surge con respecto a la concreción de aquellas formas de vida acordes para la vida en la naturaleza, sin embargo no debería ser así, es mas tendríamos que comenzar a denunciar como ideas y propuestas contrarias a lo que la ciencia conoce y sabe con respecto a aquellas formas de vida que se alejan de nuestra integración en la naturaleza. Por lo tanto gran parte de lo que se hacen llamar ideas científicas abiertamente no lo son, siendo ideas y pensamientos acientificos.

Esta respuesta facilita el camino a las ideas científicas que nos dicen cuales son las vías de solución con respecto a la realidad en la cual nos encontramos; la actual crisis medioambiental, ecológica y social.

La ciencia nos muestra el camino y ciertamente es duro pues implica cambios en las formas de vida para una parte significativa de la población mundial y estos cambios pueden ser comprendidos, aceptados y considerados vitales para nuestra subsistencia por parte de la gente, de las personas, es un trabajo de información, sensibilización, concienciación y movilización. Algo que se falsea, por quienes aun están atrapados en la red sistémica consumista, desarrollista, industrialista de los estados-nación y la economía global al servicio de los mercados del capital.

Por ello, quizás, no tendríamos porque temer cuando hay quienes nos hablan de criterios científicos para desarrollar aquellas acciones que hagan factible el vencer la crisis existencial que vivimos, o no. Pues por desgracia podemos constatar que muchas de las iniciativas encaminadas a solucionar los problemas, en el fondo lo que pretenden es la perdurabilidad de un sistema causante de la degradación de la naturaleza y por lo tanto también de las condiciones de existencia de las personas. Siendo nuestra obligación la creación de alternativas al mismo que constaten la viabilidad de formas de vida integradas en la naturaleza y creando las vías que hagan posible el fin del actual sistema.

Degradación y Globalización

Los problemas ambientales más serios que enfrentan las sociedades contemporáneas, sobre todo aquellos más claramente globales, derivan principalmente de la opulencia, siendo relativamente fácil de trazar una relación multicausal directa entre riqueza y degradación ambiental.

Para enfrentar el trinomio pobreza–opulencia–crisis ambiental es preciso recurrir a iniciativas y acciones suficientemente consistentes y estructuradas, no sólo para tratar de aprehenderlo en su complejidad, sino también para ofrecer respuestas que sean igualmente complejas y eficaces. Hemos de afrontar y confrontar individual y colectivamente de modo consciente, autónomo y libre las miserias sociales y ambientales en un mundo globalizado.

Si desde la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente y Desarrollo (1972) ya resultó difícil desvincular ambiente y desarrollo, la globalización no ha hecho más que estrechar este binomio. En la actualidad, los pobres están atenazados por la insuficiencia de recursos, la fragilidad de sus redes sociales, la precariedad de sus dinamismos socioculturales y por su exclusión de los núcleos y procesos centrales de la globalización (las redes telemáticas, los mercados financieros, la innovación tecno–científica, etc.), sin apenas alternativas para romper el círculo de miseria que los atrapa. También se constata en el seno de las sociedades occidentales cierto “cambio en los rostros de la pobreza”, asociado con las sucesivas reconversiones económicas, los recortes en los derechos laborales, el desgaste de los sistemas de protección social y las modificaciones en las relaciones sociales y familiares que conllevan estos cambios. El concepto de Cuarto Mundo se está generalizando para designar a la población que está quedando fuera del paraguas del bienestar en el seno mismo de las sociedades avanzadas. La vulnerabilidad y la rabia de los sectores marginales de población –pobres y de raza negra– que fueron dejados a su suerte por el gobierno de los EEUU en el fragor del huracán Katrina; o las sucesivas explosiones de violencia social en los suburbios de las principales ciudades francesas, son un aviso
de que ese Cuarto Mundo emergente puede generar serios conflictos en el corazón mismo del sistema. O peor aún: pueden ser síntomas de que a la economía global de mercado le comienza a ser indiferente dónde se localicen los colectivos excluidos de la multiplicación del capital.

La principal amenaza que introduce la globalización en la evolución de la crisis ambiental aparece en sus causas estructurales: es la potenciación y generalización de un modelo de desarrollo que ha demostrado su gran capacidad para alterar y degradar la estabilidad ecológica a nivel local y global; un modelo, el occidental, basado en el poder del mercado para generar riqueza y, sólo para algunos y en algunas sociedades, bienestar. El crecimiento, que ha de ser sostenido en los países desarrollados, y que ha de acelerarse en los países subdesarrollados, se entiende como una condición imprescindible para derivar, una vez satisfechas las necesidades básicas, recursos para la conservación del ambiente. El detección de las limitaciones ecológicas y sociales del modelo económico o como una expresión de la crisis civilizatoria de la modernidad, sino que se contempla, en el mejor de los casos, como un ruido que es preciso controlar para que no entorpezca su “buen funcionamiento” (Jacobs, 1991; Bermejo, 1993; Naredo, 1996; Leff, 2004; etc.).

Cuando se habla de globalización no sólo se describe el mundo contemporáneo como un ente económico cada vez más integrado. Se expresa algo más: la emergencia de una estructura en la que todos sus componentes y procesos están estrechamente entrelazados y son cada vez más interdependientes. El proceso de globalización se expresa también en las esferas cultural, social, política y psicológica, adquiriendo una dimensión histórica y subjetiva que ha llevado a algunos autores a hablar de una nueva fase o, incluso, de una nueva era de la civilización occidental.

La globalización, así entendida, sería uno de los principales rasgos de la cosmovisión contemporánea, que obliga a replantear nociones como las de sujeto, ciudadanía, democracia o Estado–nación.

La globalización transciende la mera mundialización, a pesar de que con frecuencia ambos términos se utilizan como sinónimos. La mundialización, entendida como unificación geopolítica, no es un fenómeno estrictamente nuevo. Sus inicios se pueden remontar a las aventuras colonizadoras emprendidas en el siglo XV por las potencias europeas de la época, y a su consolidación con la instauración de los imperios coloniales en los siglos XVIII y XIX. Su consecuencia principal es la conversión de todo el planeta en objeto de los intereses de una civilización, la occidental, que ha convertido en hegemónicos su modelo
de producción–consumo y las estructuras políticas y patrones culturales que lo aderezan y legitiman.

La fase actual de este proceso, la globalización, sería una forma de neocolonialismo más sutil y sofisticada que la denunciada en los años sesenta y setenta del siglo pasado: aparecen nuevos instrumentos que aceleran e integran cada vez más los flujos económicos –las nuevas tecnologías de la comunicación y del transporte–, nuevas formas de reproducción del capital –dominadas por la economía especulativa– y nuevas estrategias de producción –la deslocalización de las actividades productivas en busca de bajos salarios, menor presión fiscal y un control ambiental más laxo–.

