Los primeros habitantes de las zonas que hoy ocupan la provincia de Ávila no fueron los Vettones.
Los trabajos dirigidos por A. Moure y G. Delibes en 1971, 1993 y 1994 en la Cueva de Guisando, en tierras de El Tiemblo, dicen que se encontraron en la misma seis niveles o capas de sedimento que se formaron en momentos distintos de la historia.
Los tres más antiguos, del suelo hacia arriba: 5b, 5a y 4.2, contenían industria musteriense, y además, la cueva tiene cuatro niveles superiores de otras épocas históricas encima de la estalagmita.

Ahí podría haber material vetón, romano o medieval, pero no han sido investigados estos niveles.
Por la industria musteriense encontrada sabemos que hubo neandertales resguardándose en ella hace más de 100.000 años.
Por desgracia el Neolítico en la provincia de Ávila está mal documentado porque hay pocos asentamientos excavados. Pero si sabemos que en el Neolítico las aldeas eran abiertas, sin muralla, con enterramientos colectivos e igualitarios.
En el Calcolítico, 3000-2200 a.C. Empieza el prestigio individual. Aún sin castros fortificados.
Durante el Bronce, 2200-1200 a.C.: Aparecen los castros amurallados en el Noroeste y en la Meseta. Espadas, puñales, carros. Enterramientos con armas y oro para unos pocos. Ya hay jefes guerreros.
En las tierras abulenses de nuestra Castilla Ibérica, también, se produjo un tránsito en la vida social, cultural y religiosa, pasando de comunidades abiertas, matriarcales e igualitarias a la aparición y desarrollo de la jerarquización social.

En el Hierro I, 700-450 a.C. Surgen los Vettones como grupos de la Edad del Bronce que adoptan el hierro. Castros pequeños, sociedad ganadera básica, contacto mínimo con otras culturas. Religión local, muy ligada a la montaña y al agua. Aquí es cuando probablemente empiezan los verracos.
Fase 1: Anónimo y local, Hierro I
Al principio no hay dioses con nombre. Lo sagrado está en el sitio: la piedra, la cueva, el río, el toro. Los verracos vetones en esta fase representan fuerza, fertilidad, protección del ganado. Con una religión animista, sin templo, sin sacerdote, sin mito escrito. Muy parecido a lo que se ve en el mundo celta continental temprano.

Hierro II, 450-200 a.C.
Esta es la época de los grandes castros, los verracos monumentales, el comercio, la moneda se abre camino frente al previo trueque con fenicios y griegos.
Fase 2: Aparecen las figuras, Hierro II
Cuando entra el comercio y el contacto con íberos y celtíberos, cambia el lenguaje religioso. Empiezan a aparecer:
Estelas con figuras humanas armadas.
Santos locales con nombre: en la epigrafía romana posterior salen dioses como Vejovis, Bandua, Trebaruna. Esos nombres probablemente existían ya antes, pero ahora se escriben y se antropomorfizan.
Romanización, 200-50 a.C.
Llegan los romanos y en 150 años cambia todo. Algunos castros se abandonan, otros se romanizan. La élite vetona se viste como romana. La religión se sincretiza: los verracos siguen ahí, pero ahora hay templos romanos al lado. Muchas prácticas antiguas se van a lo clandestino o desaparecen.
Fase 3: Panteón romano, Romanización
Aquí ya hay diosas con nombre y templo. Ataecina, Endovélico, Navia. Los romanos las sincretizan con Proserpina, Mercurio, etc. El verraco anónimo se deja de hacer y se levanta un templo a una diosa con cara humana.
A nivel cultural transitaron del aislamiento meseteño, a ser parte del comercio mediterráneo y a ser provincia romana.
Los Vettones pasaron a nivel religioso de realizar ritos en cueva y piedra, a santuarios estructurados, a templos romanos. Y a nivel social transitaron de comunidades igualitarias y matriarcales, a élites guerreras con armas de hierro y caballo, a aristocracia romanizada.

Los Vettones en Guisando se considera que están justo en el paso entre fase 1 y 2: verracos anónimos en un sitio que luego se cristianiza con ermitas. Ese cerro lleva 2500 años siendo sagrado, pero el tipo de sacralidad cambió de “la piedra del cerro es sagrada” a “la diosa Ataecina vive en esta piedra” un cambio brutal. Y ese cambio arrastro cambios sociales: finalmente apareció el sacerdote y el templo.
Y en Guisando se ve el final de esa cadena: un cerro sagrado vetón que en época romana tendrá una inscripción a una diosa con nombre romano. Miles de años de “evolución religiosa” en un solo sitio.
No nació la jerarquía y luego la guerra en Iberia en ese orden, fue al revés. Cuando se tiene ganado que robar, porque se pasa de la comunidad a la competitividad, el metal crea guerreros.
Con piedra y madera te peleas a palos. Con hacha de cobre y luego espada de bronce, el que tiene arma mata al que no. Y el arma cuesta: necesitas minero, fundidor, comerciante. Eso genera una clase que vive de la guerra y del metal. Esa clase no trabaja el campo. Y para vivir sin trabajar el campo, necesita que otros le den comida. Ahí nace la desigualdad dura y la guerra se vuelve rentable para el poder pues la guerra te obliga a tener jefe militar y ese jefe ostenta poder, o defiende al que lo ostenta.
También hemos de considerar que con los fenicios y otras culturas mediterráneas llegan nuevas ideas. Traen vino, objetos, y el concepto de “dios con casa”.
Saben que si logran convertir, utilizar, manipular a quienes comienzan a comerciar con ellos podrán obtener más beneficios.
Y paulatinamente van logrando sus objetivos; les copian el templo, les copian diosa antropomorfa, copian sacerdote. Y con eso aceleraron su propia jerarquización.
Y a su vez comienza a emerger una élite vetona, porque le sirve para legitimarse. No se impone un cambio de matriarcado a patriarcado pero sí cambia la forma: de verraco anónimo a diosa con nombre y templo.
Los Fenicios traen e introducen un modelo religioso distinto.
Su panteón ya está jerarquizado: Baal, Astarté, Melqart. Hay templo, sacerdote, ofrenda, estatua de culto. Eso choca con el animismo vetón de “la piedra del cerro es sagrada”. Cuando llega ese modelo, introduce la idea de dios con nombre, templo, y gente especializada.
Y a su vez los fenicios no inventan nada. Son el último eslabón visible de una cadena que empieza en Mesopotamia 3000 años antes.
Mesopotamia, IV-III milenio a.C.*
Ahí nace el modelo: templo como banco, diosa Inanna/Ishtar con sacerdotisas, culto con música, sexo sagrado, eunucos al servicio del templo. El templo acumula grano, controla comercio, y el _énsi_ o rey se legitima como esposo de la diosa. Es el primer paso claro de sociedad comunal a sociedad jerárquica con élite religiosa y política.
*Levante, II milenio a.C.*
Ese modelo baja a Canaán. Inanna se convierte en Astarté. Se mantiene: templo, sacerdotisa, prostitución sagrada, eunucos. Los cananeos lo pulen.
Y los fenicios del I milenio a.C lo exportan. Llevan Astarté, Melqart, Baal a Cartago, Chipre, Iberia. No llevan la ciudad-estado mesopotámica, pero sí llevan el paquete religioso: dios con estatua, templo, sacerdote, ritual especializado y el cambio social y cultural asociado a todo ello.
Por lo tanto el cambio de “espíritu de la piedra” a “diosa en el templo con sacerdotisa” no empieza en Tiro. Empieza en Uruk. Los fenicios solo fueron el medio para su llegada a Iberia.