Joseph Stiglitz (2003: 59), ex–vicepresidente del BM y persona clave en la política económica del gobierno de los EE.UU en la era Clinton, señala que “la orientación keynesiana (inicial) del FMI , que subrayaba los fallos del mercado y el papel del Estado en la creación de empleo, fue reemplazada por la sacralización del libre mercado en los ochenta (…) que marcó un enfoque completamente distinto del desarrollo económico y la estabilización”. Buen conocedor de las entrañas de un sistema al que ha servido, Stiglitz reconoce que la desregulación no se ha aplicado de forma universal y que los países occidentales han mantenido los mecanismos arancelarios, financieros y de soporte público de sus aparatos productivos, a la par que no han dudado en imponer a los países subdesarrollados la supresión de barreras comerciales y el desmantelamiento de sus escuálidos
sistemas públicos a través de planes de ajuste estructural y de la imposición de condiciones draconianas para la devolución de la deuda externa.

La globalización, en fin, “es un paisaje hipotético, fundado en una idea: dar al dinero el campo de juego más amplio posible” (Baricco, 2002: 33). En última instancia, la globalización es eso: el libre juego de los flujos despiadados y amorales del capital y de quienes lo poseen –pocos, y cada vez menos– con el único fin de multiplicarse. No existen reglas ni escrúpulos, no se reconocen fronteras para el capital o las mercancías (sí, claro, para las personas); sólo la pulsión del beneficio y la ley del más fuerte.

Bajo las etiquetas del desarrollo sustentable y sostenible se enmarcan cada día mas empresas, instituciones y organizaciones que  pretenden construir un nuevo discurso y un nuevo orden transnacional donde se introduce la variable ambiental, para continuar posibilitando plusvalía y beneficio de unos pocos con respecto a la mayoría a través de la explotación de los recursos existentes en el planeta a partir, eso si, de una pretendida responsabilidad social con el medioambiente, completamente alejados de las ideas de autosuficiencia y decrecimiento.

Saben que llega una nueva recesión donde el capitalismo productivo industrial y financiero, unido a la crisis climática que aumenta exponencialmente nos acerca a un escenario de conflictividad social y por ello hemos de decidir que tipo de cambio en el paradigma cognocitivo pretendemos llevar adelante cuando la masividad de las protestas, las pueda convertir en inabarcables.

Sera el momento de constatar si ese trabajo que gentes, organizaciones sociales, pueblos originarios y comunidades igualitarias  llevan a cabo por construir un mundo ecológico, justo e igualitario triunfa o logran vencer quienes pretenderán mantener la continuidad del estado y del capital. En ese caso habrá triunfado el objetivo, de los mas inteligentes de entre ellos al lograr que perduren sus estructuras de poder.

Big Band, o la violencia no fue el origen de “todo”

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El pasado lunes se celebro en el Teatro del Barrio en Lavapies (Madrid) un acto donde se entrevisto a Santi Ochoa y previa a la entrevista, realizada por el sociólogo Ramon Adell, se proyecto un breve cortometraje donde Santi según sus propias palabras realiza: “Confesiones a tumba abierta sobre fotografía, matrimonio civil y animal, drogas, violencia…”.

https://contraindicaciones.net/quien-cono-es-santi-ochoa/

Bien, pues cuando Santi Ochoa habla sobre la violencia quizás esta cometiendo un error de fondo, a partir en la base de su análisis del Big Band cuando considera que; la violencia es el origen de todo, cuando dice; “ nosotros somos, todo lo que hay en el mundo es el nacimiento de la mayor violencia de todas, de la mayor violencia posible que es el Big Band” y su creencia de que todo partió de la misma, la violencia.

Personalmente coincido en que quizás nosotros somos al igual que todo lo que hay en el mundo producto y causa tras el  “Big Band” o mejor dicho “Recalentamiento” pero con otro criterio de análisis, veamos.

La argumentación que comparto no es otra que la explicación que aporta este vídeo al respecto.

” La Teoría de la Inflación Cósmica nos invita a pensar que no fue ni de lejos una gran explosión sino un periodo de expansión que aumento el tamaño del universo al menos un quintillon de veces en una pequeñísima fracción de un segundo, además la teoría considera que el Big Bang no se produjo en un punto concreto sino en todos lados y al mismo tiempo, A esta conclusión llegaron los investigadores simplemente a partir de la logica.

Sí sabemos que tras el comienzo del universo hay zonas que no han tenido tiempo de comunicarse porque la luz no ha recorrido toda la distancia entre ellas ¿como es posible que aun así todo el cosmos sea homogéneo e isotropo? es decir, como es posible que mires a donde mires y en la dirección que mires todo se vea igual. Así es como comenzó la idea de que el Big Bang ocurrió en todas partes pues es la única solución a esa inexplicable homogeneidad.

Si nos preguntamos ¿donde esta el centro del universo? podemos comprobar a traves de la Teoria de la Inflación Cosmica que esta pregunta no tiene sentido puesto que nada tiene su origen en un mismo punto y además el espacio se expande en todas las direcciones, por lo que desde nuestra perspectiva todo el universo se aleja de nosotros haciendo que la Tierra parezca el centro de este, sin embargo, esto es solo cuestión de perspectiva pues la realidad es que cualquier lugar del universo donde nos encontremos sera el centro del universo para nosotros o dicho de otra forma no existe ningún centro…”

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Notre Dame y El Gran Debate Nacional

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Antes de arder la catedral de Notre Dame de París, la gran cuestión en Francia era el discurso que iba a pronunciar el lunes día 15 de Abril a la nación el presidente francés, Emmanuel Macron.

El pasado 16 de Marzo, apenas hace un mes, el periódico El País titulaba:”Macron afronta el desafío de convertir su gran debate nacional en medidas concretas”.

La pregunta que quizás nos deberíamos plantear  podría ser a que hará referencia eso de “el gran debate nacional”. La respuesta aparece en el mencionado articulo; “tras verse acorralado por una revuelta inesperada y nutrida por un odio visceral hacia su persona. El gran debate nacional —la idea de darle la vuelta a la situación abriendo el micrófono a los franceses de a pie— ha sido una especie de campaña electoral sin elecciones que le ha permitido retomar pie….El gran debate es algo más que una estrategia de comunicación o una táctica para desactivar un movimiento social. Macron ha participado en once sesiones de las más de 10.000 que se han desarrollado por todo Francia. Han asistido a ellas 400.000 y 500.000 personas, según el diario Les Échos. Un millón y medio han registrado sus contribuciones en Internet. Como ejercicio de democracia de base —los ciudadanos expresándose y el poder escuchando—, es una novedad.

En enero el periódico El País titulaba en referencia a los chalecos amarillos: “Francia, un país en terapia” donde se decía: “Desde mediados de enero, y por iniciativa del presidente francés, decenas de reuniones se celebran cada día por todo el país. Los debates durarán hasta mediados de marzo. Nadie sabe cómo acabará el experimento. De momento, parece una oportunidad para que los franceses expresen sus dudas, sus demandas, sus esperanzas y sus frustraciones. Una terapia colectiva para la Francia del malestar”.

Bien pues el lunes día 15 el presidente francés Macron iba a realizar una alocución donde no se sabia claramente si incluirá “iniciativas sobre la mejora de la democracia, como un recurso más fácil a los referendos, sobre el reforzamiento de los servicios públicos en las zonas rurales, sobre los privilegios de presidentes y ex primeros ministros, o sobre los altos funcionarios, que simbolizan para algunos la arrogancia de las élites y su desconexión con los franceses de a pie“.

Gérard Grunberg, responsable del Think Tank francés Telos había manifestado a mediados de marzo que “El problema será cómo transformar todas estas contribuciones —y toda esta energía— en leyes y reformas. En las próximas semanas, debe procesarse la información para que Macron pueda presentar la síntesis a mediados de abril. La idea del Elíseo no es presentar una lista cerrada de medidas que dé el ejercicio por terminado. El argumento es que la revuelta de los chalecos amarillos no es una crisis en el sentido estricto, que pueda resolverse con unas políticas determinadas, como el jarabe que curaría el resfriado. El estallido sería más bien la expresión de un malestar más profundo, que se arrastra desde hace décadas, y que requerirá otra manera de gobernar y reformar.

Habría que tener en cuenta que según publicaba también El País; “Si la crisis de los chalecos amarillos en Francia fuese una obra de teatro, estaría a punto de comenzar el tercer acto, el del desenlace. El primero fue el estallido, en noviembre, de la revuelta de las clases medias empobrecidas. El segundo, la organización de un gran debate en el que, por todo el país, decenas de miles de franceses expresaron sus quejas en una especie de terapia nacional. El gran debate nacional terminó oficialmente este viernes (15 de Marzo). Ahora se abre una etapa llena de incógnitas, en la que el presidente Emmanuel Macron deberá transformar la discusión en políticas tangibles“.

Y la gran duda es si estas medidas iban a ser planteadas en el discurso a pronunciar el pasado lunes día 15 de Abril. Sin embargo si podemos hablar ya de lo que al día siguiente del incendio de la catedral de Notre Dame, Macron ha manifestado a la nación francesa: ““Después de este periodo de dificultad, habrá uno de reflexión y de acción, no dejaremos que las cosas se nos escapen de las manos, seguiremos adelante, la catedral será más bonita que antes”, en referencia a la catedral y en un tono solemne, también ha afirmado que “en los próximos días hará esos anuncios” asegurando que el pueblo francés ha sido capaz de levantar grandes obras y reconstruirlas. El incendio de Notre Dame nos recuerda que nuestra historia no se detiene nunca, que siempre habrá dificultades que superar, que aquello que creemos indestructible puede ser dañado. Todo lo que supone la Francia, material, espiritual y viva, es frágil. No debemos olvidarlo. Agregó que les corresponde a los franceses “garantizar la continuidad de la nación”.

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Donaciones multimillonarias

Tras el incendio de Notre Dame comienzan a hacerse publicas donaciones multimillonarias para la reconstrucción de la catedral. A las cinco de la tarde del martes 16 de Abril las donaciones para la reconstrucción de Notre Dame alcanzaban ya los 700 millones de euros según recuento realizado por la agencia France Presse. La familia Arnault, dueña del grupo de lujo LVMH ha anunciado que donará 200 millones de euros. Misma cantidad que donará la familia Bettencourt, que ha anunciado dos donaciones de 100 millones de euros, una a través de L’Oréal y la otra a través de su fundación. Por su parte, la familia industrial Pinault, propietaria del Grupo Kering, ha anunciado que entregará 100 millones de euros a través de su compañía de inversión Artemis. El grupo Total, que se presenta como el “primer patrocinador de la Fundación Heritage”, hará igualmente una “donación especial” de 100 millones de euros. En el extranjero, la primera donación a gran escala ha sido anunciada por Henry Kravis, cofundador del fondo de inversión estadounidense KKR, y su esposa, Marie-Josée Kravis, que han anunciado que contribuirán con 10 Millones de dólares (8,85 millones de euros).

El CEO de Apple, Tim Cook, también ha anunciado que la compañía hará una donación para la recostrucción, aunque no ha especificado la cuantía. Se suma así también ha otras empresas como Fimalax, Vinci, JCDECAUX, Societe Generale o el conglomerado Bouygues.

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La gran pregunta es “Y ahora que”, en que quedara “El Gran Debate Nacional”, y cual va a ser el camino que llevaran adelante “los chalecos amarillos”.

Relacionado con el articulo:

“La revolución de los chalecos amarillos es mucho más importante que Mayo del 68”

“¿Existe alguna relación entre los chalecos amarillos, Mayo del 68 y la Revolución Francesa?

Esta revolución es mucho más digna y mucho más importante que la de mayo del 68, cuyo valor principal fue la movilización obrera, la huelga general, que fue algo increíble. Pero esta vez los sindicatos han cometido traición. No han querido participar y la gente se ha encontrado sola para defender sus derechos. Cuando entraron con la elevadora en el Ministerio del Portavoz (el de Relaciones con el Parlamento, donde tiene su despacho Benjamin Grivaux) no tuvo el mismo impacto, desde luego, pero fue una mini Bastilla. Entraron en un lugar de poder, un poco sin saber por qué, ni cómo, y luego se fueron tranquilamente. Su objetivo no era dar un golpe ni ocupar el lugar. Su gesto recordaba que Grivaux era ahí un inquilino y que esos palacios de la República se habían construido con el dinero del pueblo para ser defendido, no denigrado.”
https://ctxt.es/es/20190220/Politica/24551/chalecos-amarillos-macron-francia-juan-branco-gaspar.htm
¿Hacia un impasse estratégico entre Macron y los Chalecos Amarillos?

El cierre de “El gran debate” reabre una serie de contradicciones, no solo tácticas sino estructurales, para Macron.

Por su parte, los Chalecos Amarillos han logrado estructurarse en el tiempo y conservar apoyo social, pero sin lograr concretar su principal demanda que es la renuncia de Macron. Es un doble impasse estratégico, que difícilmente pueda mantenerse en el tiempo.

El desarrollo de “El gran debate nacional” [una maniobra de consultas ciudadanas impulsada por el gobierno de Macron], había permitido al ejecutivo francés retomar el control de su acción y comunicación gubernamental luego del catastrófico mes de diciembre, cuando el poder fue sorprendido por la acción espontanea de los Chalecos Amarillos. Ahora, con “El gran debate” ya terminado, se reabre una serie de contradicciones no solo tácticas sino estructurales del macronismo, que ponen en duda su capacidad para mantener el orden frente a nuevas erupciones de la protesta social, así como la facilidad con que podrá retomar la ofensiva, sin grandes riesgos, frente al carcomido régimen de la V República.

¿Hacia un impasse estratégico entre Macron y los Chalecos Amarillos?

La revolución de los “chalecos amarillos” revela la fractura social de Francia

La característica principal del sistema político francés centrado en el hipercentralismo del Estado situado en París, es la debilidad de las instituciones mediadoras entre la sociedad civil y el Estado sindicatos y partidos políticos, que han desaparecido practicamente ante la insurrección de las últimas cuatro semanas. Es la historia francesa en estado puro: sociedad civil y Estado frente a frente en una situación de ruptura completa de tipo insurreccional.

Todas las contradicciones se han exacerbado en Francia en los últimos 5 años, al desatarse en el mundo una nueva revolución industrial, en que el mecanismo de acumulación se funda en el conocimiento, y ya no más en el capital o el trabajo.

http://revista.lamardeonuba.es/la-revolucion-de-los-chalecos-amarillos-revela-la-fractura-social-de-francia/

 

Carnaval: Cuando los únicos límites provienen del respeto, la sensibilidad y la imaginación.

Hace unos días hablaba con una persona residente en la isla de La Palma, Canarias, alguien que se porto de forma excepcional durante la semana que estuve en la misma a mediados de Septiembre de 2019. Le preguntaba durante una conversación telefónica si en La Palma al igual que en otras islas de Canarias se celebraba el carnaval, en respuesta a mi pregunta me animo a buscar información con respecto a la “Fiesta de los Indianos”. Así lo hice y realmente quede sorprendido, ya sabia por la conversación mantenida que muchas personas de La Palma habían viajado a Cuba. En el comienzo de la emigración la gente no volvían a su isla se quedaban a vivir definitivamente allí, sin embargo, con el paso del tiempo las personas emigradas desde La Palma, fueron regresando de Cuba, siendo indianos aquellas personas que regresaban ricas a la isla.

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La fiesta es muy curiosa, según la creencia popular tiene su origen durante el siglo XIX, cuando un barco deja en puerto un cargamento de harina en mal estado, convirtiéndose en elemento de diversión del carnaval que en esas fechas se celebraba. Esta creencia fue desechada pues se han hallado documentos del siglo XVII que hablan de “empolvarse” el Lunes de Carnaval. La vestimenta tradicional para esta festividad consiste en guayabera y pantalones blancos o traje de lino, además de sombrero panameño. Las mujeres pueden vestirse con trajes de época igualmente blancos y sombrilla de encajes, sin faltar por supuesto las alhajas. Un complemento que también suelen llevar los indianos e indianas, son las maletas (también de época, preferiblemente de cuero) que se suponen repletas de dinero y riquezas.

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Al ver las imágenes a través de Internet, no podría dar explicación al motivo por el cual pensé en La práctica y la creencia popular del espiritismo en Cuba perteneciente de lleno a un culto sincrético afrocubano que se propagó rápidamente después de la segunda mitad del siglo XIX, viendo a las gentes con sus pelos, cara, cuerpo todos de blanco, para mas inri, este 2019 durante las fiestas de Carnaval en la isla ha tocado el grupo de origen cubano Orishas.

En Cuba se ha producido en el transcurso de su historia una gran mezcla de razas y culturas diferentes originando una gran variedad de prácticas religiosas, cultos y creencias. Con población católica por tradición y convicción, personas con raíces africanas, quienes han creído y practicado en base a la veneración a sus dioses y otro grupo de personas, bastante extenso, quienes creen en una mezcla difusa de ambas religiones, lo que se conoce como sincretismo. La Santería Cubana es una práctica religiosa en la que se mezclan elementos de la cultura española (católica) y africana (yoruba). Se formó gradualmente cuando los esclavos africanos provenientes de Nigeria y otros países de África occidental practicantes de la religión yoruba, fueron identificando sus deidades africanas (orishas) con los santos del catolicismo.

Y todo esto resonaba en mi mente viendo las imágenes de la Fiesta de los Indianos; la santería cubana, el sincretismo religioso, las deidades africanas entremezcladas en la festividades del Carnaval isleño de La Palma.

Viendo todo ello me plantee el profundizar en el Carnaval, llevar a cabo una búsqueda con respecto a sus orígenes, investigar lo que para algunos ya es conocido pero para la mayoría no es sino un gran laberinto de multiplicidad de información, la cual no encontré ya estructurada para únicamente tener que dar a conocer un texto ya existente en la red o el enlace al mismo.

En ese querer saber descubri un texto de Misael Torres, el cual dice:

En la memoria está el origen. Allí nace como sucedieron las cosas. La memoria es la madre, en ella todo fluye y confluye; es invisible pero está dentro de nosotros porque la sentimos hablándonos con su lengua que son muchas lenguas. La memoria se expresa en múltiples formas dejando constancia de las huellas que la humanidad va trazando en su historia. Una de estas formas es la celebración.
La celebración como hecho que aglutina una comunidad y a través de la “forma ritual” recuerda, revive, vuelve presente un evento que dinamiza las relaciones sociales, espirituales de un pueblo. Esta práctica ha hecho posible que los pueblos pervivan, gracias a una raíz que les permite recordar la unión del tiempo mítico con el tiempo histórico, dándoles un sentido de pertenencia que los vuelve singulares. Y esa singularidad se expresa en la festividad, en la ruptura del tiempo histórico y la inauguración de un tiempo mítico.

El texto de Misael Torres lleva por titulo “diablos y carnavales en América” y en el mismo también se relata; “…Una de las experiencias sincréticas más relevantes en nuestra memoria cultural, es la presencia del diablo en fiestas y carnavales. El diablo es un personaje que en la casi totalidad de nuestro universo festivo aparece encarnado en la vitalidad, la alegría, la picardía, sorna, irreverencia, grosería, erotismo, sensualidad, capricho y pecado. Como prototipo de la condición festiva, este personaje deambula danzando, enamorando, contando, trovando, ebrio, seduciendo a los espíritus de fiesta.
Por ser un paradigma de la condición festiva, encarnando el equilibrio entre el bien y el mal, este “personaje” ha sido estudiado desde diferentes disciplinas artísticas y del pensamiento humano: Dice Germán Espinosa: La idea del diablo como la concibe el catolicismo es relativamente moderna y data quizás de la Edad
Media. Entre los griegos, los demonios no encarnaban, por regla general, tendencias malignas. Eran almas tutelares o espíritus de parientes fallecidos. Para
Homero, el demonio simboliza el poder de los dioses sobre los hombres y, en Hesiodo, aparece como el anhelo del hombre de gobernar su propio destino, un
poco al modo faústico que nos propone Goethe. Para Sócrates era una simple alegoría de lo que en el hombre hay de semejante a Dios…”
“…Pero las representaciones artísticas que de Satanás se han realizado a partir de la Edad Media dejan mucho que desear respecto a lo que fue, según el Génesis,
el ángel Luzbel, el soberbio que se reveló contra su creador. A menudo, Belcebú es representado como un macho cabrío, lo cual nos hace pensar en el dios Pan de
los griegos, integrante del cortejo de Dionisios. Existe la posibilidad de que el culto dionisíaco, de carácter agrario, perdurase en las llanuras de Europa a lo largo de la alta Edad Media, como un simple rito de primavera y de vendimia, como un culto a la fecundidad, al modo de Osiris en Egipto.
La Iglesia, ansiosa de exterminar el paganismo, no vaciló en señalarlo como culto al Bajísimo….”.
Así llegó a nosotros este diablo, el que la Iglesia Católica trajo, emparentándolo radicalmente con el mal y confiriéndole a su iconografía un halo de horror y maldad…
Esta estructura simbólica muy pronto fue permeada por las manifestaciones nativas que produjeron grandes cambios formales en la estructura del carnaval y fueron
convirtiendo la festividad en un vientre fecundo donde la mixtura de razas, cosmogonías y culturas dieron origen a lo que hoy llamamos la fiesta popular…” (1)

Orígenes del Carnaval

Los indicios más tempranos de esta festividad se sitúan, hace al menos 8.000 años, en tierras de Sumeria. La hipótesis más extendida es que los campesinos solían elaborar una gran hoguera en la que pedían la expulsión de los malos espíritus de la cosecha. Una tradición que coincide aproximadamente en el tiempo (aunque no en el espacio) con la de los egipcios, quienes parece ser que llevaban a cabo un ritual parecido durante la temporada de invierno. En este caso, el objeto de veneración de los egipcios era el dios toro Apis, asociado a la fertilidad, y también a los ritos funerarios.
No queda claro si los egipcios y sumerios decoraban sus cuerpos y caras durante esta fiesta, aunque sí es muy probable que se tratara de una celebración de éxtasis, de gozo y de libertad.

Con respecto al termino “Carnaval” hay referencias contradictorias; una de las más antiguas e interesantes (aunque no es la hipótesis más extendida) es que procede de la palabra carne-baal, Moloch Baal ha sido considerado el símbolo del fuego purificante. En Egipto su celebración se vinculo con Apis, Hijo de Isis, una de las principales diosas de la religión del Antiguo Egipto, cuyo culto se extendió por todo el mundo grecorromano incluida la Península Ibérica la cual aparecía representada como vaca, fecundada por un rayo del Sol. Griegos y romanos identificaban la festividad también con las de Baco y Dionisos respectivamente. Autores como Burckhardt, por asociación etimológica, relaciona la palabra carnaval con la fiesta celebrada el cinco de Marzo en Roma en honor de la diosa Isis, compañera del dios egipcio Osiris, en la cual se botaba un barco llamado “currus navalis”.

Molok
Representación de Moloch en el libro de Anton Nyström Historia de la cultura general, o de la vida humana en su desarrollo (1900) (3)

La divinidad babilonica Moloch Baal o Moloch aparece en algunos lugares vinculado con la divinidad mesopotamica Lilith (2). Moloch Baal acabo siendo una divinidad adorada por los pueblos del Levante, de igual forma que sucedió en Egipto con Apis, las creencias de los hebreos contaban con el termino Moloch (en hebreo מלך, mlk) quien aparece en la traducción griega del Antiguo Testamento de la Biblia Griega comúnmente llamada Biblia Septuaginta originariamente procede de la Carta de Aristeas o Carta a Filócrates, obra helenística del siglo III a.C. donde se describe la traducción al griego de la ley hebrea por parte de setenta y dos traductores enviados a Egipto desde Jerusalén a petición del bibliotecario de Alejandría, dado que la orden habría provenido del rey Ptolomeo II Filadelfo, también es probable que el fin de la Biblia Septuaginta fuera proveer a la Biblioteca de Alejandría de una versión griega de los textos sagrados hebreos, donde el originario Mool Baal- Moloch rito purificador del fuego se convirtió en el dios canaanita del Creciente Fertil. En el Levítico (del Antiguo Testamento y del Tanaj) 20, 2-55, se dice:”Dirás asimismo a los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran en Israel, que ofreciere alguno de sus hijos a Moloc, de seguro morirá; el pueblo de la tierra lo apedreará”. En este pasaje no se habla de ”ofrecer al fuego”, sino simplemente de ”ofrecer”. Esto es simbólico, el ofrecimiento a un dios en el Mundo Antiguo se refiere al inicio en un culto de manos de sacerdotes. Ofrecer tus hijos significa iniciarlos en ese culto con sacerdotes.

Moloch- Santuario Judio
Santuario Judio

Levítico 18.21:”Y no des hijo tuyo para ofrecerlo por fuego a Moloc; no contamines así el nombre de tu Dios. Yo Jehová”. Se habla de ”ofrecerlo por fuego a Moloc” . Ofrecer por fuego o pasar por él es sinónimo de purificación en el Mundo Antiguo. Ejemplo de ello son la purificación de Epiménides en el Crimen de los Alcmeónidas atenienses, el fuego de Vesta en Roma, o las Hogueras de San Juan a día de hoy. Es pues que existía un culto en el pueblo hebreo consagrado a Moloch el cual no era del agrado de los sacerdotes por su carácter pagano y por lo tanto fue sujeto a la ignominia.

Eissfeldt, tras el descubrimiento de Cartago en 1935, realizó un estudio donde determinó que Moloch no era un dios, sino un verbo, es decir, el rito, quedando fuera la idea de que Molok fuera un dios. Moloch, Moloch Baal, Carnaval era por lo tanto originariamente un rito.

Entre las muchas deidades romanas que hay, una de las más populares es Baco, denominado Dionisio en la cultura griega. Se le conoce principalmente por ser el dios del vino pero también lo era de “la vegetación y el éxtasis”. Se le asocia con la reproducción, por lo que está relacionado tanto con la sexualidad como con la agricultura.
En la Antigua Roma, el inicio de la primavera se asociaba con la llegada de Baco. Se suponía que éste entraba por el mar en un barco con forma de carro, a esta celebración se le llamaba carrus navalis, denominación también vinculada con la palabra Carnaval.

Baco
Baco

Oficialmente según la Real Academia Española, “etimológicamente hablando”, el término carnaval procede del italiano ‘carnevale’ y este de la palabra latina ‘carnem levare’. En ambos casos, la palabra se compone de ‘carne’ (carne) y el verbo ‘levare’ (quitar) por lo que literalmente se puede traducir como “quitarse la carne”; aunque sería más preciso interpretarlo como “despedirse de la carne”, el origen de esta interpretación del termino parece tener dos fuentes probables, provenientes del periodo del Imperio Romano. La primera es Saturnalia, de la que deriva la actual Navidad, una celebración en la que los romanos organizaban fiestas, banquetes y orgías para conmemorar el día del dios sol. La segunda fuente sería Lupercalia (San Valentín), una fiesta en la que las reglas morales se volvían más laxas y las relaciones sexuales eran frecuentes. Además, se realizaban sacrificios animales para los dioses y, durante el ritual, los hombres se disfrazaban con pieles de animales.

Por lo tanto el originario Mool Baal- Moloch rito sumerio purificador a través del fuego de la gran hoguera en la que pedían la expulsión de los malos espíritus de la cosecha a través de una celebración de éxtasis, de gozo y de libertad. Se convirtió en divinidad y posteriormente en deidad con el paso del tiempo.

Pero quizás la divinidad sumeria Mool Baal ya estaba inmersa en la institucionalización surgida a partir de la revolución neolítica y el desarrollo de la agricultura.

Un buen amigo me animaba a pensar a este respecto que según el pensamiento hegeliano “La historia no es el lugar de la dicha” y por lo tanto el considerar que de no haber existido la revolución neolítica la historia de la humanidad hubiera sido mas feliz, dichosa y justa y/o mejor, era una posible idea alejada de todo criterio científico, pues no sabemos que pudiera haber ocurrido de no haber sucedido la misma.

Sin embargo si podemos intentar saber que sucedió antes de la revolución neolítica a partir del estudio y la investigación científica.
Por ejemplo sabemos a través de la etnologia cual fue la organización social de los San, Tswana o Khoisan, el pueblo mas antiguo de la Tierra, los Bosquimanos (100.000 años) quienes se organizan en comunidad donde “la ayuda y confianza mutua es fundamental, ya que todxs dependen de todxs. Asimismo, el cuidado de ancianxs y enfermxs es tarea común.

A través de la etología sabemos que los leones son mamíferos felinos gregarios, es decir viven en sociedades. Su forma de vida, -su cultura podríamos decir- consiste en una organización básicamente matriarcal, sin embargo en 2015 se proyectaba en Discovery MAX un documental titulado “El rey de la manada”  trabajo filmado durante 16 años en la reserva sudafricana Sabi Sands donde se mostraba la vida de una familia de leones, apodados Mapogo, en cuyo seno creció una robusta camada compuesta por cinco machos. Desde que nacieron ya se podía intuir que dos de ellos, llamados Mr. T y Kinky, tenían aptitudes para convertirse algún día en ‘reyes’. Sin embargo, aún no se sabía si serían unos monarcas clementes o unos crueles tiranos. Pero antes de que este grupo de hermanos se viera obligado a dejar el grupo ocurrió un extraño suceso que cambio para siempre sus vidas: sus madres dejarán entrar en la manada a un león extraño y permitieron que el imponente Makhulu se acomodara en su grupo junto a los hermanos.
Tras ganarse el respeto y la confianza de Mr.T y sus hermanos, Makhulu les “invito” a buscarse la vida al margen del grupo con él mismo como líder, convirtiéndose en un auténtico escuadrón de la muerte compuesto por seis imponentes machos. Los Mapogos impondrán así un devastador reinado del terror que en sólo un año darían muerte a más de cien leones con el único propósito de ampliar su territorio. Todo un ejemplo de genocidio, dominación y luchas de poder.

De igual forma sabemos que en enero de 1974 un chimpancé llamado Godi comía en solitario sobre las ramas de un árbol en el Parque Nacional de Gombe, en Tanzania. Lo que Godi no vio fue que, mientras merendaba, ocho monos lo habían rodeado.
“Saltó del árbol y corrió, pero lo atraparon”, contó el primatólogo británico Richard Wrangham en el documental televisivo de la BBC “El simio demoníaco” (2004).
“Uno consiguió (tomarlo de) un pie, otro le atrapó una mano. Lo inmovilizaron y luego lo golpearon. El ataque duró más de cinco minutos y para cuando lo dejaron ir, apenas podía moverse”.
Godi jamás fue visto de nuevo.
Este brutal episodio es conocido como el inicio de lo que la famosa primatóloga británica Jane Goodall bautizó como la “Guerra de los 4 años”, el conflicto bélico que dividió a una comunidad de chimpancés en Gombe y desató una ola de asesinatos y violencia como nunca antes se había registrado. Joseph Feldblum, profesor de antropología evolutiva de la Universidad de Duke, Estados Unidos lideró un estudio publicado en la revista científica American Journal of Physical Anthropology donde devela la historia de “poder, ambición y celos” que originó esta sangrienta guerra.

La primatóloga, Jane Goodall, cambió todo lo que creíamos saber sobre los chimpancés (y sobre los seres humanos) al descubrir que estos monos fabricaban y usaban herramientas, tenían un lenguaje primitivo y eran capaces de entender lo que sus pares pensaban. La guerra, dijo Goodall en el documental de la BBC, “solo hizo que los chimpancés se parecieran todavía más a nosotros de lo que se pensaba”. (4)

Sin embargo de igual forma que en el universo de otros animales mamíferos también se dan episodios de violencia, genocidio, guerra, dominación, existen también otros ejemplos de organización social. Frans B.M. de Waal investigador holandés especializado en psicología, primatología y etología refiriéndose a los bonobos indica; “El comportamiento de este pariente cercano del ser humano pone en tela de juicio las teorías sobre la supremacía masculina en la evolución de nuestra especie”. No menos inteligentes que los chimpancés, los bonobos gozan de un temperamento mucho más sensible, son muy imaginativos a la hora de divertirse e inventar diversos juegos, que practican con gran concentración y dedicación. Pero lo realmente significativo de esta peculiar especie radica en el inesperado repertorio de comportamientos relacionados con el papel prioritario que ocupan las hembras en sus sociedades.

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Otro aspecto que también ha llamado poderosamente la atención en el comportamiento de estos simpáticos simios es que presentan una imaginativa actividad sexual. De hecho, en las sociedades de bonobos el sexo desempeña funciones sociales de gran significado y afecta a muchas estrategias de su comportamiento.

Según de Waal (1997), y otros expertos, las relaciones sexuales entre los bonobos actúan como un factor relajante entre ellos. Los estudiosos han detectado que estos animales tienen un temperamento mucho menos agresivo y exaltado que los chimpancés, con una tendencia a la violencia física claramente menor y los conflictos graves entre grupos de bonobos parecen ser bastante raros. Cualquier cosa que despierte a la vez el interés de más de uno de ellos suele acabar en contacto sexual (machos/hembras, machos/machos, hembras/hembras) lo que no significa que se trate, como se ha sugerido, de una especie hipersexual. Tras cientos de horas de observación, de Waal concluye que en realidad practican el sexo de manera bastante relajada, como una faceta completamente natural de su vida en grupo y no se detecta en ellos ansiedad alguna. (5)

Las personas tenemos afinidades cercanas a chimpances y bonobos pero, siguiendo a Frans de Waal, podemos saber que “comparaciones recientes de ADN muestran que humanos y bonobos compartimos un microsatélite relacionado con la sociabilidad que está ausente en el chimpancé”; y como en las primeras sociedades humanas debieron de darse condiciones de reproducción óptimas para la supervivencia de los elementos más amables de la especie, “en algún momento la empatía se convirtió en un fin en sí mismo: pieza central de la moralidad humana (…), nuestros sistemas morales refuerzan algo que es en sí parte de nuestra herencia. No están transformando radicalmente el comportamiento humano: sencillamente potencian capacidades preexistentes”. En este contexto se explican las neuronas espejo, existentes en primates y en humanos, que permiten hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás. Constituyen la base neurológica de la empatía, lo que demuestra que somos seres profundamente sociales. Por eso el psicobiólogo Michael Tomasello ha podido afirmar que “las hazañas cognitivas de nuestra especie, sin excepción no son productos de individuos que obraron solos sino de individuos que interactuaban entre si, y lo dicho vale para las tecnologías complejas, los símbolos lingüísticos y matemáticos, y las más complicadas instituciones sociales (…) El origen de la cultura se deriva del hecho de que los seres humanos se hayan puesto a pensar juntos para llevar a cabo actividades cooperativas”.

Por lo tanto la humanidad probablemente disfruto de una vida donde se cultivaban valores básicos como la igualdad, la vida sencilla, la libertad sexual y la buena vida. Luego llegaría la institucionalizacion de los ritos espirituales y el surgimiento de festividades cual es el caso del Carnaval.

Evangelización del carnaval

Con la propagación de la religión cristiana, y la cristianización progresiva de los pueblos europeos, esta religión monoteísta se dedicó a evangelizar las festividades paganas (por ejemplo, San Valentín, que luego quedó fuera del calendario santo), de igual forma que había sucedido con Moloch Baal, el rito convertido en divinidad por parte de quienes dieron origen a las religiones no integradas en la naturaleza.

Johann Huizinga no se equivoca cuando afirma que la función social de las fiestas “saturnalias” era puramente lúdica. Romper temporalmente con el orden establecido como condición sin-e-quanon para que la “sociedad no se disperse”; en fin el carnaval ha servido para que la línea de autoridad continúe vigente.

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A fines del siglo VI d. C., la Iglesia católica decide adoptar estos festejos paganos como propios, aunque la Iglesia cristiana no los admite como celebración de tono religioso, aun así los incorporo oficialmente a su calendario. Con ello quedo establecida la fecha y duración del evento: desde el último sábado previo al comienzo de la cuaresma, hasta el miércoles de ceniza (el primer día de la cuaresma). En un principio se siguió celebrando solo en Roma, pero cuando el Imperio Romano comienza a expandirse por Europa, también comienzan a expandirse el catolicismo, y en consecuencia, la celebración del carnaval, que adoptó nuevas formas fruto del sincretismo con las culturas locales donde llegaba (Gibbon 1829; Korstanje, 2008; Bokenkotter, 2007), de aquellos países de tradición católica, y en menor medida con los cristianos ortodoxos orientales; las culturas protestantes tienen tradiciones modificadas, como el carnaval danés. El Carnaval a partir de la Edad Media, se expandió por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir de fines del siglo XV.

La fiesta fue tomando diferentes formas acorde a las estructuras económicas de las comunidades que las creaban. Fue de esa manera que el carnaval europeo tal cual como se lo conoce hoy, se terminó de definir en el siglo XVIII con las festividades carnestolendas. Tenían lugar en las ciudades de Berlín, Hamburgo y Leipzig. Aquí ya queda establecido el uso de máscaras y caretas como principal elemento del festejo,  las máscaras eran usadas para que no fuera reconocida la persona que lo usara, y así la nobleza y el campesinado podían mezclarse sin ser reconocidos. Lo mismo ocurría desde la década de 1750 en Venecia, donde además de la careta, usaban un disfraz completo los participantes dejando a un lado las distinciones sociales y así logrando que la nobleza pudiese mezclarse libremente con el pueblo llano. Otro posible uso para estas máscaras era, precisamente, que no se supiera quién era el “pecador”.
En Francia, estudios históricos demuestran que la temporada de carnaval producía más concepciones que cualquier otra del año y es muy probable que esta fuese una práctica habitual, al menos, en el resto de Europa.

El carnaval marcaría un ritual de pasaje por medio del cual, los valores culturales del orden político imperial se reproducen a si mismos enarbolando no solo el orgullo de pertenecer al “grupo sagrado”, sino de aceptar el sacrificio como un aspecto natural del mundo circundante. De esta manera, no es extraño observar que las alegorías carnavalescas son más vistosas y cautivantes a medida que la comunidad atraviesa mayores sufrimientos y constricciones.

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En el Libro de Buen Amor, texto medieval español redactado alrededor de 1330, Juan Ruiz Arcipreste de Hita nos habla del significado simbólico de la Pascua y la Cuaresma a partir de una simpática alegoría:

“Don Carnal, hombre mundano y amante de los placeres, es retado por doña Cuaresma a sostener una batalla que tendrá lugar al cabo de una semana; el reto ha sido lanzado el jueves anterior al día que hoy conocemos como Miércoles de ceniza…(6)

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Cuento infantil de Don Carnal y Doña Cuaresma (7)

Como todos sabéis, estamos en Carnaval, todo es fiesta y diversión pero… ¿por qué lo celebramos, alguien lo sabe? Os contaré una historia, escuchad:
Hace mucho, mucho tiempo, en un lejano pueblo gobernaba don Carnal, el rey del Carnaval. Todos los años, por estas fechas, aparecía disfrazado y permitía a todo el mundo divertirse de la manera que cada uno quisiese. Y todos, como si estuviesen embrujados, lo hacían. Unos pasaban días y noches bailando, otros aprovechaban para disfrazarse y cometer fechorías ocultos tras sus mascaras, algunos hacían batallas de naranjas, tomates y huevos, y había quienes comían y comían sin parar, también les daba por gastar bromas pesadas a los demás… Como veis, lo que iba a ser algo divertido, acabó convirtiéndose en algo desordenado y peligroso.
Todo este jaleo no gustaba nada a Doña Cuaresma, que era una vieja de siete piernas, poco comedora y nada amiga de tanta fiesta. Ella siempre lo advertía: “Esto no es bueno, se desperdicia mucha comida, las bromas son muy peligrosas, se cometen muchos robos… Hay que parar todo esto o va a ocurrir alguna desgracia”. Don Carnal no hacía caso alguno:
“¡Bah!, eres una vieja sosa, aburrida y envidiosa. ¡Vete a tu casa a comer tu bacalao y deja nos divertirnos!”.
En vista de que Don Carnal no le hacía ni caso y temerosa de que algo grave ocurriese, Doña Cuaresma decidió luchar contra el reinado de Don Carnal a su manera. Mientras él trataba de llevarse a la gente de fiesta y les animaba a cometer maldades: robar chuches, correr por los pasillos, jugar al balón en las casas, pellizcar a los amigos, tirar papeles de todos los colores a la calle, hacer grandes banquetes y comilonas tirando a la basura lo que sobraba, cantar en la biblioteca…
Ella intentaba deshacer el embrujo, convencerles que aquello no era bueno, había que tranquilizarse. Muchos días estuvo Doña Cuaresma intentando que la gente lo entendiese, porque, atraídos por tanta diversión, se dejaban llevar por Don Carnal. Pero poco a poco, quizás cansados ya de tanta fiesta, los habitantes del pueblo se fueron poniendo del lado de Doña Cuaresma, hasta que no quedó nadie que siguiese a Don Carnal, que se encontró sólo y aburrido.
Cuando todos se dieron cuenta de los destrozos, la suciedad y los robos que se habían cometido, declararon a Don Carnal culpable de todo ello y le impusieron un castigo: sólo podría comer espinas de pescado y espinacas durante los cuarenta días que durase el reinado de Doña Cuaresma. Durante esos cuarenta días, como habían desperdiciado tanta comida, tendrían que comer sopas con aceite, agua y verduras y sólo los domingos podrían comer pescado, y es por ello que Y para poner fin al reinado de Don Carnal, celebraron el “Entierro de la sardina”, con la sardina enterraron las maldades cometidas y comenzaron una nueva vida en la que tendrían que recuperarse de tanta diversión inconsciente y arreglar los destrozos producidos, aprendiendo a convivir y divertirse en paz.

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Frente a este criterio recordemos las palabras de Spinoza; Dios hubiera dicho:” Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida. Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti. ¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti. O también las ideas que un buen amigo me dio a conocer de “Los Hermanos del Libre Espíritu” (8) y su doctrina de negación de todo orden existente que difundían los adeptos al espíritu Libre convirtiéndolos en un enemigo prioritario para el poder. Durante más de cinco siglos, entre el XI y el XVI, los miembros del movimiento fueron perseguidos por papas, emperadores y príncipes. La comunidad fue acusada de promover el libertinaje, por sus prácticas de amor libre, nudismo y otras actitudes calificadas como “desviaciones”.

No permitamos que el carnaval se continué transformado en un artículo de consumo, en el que el espectador no es ya participante sino que queda relegado a la condición de observador pasivo, en esta era de la cultura visual. Vivamos mas allá de la festividad un desborde espontáneo, un carnaval que dure 365 días rememorando aquellas manifestaciones rituales originarias, recordemos que gobernantes y muchos vasayos intelectuales -el poder- vieron en el carnaval la encarnación de las costumbres bárbaras.

                       Viriato

 

                                        
(1) – http://documentacion.cidap.gob.ec:8080/bitstream/cidap/370/1/Diablos%20y%20carnavales%20en%20Ameria-Misael%20Torres.pdf

(2) – https://www.abc.es/cultura/20150914/abci-lilit-mujer-adan-tradicion-201509132022.html

(3) –  Cuando uno ve la imagen de Moloch no puede dejar de pensar en la diosa Tiamat – Diosa Primigenia sumeria, La diosa de la naturaleza en Enuma Elish .

– En los Anunnaki (antigua transcripción acadia por el sumerio Anunna) un grupo de deidades sumerias y acadias identificados en los textos como los Anunna y con los Igigi, los dioses menores. Anunnaki se deriva de An, el dios sumerio del cielo. Se creía que los Anunnaki eran descendientes de An y su consorte, la diosa de la tierra Ki y por ende en los estraños cráneos por su morfología: no tienen boca aparente y poseen dos enormes protuberancias, a modo de cuernos, sobresaliendo por detrás, encontrados en la República de Adigueya, en el Cáucaso ruso.

(4) – https://www.bbc.com/mundo/noticias-43628595

(5) – https://mujeresconciencia.com/2015/06/17/las-comunidades-de-bonobos-un-comportamiento-esclarecedor/

(6) – “…Una vez cumplido el plazo, don Carnal y su ejército de bueyes, cerdos, gallinas, becerros y cabras se enfrentan en campo abierto a doña Cuaresma y su legión de vegetales y mariscos. Luego de un día de confrontación más o menos aparejada y de que ambos contrincantes se han retirado a sus respectivas tiendas, don Carnal, fiel a sus excesos, decide celebrar un fastuoso banquete que le produce, tanto a él como a los suyos, una pesadez y un sueño incontrolables. Doña Cuaresma, aprovechando esta inmejorable situación, entra por la noche al cuartel de su enemigo y, sin dificultad alguna, lo somete y lo aprisiona.
Desde el primer día de su vencimiento, el Miércoles de ceniza, el glotón de don Carnal es obligado a confesarse y a hacer penitencia de ayuno y abstinencia, mientras que, doña Cuaresma, triunfante, asea su casa, sus vestidos y su cuerpo y sale a la iglesia a convocar a los feligreses católicos para que participen en los ritos religiosos correspondientes: “dízeles que se conoscan e que les venga emiente / que son çeniza e tal tornarán ciertamente”. Don Carnal, por su parte, es sometido por un sacerdote a una dieta a base, entre otras delicias, de lechugas, lentejas y alcachofas.
Trascurridos cuarenta días (la Cuaresma), cuando ya don Carnal comenzaba a estar verdaderamente arrepentido de su anterior forma de vida, un inesperado acceso de salud lo impulsa a burlar a don Ayuno en Domingo de Ramos y a escaparse de su celda; ya en libertad, reúne a sus beligerantes compañeros y decide tomar venganza de doña Cuaresma, quien, juzgando prudentemente la renovada fuerza acopiada por su enemigo, se atavía con su elegante ropa de viaje y, el Viernes Santo, ya muy entrada la noche, huye con dirección a Jerusalén.
A la tarde siguiente, el Sábado de Gloria, don Carnal, al lado de su mejor aliado, don Amor, de don Almuerzo y de doña Merienda, entra por la ciudad sobre un carro musical que representa su avasallante victoria. El Domingo de Resurrección, un nuevo aire —un aire de abril—puede respirarse en cada rincón”.

(7) – http://centros.edu.xunta.es/ceipopombal/colegio/relixion/curso_13_14/festas/coresma/cuentp_dona_coresma_don_carnal.pdf

(8) – http://vidadeperrxs.blogspot.com/2015/03/la-hermandad-del-espiritu-libre.html